República

Jaque mate al Rey, proceso constituyente y sucesión en la Corona

El diario The New York Times calcula que la fortuna de Don Juan Carlos se eleva a casi 1.800 millones de euros.

Una vez establecido el gobierno de la Segunda República, por una Ley del 26 de noviembre de 1931 aprobada en las Cortes, acusaría al Rey Alfonso XIII de alta traición. Como dijo el ilustre Valle Inclán: “Los españoles han echado al último de los borbones, no por rey sino por ladrón”. El monarca fue degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, los cuales no podría ostentar ni dentro ni fuera de España; además no podría reivindicarlos jamás ni para él ni para sus sucesores. De la misma forma, se le incautan todos sus bienes, derechos y acciones de su propiedad que se encuentren en territorio nacional.

Esta ley sería derogada por otra de 15 de diciembre de 1938 firmada por el general golpista Francisco Franco, quien se había levantado en armas contra el gobierno legítimo de la República. En este sentido, la monarquía actual está concebida bajo un régimen ilegal.

España se constituía en un reino, sin rey. Por la Ley de Sucesión, Franco tendría el poder para elegir su heredero cuando lo considerase conveniente. Esta situación, irritaría a Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII que aspiraba a la Corona de España, el cual rompería temporalmente las relaciones con el régimen franquista.

El 22 de julio de 1969, el joven príncipe juraría las Leyes fundamentales del reino y del Movimiento Nacional, es decir el ideario franquista. Desde ese momento, Juan Carlos I sería el sucesor designado por Franco para la Jefatura del Estado y asumió interinamente este cargo desde el 19 de julio al 2 de septiembre de 1974 y del 30 de octubre al 20 de noviembre de 1975 por enfermedad de Franco.

Al anunciarse la muerte del dictador Franco, el 20 de noviembre de 1975, el príncipe Juan Carlos juró acatar los Principios del Movimiento Nacional, destinados a perpetuar el franquismo. Una vez rey, Juan Carlos ensalzó la figura de su progenitor, dando honores de Jefe de Estado al dictador Franco y declarando luto nacional.

Las cuerdas franquistas dejaron atada y bien atada la sucesión del dictador por Juan Carlos I de Borbón. Ahora intentan atar bien la sucesión del Rey por su hijo Felipe VI, ¿qué hoja de ruta tienen pensada? Ante el jaque mate en las encuestas que recibe el Rey, a raíz del deterioro y su caída por el safari del elefante en África, y de la imputación de su hija y de su yerno Iñaki Urdangarín por hechos de corrupción gravísimos, se están produciendo navajazos en la casa real, con navajas de Albacete de varios muelles, entre partidarios de la abdicación de Juan Carlos I y los que no quieren ni oír hablar de la renuncia.

Se dieron pasos y se consultó -por el presidente de las Cortes- a las fuerzas políticas parlamentarias, preguntándole a cada una de ellas su disponibilidad para facilitar una sucesión tranquila y consensuada. Izquierda Unida, manifestó que no facilitaría esa sucesión porque su proyecto es un proceso constituyente hacia la III República.

Las nuevas generaciones y el conjunto de la sociedad española tienen todo el derecho a opinar, a ser consultadas, porque la Constitución actual no es las tablas de la ley.

La III República está más cerca, las nuevas revelaciones que surgen sobre el papel del rey en el 23-F, la prensa internacional haciéndose eco de su extraña y fabulosa fortuna… El diario The New York Times calcula que la fortuna de Don Juan Carlos se eleva a 2.300 millones de dólares, casi 1.800 millones de euros.

Asegura The New York Times que los bienes de Juan Carlos de Borbón a su llegada al trono, tras la muerte del general Francisco Franco, equivalían a «prácticamente nada». Desde entonces, el monarca «ha trabajado duro para generar su propia fortuna personal, más allá de los 8,3 millones de euros de presupuesto anual», en alusión a la asignación para la Casa del Rey consignada en los Presupuestos Generales del Estado, que en 2014 ascenderá a 7,93 millones. «El objetivo de la información era resaltar que, cuando el Rey aparece en listas de fortuna de los personajes más ricos, siempre alcanza una cifra muy por encima de lo que cabría suponer tomando en cuenta el presupuesto anual de la Casa Real.»

