En el centenario del comienzo de la 1ª Guerra Mundial

Sólo una paz basada en la solidaridad internacional de la clase obrera puede ser duradera

La UE se alinea con la OTAN para desempeñar un papel protagonista entre las fuerzas imperialistas.
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Decía Engels en el Anti-Dühring de 1878 algo así como que todas las guerras son la misma guerra, en virtud de un principio común que es su origen sustancialmente económico. La historia reivindica su certero análisis. Este es el año del centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, aquel largo túnel de sangre y oscuridad, como la denominó André Gide, guerra que provocó millones de muertos, ¿y las causas? Múltiples intereses colonialistas, y millonarios intereses económicos y de mercado, disputados por imperios y naciones.

Y hoy, cien años después, analizando las raíces históricas de la Unión Europea creada tras la Segunda Guerra Mundial pues los europeos estábamos decididos a evitar que semejantes matanzas y destrucción pudieran volver a repetirse, ese proyecto europeo diseñado para el servicio de la paz y el progreso social, se ha transformado en una pesadilla y cuando la paz aparece como más necesaria que nunca, los líderes europeos toman el camino del atlantismo y de las intervenciones militares.

La UE se alinea con la OTAN y no persigue la búsqueda de la paz en la esfera internacional sino que desempeña un papel protagonista entre las fuerzas imperialistas. Bajo la tutela de la OTAN la UE ha estado presente en los conflictos internacionales más graves y apoyado las pretensiones imperialistas de sus aliados, la política colonialista de Israel hacia Palestina, ignorando el papel del gobierno francés en Mali o la República Centroafricana, apoyando a oscuros rebeldes sirios, sosteniendo a Marruecos frente al Polisario y sus legítimas demandas. Afganistán, Libia, Iraq,…todas las malditas guerras con el trasfondo económico del petróleo y de la apropiación de las riquezas por parte del imperialismo. Cuánta razón tenía Engels.

En este escenario, desde el Partido de la Izquierda Europea hemos salido del Congreso con una apuesta firme por la paz con mayúsculas, para lo que es necesario al menos que se cumplan tres cosas:

– La disolución de la OTAN y la eliminación inmediata de las bases militares extranjeras en territorio de la UE.

– El establecimiento de nuevas relaciones económicas y comerciales entre las distintas regiones a escala mundial, construyendo la seguridad a partir del codesarrollo.

– La defensa de los valores de la solidaridad, la justicia y la igualdad.

– Abolición de los acuerdos de Schengen y Friontex, auténticas herramientas de destrucción de seres humanos.

Porque nosotros y nosotras, desde nuestra visión socialista consideramos que la tierra pertenece a los pueblos que la habitan, no a aquellos que con el pretexto de una representación democrática pervertida, les explotan, manipulan y engañan. Tenemos que salvar la democracia en peligro. No se trata de decir “No a la guerra”, se trata de luchar todos los días y en todas las instancias para que la paz sea una realidad, para que la paz deje de ser manipulada como un elemento de chantaje emocional y sentimental con que se pretenden justificar las guerras. Sin paz, sin una paz auténtica, justa y respetuosa, no habrá derechos humanos. Y sin derechos humanos no hay democracia, y termino citando a Karl Liebknecht, sólo una paz basada en la solidaridad internacional de la clase obrera y sobre la libertad de todos los pueblos puede ser una paz duradera.

Vicepresidenta del Partido de la Izquierda Europea y responsable de la Secretaría de Internacional del PCE

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