Falleció el pasado 1 de febrero

Homenaje en Sevilla al histórico líder comunista Manuel Gonzalo Mateu

Detenciones, cárceles y amenazas marcaron la existencia de Manuel Gonzalo bajo el franquismo, pero esa vida  abnegada no terminó con la llegada de la democracia ya que él estaba predestinado a ser uno de esos imprescindibles.
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Foto: PC Andalucía

Y yo sigo en pie, como un olivo, porque no he perdido la costumbre de vivir y de luchar para algo que vaya más allá de mi mismo. Manuel Gonzalo Mateu

El pasado domingo despedimos en Sevilla a Manuel Gonzalo Mateu, histórico militante comunista de esta ciudad, cuyos restos mortales fueron incinerados ese día en el cementerio de Dos Hermanas, en un homenaje que contó con la asistencia de centenares de personas. Fue un acto solemne y muy emotivo, como correspondía a una persona que había dado todo por los demás. En riguroso silencio, la comitiva fúnebre compuesta por vecinos, militantes y sindicalistas, acompañó a la familia al monumento que recuerda a los republicanos asesinados, para dar su último adiós a Gonzalo, entre las banderas rojas del que había sido su partido.

Aunque el apego que sentía por su barrio y su ciudad no hiciese sospechar nada, Manuel Gonzalo no era sevillano sino jiennense.  Nació en Guarromán en 1929 en el seno de una familia humilde, en un periodo convulso de nuestra historia que le haría conocer tres regímenes políticos distintos antes de cumplir los diez años. Como hijo que era de un concejal del Partido Comunista, su infancia se truncó al acabar la guerra, y con su padre en prisión, Gonzalo se vio obligado a abandonar los estudios con apenas once años, para cuidar de unos cerdos, y ayudar así con su trabajo a la maltrecha economía familiar.

Hombre trabajador y consciente, muy pronto se dedicó a faenas agrícolas, participando por primera vez en una huelga con quince años. Tras algún trabajo en el sector minero y casarse con su compañera Mariana, en 1959 ingresó en el PCE en una célula de la Empresa Nacional Calvo Sotelo de fertilizantes, y al año siguiente, se trasladó a Sevilla para trabajar en la empresa SACA de Bellavista, donde continuó su trabajo militante, y empezó a destacarse en el terreno sindical. Manolo Gonzalo formó parte de ese reducido núcleo de obreros metalúrgicos sevillanos bajo cuyo impulso pudo recomponerse el movimiento obrero en la ciudad, dando lugar al nacimiento de las CCOO, que ya en 1963 pudieron presentar candidaturas al sindicato oficial. Eran años de miedo en los que el trabajo abnegado de los comunistas se pagaba con la tortura y la cárcel, pero nada de esto amedrentó a Gonzalo, que rápidamente se convirtió en un referente en su fábrica y el movimiento sindical de la ciudad, al punto de que a día de hoy, ningún investigador del periodo puede pasar por alto su labor en la construcción de una oposición sindical al régimen.

Detenciones, cárceles y amenazas marcaron la existencia de Manuel Gonzalo bajo el franquismo, pero esa vida  abnegada no terminó con la llegada de la democracia ya que él estaba predestinado a ser uno de esos imprescindibles que como dijo Bertolt Brecht, luchan toda la vida. Su trabajo no terminó para él después de Franco, y así Gonzalo se embarcó en mil batallas nuevas que afrontó hasta el fin de sus días; por conseguir un bulevar para Bellavista, o para vencer a los liquidacionistas del partido; haciendo campaña contra el mantenimiento de España en la OTAN, o por las candidaturas del PCE e Izquierda Unida; recuperando la sede que los carrillistas les robaron en Bellavista, o organizando la caseta del partido en la velá del barrio;… todo lo que fuese necesario para acercarse al verdadero objetivo final hacía el que debían dirigirse los comunistas: conseguir que algún día llegásemos al socialismo y pudiésemos poner fin a las injusticias de un sistema absurdo que explota a la mayoría de la población para mantener los privilegios de unos pocos.

El 1 de febrero de 2014 la vida de Gonzalo se apagó pero su lucha continúa. A los que permanecemos, nos queda su ejemplo, el ejemplo de un hombre que nunca dudó en arriesgar su vida , aún sabiendo que sólo tenía una, por conseguir un mundo más justo, libre y solidario, un mundo que todavía está por llegar y que, gracias a personas como él, algún día se hará realidad.

¡HASTA SIEMPRE CAMARADA GONZALO!

Sección de Historia de la FIM de Andalucía

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