El día 18 del pasado mes de febrero se presentó el Manifiesto Intelectuales por la III República en Madrid, en lo que constituye la institución cultural y política con más historia republicana entre sus paredes, el Ateneo. Su salón de actos estaba prácticamente lleno de un público que escuchó con especial respeto y emoción el documento firmado por más de treinta intelectuales en el que se plantea la III República como “una exigencia de regeneración democrática”.
El acto tenía que haber sido presidido por otro de los intelectuales que suscribieron el manifiesto, el filósofo Carlos París, presidente durante varios mandates del Ateneo y fallecido el pasado 29 de enero. Había sido organizado conjuntamente por la Agrupación Ateneista Juan Negrín y Crónica Popular, inspiradora del Manifiesto, y estuvo moderado por la historiadora María Rosa de Madariaga. La acompañaban en la mesa otros ochos firmantes del manifiesto: Joan Garcés, Laura Fonseca Gíner de los Ríos, Pilar Altamira, Luis Otero, Gonzalo Puente Ojea, Mercedes Aranciba, Rodrigo Vázquez de Prada y Amparo Climent, que fue quien dio lectura al documento.
El acto se abrió con la intervención de Miguel Pastrana, presidente de la agrupación que lleva el nombre del que fue último jefe del Gobierno de la II República, y que “nació el 23 de abril de 2009, con un claro propósito: que la institución considerada cuna de la Segunda República española, podía y debía serlo también de la Tercera”. Para él, que asimismo desempeña el cargo de Secretario federal de la asociación Unión Cívica por la República (UCR), el acto constituyó el “tercer e imprescindible vértice del tridente punta de lanza de la III República”, junto a tras otras dos iniciativas celebradas también en el Ateneo madrileño: la presentación de los 14 Puntos para la Tercera República, con el Llamamiento al Proceso Constituyente, el 7 de diciembre de 2011, y el Encuentro Estatal de cargos públicos por la Tercera República, el 1 de diciembre de 2013.
Miguel Pastrana concluyó sus palabras recordando otras del doctor Juan Negrín -el que fuera uno de los intelectuales españoles de más prestigio internacional- que había pronunciado en la apertura del II Congreso de Escritores Antifascistas, celebrado en Madrid en 1937. Unas palabras referidas a la lucha en defensa entonces de la II República pero que encajan perfectamente en la exigencia de la tercera: “En el fondo de todo esto, lo que hay en realidad es una lucha de un orden más alto, de un carácter universal; una lucha por la libertad y la independencia de la humanidad”.
Después, la actriz y artista plástica Amparo Climent leyó el Manifiesto en el que, entre otras cosas, los intelectuales que lo suscriben afirman que “ha llegado el momento de que los españoles decidamos en plena libertad el régimen que deseamos para España”, exigen “la convocatoria de un referéndum, en el que se tenga la posibilidad de elegir libremente entre Monarquía o República”, y concluyen con las siguientes palabras: ”La III República no es una quimera, no es una utopía. Es una urgente necesidad de regeneración democrática. Y puede ser una realidad, si todos nos unimos y luchamos juntos por conseguirlo. Sin olvidar las experiencias republicanas del pasado, la III República ha de mirar hacia el futuro”.
Tras ella, la historiadora y titular de la Cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Mirta Núñez y Díaz-Balart, leyó la relación de los firmantes del documento, que está abierto a las adhesiones de cuantos exigen también la III República.
Desde la mesa, María Rosa de Madariaga leyó las adhesiones de distintas organizaciones: Junta Estatal Republicana, Ateneo Republicano de Asturias, cuyo presidente Francisco Prendes Quirós envió un escrito que fue leído en el acto, Socialismo 21, Foro Milicia y Democracia y el Colectivo de militares republicanos Anemoi, que, en un comunicado considera “que la implicación de intelectuales de gran renombre y reconocida honradez intelectual es excepcional en la lucha por la instauración de la III República en España. Sin duda el Manifiesto contribuirá a fomentar la conciencia republicana en nuestro pueblo y a recordar el carácter ilegítimo de la Monarquía instaurada en España por decisión del dictador y genocida General Franco”.
