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El hecho que más ha acelerado el empobrecimiento galopante de los trabajadores españoles es la reforma constitucional que acordaron PSOE en el Gobierno y PP en la oposición, modificando el artículo 135 de la Constitución Española.

A finales del mes de enero, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó en una intervención pública en Murcia que “lo peor de la crisis está por llegar” para muchos colectivos de ciudadanos de nuestro país. Rubalcaba añadió además que no entendía el tono triunfalista del Gobierno a la hora de hablar de “recuperación”, tono que llegó a calificar de “trompetería”.

Puede que el señor Rubalcaba tenga razón y que lo peor esté por venir para muchos colectivos, especialmente para la clase trabajadora de este país, aunque él se centre en la supuesta clase media, pero a pesar de sus ataques grandilocuentes a la política antisocial del Gobierno del Partido Popular, Rubalcaba, una vez más es víctima de la hemeroteca que pesa como una losa en la credibilidad del social-liberalismo español.

Esta hemeroteca tiene, sin duda, dos puntos clave: por un lado la total claudicación del PSOE ante la troika y los poderes financieros, el 15 de mayo de 2010: En ese momento el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió plegarse ante Bruselas (carta con copyright mediante) congelar las pensiones y bajar el sueldo de los empleados públicos, fue el pistoletazo de salida para la esta fase de ataques del capital en la que nos encontramos inmersos.

Pero, sin duda, el hecho que más ha acelerado el empobrecimiento galopante de los trabajadores españoles es la reforma constitucional que acordaron PSOE en el Gobierno y PP en la oposición, modificando el artículo 135 de la Constitución Española y que pone por delante el pago de la deuda antes que todo tipo de política social que pueda comenzar a paliar los enormes daños que está sufriendo la clase trabajadora española.

Uno no puede, ahora que está en la oposición, ponerse del lado de aquellos que sufren las políticas capitalistas y rasgarse las vestiduras, cuando hace un par de años, estando en el Gobierno les comenzó a estrangular lentamente iniciando una agonía que dura hasta hoy, contando con la inestimable ayuda del Partido Popular que aprieta hoy más fuerte que nunca.

Ya vale de sacar la bandera de los desfavorecidos cuando en las contadas ocasiones en las que el PSOE ha hecho ‘autocrítica’, no se ha citado, ni por asomo, el golpe de Estado (así, tal cual) que supuso la reforma del artículo 135 de la Constitución Española.

La reforma del artículo 135 es una soga al cuello de los colectivos más vapuleados por el capital de la que tiran cada día PSOE y PP. Esos colectivos son, precisamente, aquellos con los que se llenaba la boca Alfredo Pérez Rubalcaba a finales de enero en Murcia, los mismos de los que intenta recuperar su confianza a toda costa, pero que creen cada vez menos en las promesas tantas veces incumplidas del buque insignia del social-liberalismo español.

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