El pasado 24 de octubre más de 6.000 personas demostraban en la Plaza de la Escandalera de Oviedo que la dignidad de muchos y muchas, de la mayoría social, de los trabajadores de todo el Estado, es mucho más real que la de quienes ostentan un título regalado, rancio y anacrónico.
De esta manera culminaba un largo proceso, convocado por La Marcha de la Dignidad bajo el lema “Somos Reales”y secundada por 30 organizaciones. El PCE participó, cuanto pudo, en todos sus ámbitos, tanto desde su Federación asturiana como desde otras que, como la andaluza, enviaron camaradas rumbo a Asturias. Fue una larga preparación que llevó a personas de todo el Estado a movilizarse con una sola dirección, con una sola intención: mostrar durante los Premios Príncipe de Asturias su rabia y descontento en pos de la transformación social, política y económica durante uno de los eventos de mayor calado mediático anual en donde se reúnen gran parte de los poderes fácticos impulsores de las políticas neoliberales que, bajo el paraguas de la monarquía, han causado la crisis en la que hoy en día seguimos inmersos tras varios años.
Contracumbre
La denominada contracumbre de los Premios Príncipe de Asturias constó de gran número de eventos repartidos entre los días 23 y 24 de octubre con la intención de informar a todo aquel que quisiera, no solo de las cuestiones relacionadas con la forma de Estado y la familia que a día de hoy retiene la jefatura del mismo, sino también de otras tantas, todas ellas de triste actualidad y relacionadas intrínsecamente con el modelo político, social y productivo en el que vivimos, el capitalista.
A lo largo de todo el día 23 se sucedieron una serie de actos y ponencias en la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, para luego finalizar en el Polideportivo Corredoria Arena con una “mesa redonda” donde participaron representantes de las distintas formaciones que apoyaron el buen desarrollo de este “Foro Social”.
Los actos a debate desarrollados en la Facultad de Filosofía y Letras durante la tarde del día 23 trataron sobre diversos temas de actualidad, como la renta básica, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP), neoliberalismo y educación o el derecho a decidir y otros de mayor recorrido en el tiempo, como Estado y conflicto social, economía al servicio del interés general, en lucha contra la política migratoria, buitres sobre la vivienda pública. Entre los ponentes estuvieron Eduardo Garzón como representante de ATTAC; Diego Cañamero, del SAT; Sara Porras, del Movimiento Democrático de Mujeres; Paco Erice, Profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo; y José Sarrión, profesor que ha sido represaliado en la Universidad Pontificia, etc., que lograron generar interesantes debates y propuestas entre la gran afluencia de asistentes.
Una vez finalizados los debates, comenzó en el Polideportivo Corredoria Arena el acto central de la cumbre, junto a la movilización del día siguiente, el “Foro Social” donde participaron representantes de distintos colectivos y organizaciones: Lara Hernández, por IU; Sabino Cuadras, por AMAIUR; Juan Carlos Monedero de Podemos; Celia Meyer, de Ganemos Madrid; y Juantxo López de Uralde de Equo; acto que sería clausurado con la intervención de Diego Cañamero. Ante las 2.500 personas llegadas de todo el Estado que llenaron el pabellón, los ponentes hicieron un análisis general de la situación actual de España que, desde posiciones distintas y en un ambiente de total cordialidad, generaron conclusiones similares. Tanto unos como otros destacaron que nos encontramos en un régimen caduco, donde los canallas que gestionan las grandes fortunas campan a sus anchas y donde la monarquía es el garante del mantenimiento de esta situación. “España vive un ciclo histórico de cambio y ahora de lo que se trata es de tomar el poder”, afirmó Lara Hernández.
Con llamadas a la unidad, buen ambiente y debates productivos, se dio por finalizado el Foro social de la Contracumbre, que dejó paso a una cena organizada por las distintas organizaciones participantes, donde el Partido contribuyó activamente a través de la “operación kilo”y también con la entrega de los premios de la “Fundición Premios Príncipe de Astucias”. De esta manera acababa la primera jornada tras repartir a los participantes de otras zonas del Estado por los distintos lugares de donde saldrían las columnas a la mañana siguiente, que sería la otra gran punta de lanza de los actos programados para el día 24, junto con la concentración frente al Teatro Campoamor de Oviedo a las 17:00h, durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.
Marcha a Oviedo
En la mañana del día 24, cinco columnas con más de 2.500 personas partían desde Gijón, Avilés, Mieres, Langreo y Pola de Siero rumbo a Oviedo que, por un día, se convertía en el centro neurálgico de la trama de gobernantes, banqueros y empresarios que auspician las políticas de recortes en educación, en sanidad, los desahucios, la merma en los derechos laborales del trabajador, la amnistía fiscal a las grandes fortunas, la represión y la criminalización de la protesta y un largo etc., que sufrimos a día de hoy. A medida que pasaba la mañana, más gente se iba uniendo a las columnas que poco a poco fueron tomando más forma para finalmente llegar a Oviedo alrededor de las 14:00h donde se celebraría una comida conjunta para reponer fuerzas antes de continuar rumbo hacia la Plaza de la Escandalera, frente al Teatro Campoamor donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias.
Como siempre, no podía faltar la desmesurada presencia policial, con más de 600 efectivos. Ya a lo largo de la mañana hubo algún pequeño altercado, como el acaecido con el autobús procedente de Galicia cuyo destino era sumarse también al resto de las marchas y manifestantes que se concentraban en Oviedo y que fue retenido por efectivos de la Policía Nacional con la intención de identificar a todos sus ocupantes. Horas más tarde, la policía blindaba con un amplio cordón de seguridad, no solo el Teatro Campoamor, sino que también parte de la Plaza de la Escandalera, generando, una vez más, un ejemplo gráfico que diferenciaba a quienes no quieren perder sus derechos y su dignidad y quienes se la quieren arrebatar. En palabras del portavoz del Frente Cívico, Ginés Fernández, “los violentos no estaban fuera, sino dentro del Teatro Campoamor. Esos son los que ejercen la violencia contra la población y no viceversa.” A su vez, Pilar Muñiz, coordinadora de la logística de las marchas ironizaba sobre el asunto: «Me parece genial que se aumente la presencia policial y que nos protejan de esos corruptos que acudirán a la ceremonia».
A pesar de esta situación, las miles de personas que se unieron a la marcha no dudaron en mostrar su rechazo a quienes son responsables de la situación actual, auque algunos de ellos, como José Ignacio Wert y Montserrat Gomendio (Educación), José Manuel García Margallo (Exteriores), Ana Pastor (Fomento) o el propio Gabino de Lorenzo, Delegado del Gobierno en Asturias y responsable del operativo de seguridad entraron por un lateral del Campoamor para evitar los pitidos. Aunque muchos medios de comunicación trataron de enmascarar lo que realmente estaba pasando más allá de “las trincheras” policiales -con planos ciegos que no mostraban a los manifestantes o con los juegos de sonido que enmascaraban los gritos de estos gracias a la música de los grupos folclóricos-, las ganas y la dignidad de los allí presentes sí lograron tener su eco generando la mayor movilización durante los premios. Como siempre, no dejaron que se pisara, por mucho que se intentara, su derecho a protestar y a exigir un cambio en el modelo de Estado, hacia ese cambio social que, tarde o temprano, todos juntos lograrán.