Esas mismas fuentes aseguran que el Rey ha comprado en los últimos años varios inmuebles, en España y fuera de nuestro país, y valiosas obras de arte, además de haber invertido en bolsa importantes cantidades. Y añaden que tanto esas propiedades inmobiliarias como las cotizadas pinturas e inversiones financieras de Don Juan Carlos no figuran a su nombre. El Confidencial también ha preguntado a la Casa del Rey por el origen y naturaleza de esas supuestas adquisiciones e inversiones bursátiles.

Todo ello, la caída en las encuestas y cada vez más sectores de la opinión pública española que se declaran partidarios de la III República.

La punta de lanza han sido las Marchas por la Dignidad que han llevado a Madrid dos millones de personas. Cada vez más sectores se plantean que se ha agotado el modelo de Transición de 1978 y que es necesario abrir el proceso hacia una III República.

El 23-F tiene aún demasiados puntos oscuros. Izquierda Unida ha planteado que se desclasifiquen todos los documentos sobre el golpe de Estado porque no es de recibo que en España sigan clasificados documentos importantes. Por ejemplo, las conversaciones del rey con la embajada norteamericana aquella noche del 23-F, o los papeles de los servicios secretos del CSID y también las actas del juicio a los golpistas.

En Gran Bretaña cada 30 años se desclasifican todos los documentos porque se consideran que ya no hay riesgo para la seguridad del Estado. O sea, que si fuésemos ingleses ya sabríamos lo que había pasado en el 23-F.

Pilar Urbano hace unas revelaciones muy importantes sobre la implicación del rey en el golpe. Sería fundamental que se abriera camino la propuesta de IU sobre la desclasificación de los documentos y la comisión de investigación para esclarecer el papel del rey en el golpe de Estado.

La Marcha por la Dignidad demuestra que el pueblo ha dado por agotado el modelo político constitucional y económico del 78. Dos millones de personas han planteado en las calles de Madrid una enmienda a la totalidad, empoderándose para abrir un proceso constituyente hacia la III República. Ahí está lo nuevo que nace y lo viejo que se muere, todo el andamiaje montado en la Transición.

La ciudadanía hoy no avala la continuidad de la Constitución y del régimen monárquico y bipartidista. Las Marchas por la dignidad han votado con los pies abrir un nuevo escenario partiendo de cero, pero lo más llamativo es que este modelo se ha quedado sin padre, sin madre y sin perrito que le ladre. La ruptura que no se alcanzó se está abriendo camino impulsada por jóvenes, mareas, plataformas contra desahucios, sindicalistas honestos, intelectuales, movimiento feminista y fuerza de la izquierda transformadora. Es un movimiento plural sin hipotecas ni complejos que conecta con la mejor tradición de las luchas históricas para lograr la emancipación de la humanidad.

Madrid señala el camino: con planteamiento unitario, sin jerarquía, con redes horizontales, con programa acordado se puede. El miedo está cambiando de bando.

Estamos ante un antes y un después, se ha inaugurado un proceso con un respaldo popular enorme que se traducirá en más hegemonía de los valores republicanos.

Por tanto, los pulsos palaciegos sobre la sucesión o no de Juan Carlos I, la verdadera hoja de ruta de los poderes fácticos es salvar la monarquía, salvar el bipartidismo y empobrecer con la crisis económica al 80% de la población, está siendo respondida por la movilización de la gente que exige un referéndum y la construcción de una nueva arquitectura política, económica y social basada en los valores republicanos, en la democracia real y en los derechos humanos.

Coordinador de la Red de Municipios por la III República; Presidente de honor del PCA; ex parlamentario IU.

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