
Tocando fondo
Francisco Pérez TerrónEdiciones Dauro
La obra de Francisco Pérez Terrón nos abre paso, en clave de novela autobiográfica, a un tiempo que muchos recuerdan con amargor, y que fueron momentos de lucha, de compromiso, generosidad y de muchos sacrificios. Un periodo de resistencia contra la dictadura franquista, tanto dentro como fuera de España.
A través de un relato ameno e interesante, el autor describe sus vivencias en la resistencia antifranquista de los años 60 en diferentes modalidades, tanto en el ámbito de la diplomacia ligada al Gobierno republicano en el exterior, como en su actividad en un movimiento guerrillero que ya daba sus últimos coletazos, tras haber conocido su apogeo en los años 40.
Además, Francisco Pérez Terrón presenta un relato plagado de reflexiones y saltos temporales que conducen al lector a otras etapas anteriores de su infancia que resultan de indudable interés. Porque esos episodios representan una ayuda inestimable para conocer las contradicciones presentes en su vida y la evolución hacia sus firmes convicciones políticas posteriores.
A este respecto, merece especial atención el capítulo que da título al libro –Tocando fondo-, en el que narra un episodio situado en plena Guerra Civil, especialmente trágico para él y su familia, y que nos hace reflexionar sobre la complejidad de aquellos momentos y los posteriores a la contienda.
Tocando fondo cuenta a lo largo de sus casi 300 páginas con otros atractivos para el lector, como es el retrato y descripción de algunos personajes como Valentín González, El Campesino, una figura de gran relevancia durante la contienda civil y que, más de veinte años después, se nos muestra en declive y muy lejos del papel que llegó a jugar en otros momentos de nuestra historia.
Francisco Pérez Terrón, en un estilo correcto –en el que se nota su cercanía a la labor periodística durante su vida- y con un lenguaje cuidado, logra aproximarnos a una etapa de nuestra historia muy difícil para aquellos que decidieron desafiar al régimen, incómoda y complicada, llena de aristas. Pero sobre todo deja una puerta abierta a la esperanza y a la necesidad, más bien la obligación, de seguir luchando por lo que creemos.






