El 22M vuelve a la calle con movilizaciones reivindicando dignidad y democracia

#21J Rodea tu parlamento

Es importante articular una movilización unitaria, masiva y contundente contra las políticas que atentan contra los derechos humanos y la justicia social
Marcha del 22M en la Gran Vía de Madrid | Foto: José Camó

Las Marchas de la Dignidad 22M vuelven a la calle. Esta vez han convocado movilizaciones reclamando dignidad y democracia ante los parlamentos autonómicos, en las que se reivindica empleo estable y salario suficiente, protección social plena o renta básica, derecho a la vivienda, ni un desahucio más y los servicios básicos (luz, agua, gas), la defensa de lo público empezando por la educación y la sanidad y más democracia.

Tal y como se acordó por la asamblea de las marchas realizada en Barcelona el día 12 de abril, esta fase de movilización tiene un marcado carácter local. Tras la manifestación sin precedentes que se realizó en Madrid el 22 de marzo, las Marchas de la Dignidad apuestan por retomar los contactos con las personas y los colectivos que hicieron posible la mayor manifestación popular de la reciente historia de España, y fortalecer el movimiento desde la base, con el objetivo de crear más colectivos del 22M en las localidades y pueblos, como también estructuras de coordinación territoriales más amplias que hagan posible la construcción de un movimiento participativo, fuerte y organizado en defensa de los intereses de la mayoría social trabajadora y las clases populares.

El movimiento 22M vuelva a la carga con las propuestas y demandas que le hicieron nacer y que se resumieron tan gráficamente en el lema “pan, trabajo y techo” al que en estos momentos históricos hay que añadir más democracia, según han manifestado a Mundo Obrero diversos componentes de la marcha de la dignidad. Y aunque las demandas se centran en el ámbito autonómico no han dejado de lado las que para el movimiento son fundamentales: el no al pago de la deuda y fuera los gobiernos de la Troika, que son los que están haciendo sufrir al pueblo expropiando derechos adquiridos por la clase trabajadora en décadas de lucha.

El 22M vuelva la carga para poner encima de la mesa, esta vez, de los gobiernos y parlamentos autonómicos sus demandas:

1.- Contra el paro y la precariedad laboral. A favor de la generación de empleo digno y con garantías, por el reparto del trabajo sin merma salarial, la derogación de las diferentes reformas laborales, por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, por una prestación suficiente.

2.- Contra los recortes sociales que afectan directamente a la sociedad, minando los mecanismos de protección y desarrollo social contemplados en la Constitución española y en los DDHH, especialmente aquellos que van ligados a la jubilación, la sanidad, la educación y los servicios sociales básicos. Por el derecho a la vivienda y a los servicios básicos (agua, luz, gas) de la ciudadanía.

3.- A favor de los servicios públicos en cualquiera de sus formas (Sanidad, Educación, Servicios Sociales o Pensiones). Contra las privatizaciones y un proceso de renacionalización de los sectores estratégicos de la economía.

4.- Contra la corrupción instaurada en las instituciones gubernamentales, políticas, económicas, financieras y judiciales. Por la transparencia, el derecho a la justicia y la igualdad de todos los ciudadanos ante las instancias judiciales.

5.- A favor de una auditoria de la deuda contraída ilegítimamente por el Estado y en contra del pago de la deuda.

Además de una renta básica enmarcada en la lucha por los derechos de la mayoría social y contra la pobreza que avanza en España, las marchas de la dignidad, quieren denunciar la falta de perspectiva de un futuro digno de la juventud y dicen no a un sistema patriarcal que nos arrastra a épocas del pasado, quitándonos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, negándonos la capacidad para decidir sobre si queremos o no ser madres, provocando la vuelta a los hogares para dedicarnos a la crianza.

De la misma forma que se denuncia la privatización de lo que es rentable en el ámbito estatal, denuncian la venta de los servicios municipales a precio de saldo a los amigos del poder, mientras se reducen los presupuestos en salud, educación, dependencia, transportes públicos, agua, energía, comunicaciones, servicios sociales, etc.., afectando de forma negativa a la dignidad de las personas. A la vez que se alerta de que la reforma de la administración local es una agresión en toda regla a un modelo de servicios prestados de la administración más cercana al ciudadano, para ponerlo en manos de las grandes empresas en la búsqueda de beneficio rápido.

Mientras esto ocurre, se regalan cientos de miles de millones a la banca, transformados en deuda pública que pagaremos las trabajadoras y trabajadores, y se asegura el pago reformando el artículo 135 de la Constitución con el apoyo del PSOE y del PP y con una legislación que nos compromete a cumplir el paquete fiscal dictado por la Troika y los grandes capitales europeos. El pago de su deuda es la eliminación de nuestros servicios públicos, la pérdida de nuestros derechos y nuestro empobrecimiento, han declarado portavoces del 22M.

Desde el movimiento se denuncia la represión que sufren los que se movilizan por sus derechos y por una vida digna, según plantean en su manifiesto “para la mayoría social esta crisis-estafa está significando un gigantesco drama humano. Sin embargo, para una insignificante minoría supone un gran negocio. Y cuando se protesta, siempre obtenemos la misma respuesta: la represión y criminalización del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales. Es un sistema que necesita la represión para mantenerse y que debe ser superado con la lucha en la calle”.

Desde el 22M se pide la libertad de los detenidos y la eliminación de los procesos emprendidos contra personas por el simple hecho de manifestarse, de expresar su malestar con un sistema que les ahoga y les corta los sueños de dignidad.

Desde la MARCHA DE LA DIGNIDAD 22M, consideran que es importante articular una movilización unitaria, masiva y contundente contra las políticas que atentan contra los derechos humanos y la justicia social en todos los ámbitos sociales y territoriales. Una movilización contra el pago de la deuda, por el empleo digno, por la renta básica, por los derechos sociales, por las libertades democráticas, contra los recortes, la represión y la corrupción, por una sociedad de hombres y mujeres libres, una movilización contra un sistema, un régimen y unos gobiernos que nos agreden y no nos representan.

Desde el 22M exigen que se vayan. Que se vaya el Gobierno del PP y, también, todos los gobiernos que recortan derechos sociales básicos, todos los gobiernos que colaboran con las políticas de la Troika.

Por eso hacemos un llamamiento a llenar de dignidad y rebeldía las calles de España el próximo día 21 de junio en torno a los gobiernos y los parlamentos autonómicos, con la llegada masiva de ciudadanos a las concentraciones y hacer patente el malestar y las reivindicaciones de un futro mejor y una vida digna. El 21 de junio es un paso más en la construcción del poder popular que abra un proceso constituyente.

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