En nombre de la Junta Estatal Republicana (JER), una organización constituida en enero de 2012 y que agrupa a sesenta organizaciones y asociaciones republicanas, intervino Juanjo Picó, quien saludó “la iniciativa porque es necesario que desde todos los sectores sociales se levante un clamor, una organización y una propuesta por el cambio a un nuevo modelo de Estado y de sociedad que no puede ser otro sino en clave de República”. Asimismo, afirmó que el manifiesto “supone un hito de suma importancia por una República, en clara ruptura con el modelo salido de la transición, para dar respuesta a la crisis de un régimen monárquico, bipartidista, neoliberal y corrupto, que tiene en la impunidad del franquismo su cara más vergonzosa e injusta, además de serias limitaciones y carencias democráticas en su arquitectura constitucional, estando agotado en su funcionamiento y en la capacidad de satisfacer las necesidades ciudadanas por una sociedad más justa y democrática”. También estuvieron presentes otros miembros de la JER, como Gloria Aguilar, de la dirección federal del PCE.
A su vez, Pedro Montes, ex economista del Banco de España y presidente de Socialismo 21, señaló que, “con profunda emoción, Socialismo 21 respalda y se adhiere al manifiesto que acaba de presentarse”. Pedro Montes recordó que “las luchas y movilizaciones populares han alcanzado recientemente algunas victorias y los ciudadanos parecen darse cuenta del poder decisivo de sus deseos”. Para él, “este llamamiento para proclamar la III República y pasar la página de la monarquía actual, de orígenes siniestros y comportamientos indignos y deplorables, está certeramente dirigido a romper la clave de bóveda del sistema y del régimen, causa fundamental del insostenible estado de nuestro país”.
Con emoción habló ante los asistentes al acto el coronel Luis Otero, en representación del Foro Milicia y Democracia, formada, fundamentalmente, por militares que pertenecieron a la legendaria UMD, en nombre del que expresó también su adhesión al manifiesto. Luis Otero, Premio Nacional de Derechos Humanos en 1998, es, sin duda alguna, el más claro exponente de los militares demócratas españoles, fundador en el verano de 1974 de la Unión Militar Democrática. La valentía de enfrentarse desde lo que era el bastión más poderoso de la dictadura, el Ejército surgido del golpe de Estado contra la II República, le costó la detención, procesamiento y condena en Consejo de Guerra, que se tradujo en su expulsión del Ejército al igual que ocurrió a otros siete militares integrados en dicha organización, entre ellos el teniente coronel Fernando Reinlein, también firmante del Manifiesto. La negativa del teniente general Gutiérrez Mellado a concederles la amnistía impidió que, de hecho, ni Luis Otero ni ninguno otro de sus compañeros de la UMD pudiera reintegrarse a las Fuerzas Armadas. Muchos años después, en 2010, la ministra de Defensa socialista Carmen Chacón le condecoró junto a otros fundadores de la UMD con la Orden del Mérito Militar…De nada de esto habló en el Ateneo. Con su proverbial modestia y sencillez, Luis Otero afirmó la necesidad de la III República y resaltó la importancia que tuvo para la toma de conciencia de los militares españoles en 1974 la constitución en Portugal del Movimiento de las Fuerzas Armadas, cuyo 40 aniversario se celebrará este año.
En representación del Ateneo Republicano de Asturias intervino también Alejandro Villa que destacó el hecho de establecer diferentes categorías de ciudadanos hace que “pueda haber una república sin democracia pero no pueda haber democracia completa sin república”, y celebró que se hayan puesto por escrito “los sentimientos de un republicanismo tan esperanzador como difuso” y el deseo de que “35 años después de aprobada la Constitución que ha regido desde entonces la vida de nuestra sociedad, tenemos la firme convicción de que ha llegado el momento de poner fin a la anomalía que supone que un rey ‘impuesto por el dictador’ sea el jefe del Estado”.
La última intervención corrió a cargo del sociólogo, profesor de universidad y escritor Pedro García Bilbao, miembro de la Junta Directiva del Ateneo y de la Agrupación Ateneísta Juan Negrín, que dedicó un emocionado recuerdo al extinto Carlos París, que, según resaltó, “firmó el manifiesto sin preguntar en ningún momento quien lo había suscrito antes”.






