#FelipeNoTeExcites

«Con lengua de serpiente»

Un escamado González, mutado en serpiente, mientras se asoma al exterior de su refugio para escrutar los movimientos retadores del enemigo podría servirnos como metáfora de la realidad que vive el consejero de Gas Natural y los poderes que representa.

Algo parece estar ocurriendo que no le gusta a Felipe González, es decir, algo parece estar ocurriendo que no les gusta nada y les está poniendo muy nerviosos a los poderes económicos hegemónicos. Quizá no sea una inquietud que nazca de un hecho en concreto, sino que está en el ambiente, y que a fuerza de amontonar circunstancias ha terminado por conformar un contexto adverso, jodidamente adverso, podríamos decir a tenor de algunas reacciones. La imagen de un escamado González, mutado en serpiente, mientras se asoma al exterior de su refugio para escrutar los movimientos retadores del enemigo podría servirnos como metáfora de la realidad que vive el consejero de Gas Natural y esos poderes a los que representa.

Últimamente González se deja ver mucho por España. Pareciera que aquellos de quienes cobra le hubiesen reordenado su agenda y alterado las prioridades. Ahora el foco de máxima preocupación está en casa y no tanto en Latinoamérica que, a fin de cuentas, más allá de los profundos cambios políticos en los que están inmersos varios países de la zona, siempre tendrá a su particular ‘primo de Zumosol’ al otro lado de Río Grande. Y así, ¡quien paga manda!, se nos va haciendo familiar la figura de un González que, cuando factura en suelo patrio, le gusta vestirse como un modesto profesor de instituto jubilado.

Los banqueros de aquello que se dio en llamar el ‘socialfelipismo’, los Escámez y compañía, estaban encantados con González porque éste les sirvió en bandeja un salvoconducto de demócratas para que se aireasen por Europa y ampliasen el mapa de sus negocios y sucursales. Es verdad que luego pasaba la gorra, pero los banqueros y otros ‘yuppiempresarios’ aprendieron pronto que la clave de su éxito estaba en la buena salud de alguna ‘caja B’… Ahí empezó a crecerse González, ahí es dónde nos podemos empezar a explicar al González de hoy; bueno, ahí y en aquella declaración que desencajonó en la plaza de Las Ventas, cuando dijo que un gobierno socialista tiene que distinguir entre lo que quiere y lo que puede hacer. Adiós a la creación de cultura, adiós a la creación de conciencia…

El capricho de ser de izquierdas Felipe se lo daba haciéndose una foto al lado de Fidel, hasta que Fidel le caló. Por lo demás nunca pudo existir en España –más allá de nuestra propia ilusión- un programa de izquierdas. ¿Las razones? La primera, la que venimos recordando, sus amarraduras con los intereses económicos conservadores. En segundo lugar, sus alianzas europeas eran incompatibles con un programa de izquierdas mínimo. En tercer lugar, su política europea lastró la política económica de este país y la condujo a un desastre en el que fue contumaz hasta el sadismo.

Por todo ello González es rehén de su propia historia, los acontecimientos le arrastran ya que fue el principal causante de hipotecar muchos aspectos de la economía española. A día de hoy un hombre así, cuando se asoma a la calle mutado a serpiente, lo que percibe es una sociedad a punto del estallido y un chiringuito que no aguanta, que se descose. Un hombre así, desprogramado para una mínima autocrítica, siquiera superficial, acerca de elementos como crecimiento y progreso, no puede darse a una reacción distinta que no sea la de negarse a sí mismo.

Es de una coherencia mayúscula la posición que González, el consejero de Gas Natural, expandió durante la pasada campaña electoral en favor de que PP y PSOE imiten a los partidos mayoritarios de Alemania y formen una gran coalición de gobierno del PP apoyado por el PSOE “o al revés”, pues invoca que las formaciones deben responder a lo que “España necesite en cada momento”. ¿Y qué necesita España que no esté en los cálculos de Botín y el resto de cabecillas que integran la foto del Ibex, del Consejo de la Competitividad, de la Conferencia Episcopal, del bipartito y de la Casa Real?

Umbral describió así la irrupción de nuestro personaje: “Cuando FG tira por la ventana el crucifijo de Marx, en el 76, está en un momento alto y eufórico, dispuesto a irse a casa, practicando una vez más la estética de la desaparición. Naturalmente, vuelve aureolado. Es todavía joven y sano. Su decisión supone un paso adelante, o mejor, dos:

– Ruptura con el poderoso PCE de los 70.

– Aproximación a las clases medias herederofranquistas.

La maniobra es magistral, como probarían las elecciones del 82”.

Lo que vino después ya forma parte de nuestra “memoria sentimental”, como se dice en los bobalicones anuncios de fin de semana que emite la SER. Pronto llegó el 86 y González encontró una nueva ocasión de encumbrarse con su maniobra de la OTAN y, de paso, convertir a Javier Krahe en el primer artista censurado en la historia de la democracia española con su canción ‘Cuervo Ingenuo’: “Hoy decir que esa alianza/Ser de toda confianza/Incluso muy conveniente (…) Lo que antes ser muy mal / Permanecer todo igual / Y hoy resultar excelente”.

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.