Leonela Relys venció

Más de 8 millones de personas aprendieron a leer y escribir con su método “Yo sí puedo”

Leonela Relys se doctoró en Ciencias Pedagógicas, creó y desarrolló el método de alfabetización de adultos “Yo, sí puedo” que ha recibido el Premio Alfabetización 2006 Rey Sejong de la UNESCO y el Premio Mestres 68 de la Universidad de Gerona 2012. Fue asesora académica del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) de Cuba. Con este método han aprendido a leer y escribir más de ocho millones de personas en el mundo. Fue maestra de primaria y se graduó de la carrera profesional superior de español en la Universidad de la Habana donde se doctoró en ciencias de la educación. Leonela Relys Díaz nació el 20 de abril de 1947 en Camagüey, Cuba. Falleció el 17 de enero de 2015 a los 67 años, en la Habana Cuba. Profesión: Profesora pedagoga cubana, heroína nacional.

Mujer tenaz a la hora de desarrollar cualquier proyecto que emprendiera, sobre todo el de su propia vida, nunca asumió la adversidad. Desde muy joven se dio cuenta que la Revolución Cubana había emprendido un objetivo: acercamiento social y crear poder popular que no tendría vuelta atrás y que se prolongaría más allá de las fronteras de Latinoamérica y Caribe.

Se doctoró en Ciencias Pedagógicas y durante su carrera estuvo midiendo la diferencia existente entre una sociedad analfabeta a otra alfabetizada. Además, esto lo pudo experimentar y comparar sin minusvalorar la inteligencia natural de toda persona y sin aplicar manipulación e inducción alguna. Este trabajo, medido en distintos colectivos, la llevó a la conclusión primero y a la afirmación después, de lo que sería su tesis: “se puede”, “sí se puede”. En su doctorado reafirmó su idea convirtiéndola en modelo pedagógico para los más necesitados en alfabetización: los adultos cubanos que nunca habían podido pasar por la escuela, sobreviviendo con una negación feroz de los Derechos Humanos, ya desde la colonización, insostenible en el tiempo de Fulgencio Batista donde los campesinos entran en una mayor esclavitud y donde las mujeres se trasladan del campo a la ciudad y desde aquí, son trasegadas hacia la prostitución como medio de vida y sustento familiar.

Son las mujeres prostituidas de Cuba, concentradas en los puertos y en la ciudad de la Habana, las que más abastecen las necesidades de las mafias USA que administraban Cuba. Estas mafias proporcionaban programas de ocio, juego y prostitución a los estadounidenses desde el gobierno aparente de Batista, pero, por otro lado, su realidad estaba compuesta por un gobierno USA camuflado en mafias hasta 1959.

Después el Gobierno Revolucionario de Fidel Castro fue quien, mediante las Mujeres de la Federación Cubana, empezó a paralizar toda la perversa vida que llevaban las mujeres. Fue Leonela Relys quien puso su proyecto a disposición de la Revolución, formando equipo junto a otras mujeres revolucionarias, las cuales empezaron a hacer ver a las mujeres cubanas todo lo que había que trasformar con suma urgencia mediante sus colectivos organizados. Así, fueron ellas las que hicieron ver la necesidad de implantar el modelo pedagógico de alfabetización: “yo, si puedo” que llevó a las mujeres cubadas a una sociedad de iguales.

Esta acogedora frase no es dueña de ningún presidente imperialista ni de ninguna universidad socialdemócrata, ni de grupúsculos que se suben a la cresta de la ola; esta frase, llena de contenido humanista, revolucionario, universal y solidario fue creada por Leonela Relys. Ella hizo este universal llamado a las revoluciones de Iberoamérica “sí se puede” mostrando la eficacia del modelo pedagógico que no tiene un enfoque mitinero o político puntual, sino que es un llamado a la revolución constante de las clases populares a sentirse capacitadas para asumir grados de conocimiento y pensamiento crítico en el tiempo, en la historia, en la lucha del pasado, del presente y del futuro. Con su escuela, las cubanas, cubanos y millones de personas empezaron a constituirse en sociedades dignas, preparadas y alejadas de la miseria, empezando un camino, a veces con renglones torcidos, hacia el engrandecimiento de los pueblos.

Este generoso regalo que nos deja Leonela, a través de planes colectivos de cooperación, puesto en práctica a nivel internacional por las Brigadas Cubanas allí dónde la Revolución realiza su expansión, se propone continuar su solidaridad tal como lo hizo en Haití, Angola, Bolivia, Ecuador, Venezuela y varios otros países de África, sin olvidar su presencia hasta en la milenaria Sevilla española.

Leonela, por tu “Yo, sí puedo”, tus compañeras y tus alumnos de la Universidad del Adulto Mayor saben que el analfabetismo está debilitado, casi vencido, llevándose por delante a dictadores y obedientes del Imperio. Tú que supiste ver cómo vencer la adversidad y que, desde 1961, has participado activamente en las Campañas Nacionales e Internacionales de Alfabetización formando parte como alfabetizadora de la brigada Conrado Benítez.

Antropóloga y militante del PCE

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