DECLARACIÓN
Quienes nos reunimos el pasado mes de Enero en el I Foro del Sur de Europa consideramos que el II Encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Unión Europea y de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe que se reúne los días 10 y 11 de junio próximos en Bruselas, bajo el lema «Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos» es una buena oportunidad para poner en valor algunas de las ideas que dan sentido a la construcción de unas relaciones solidarias y horizontales entre los pueblos del Planeta.
Este encuentro debe significar un avance en las relaciones sociales, culturales y económicas en favor de un desarrollo sostenible que ponga el interés general por encima de las pretensiones de negocio de las multinacionales, que permita un verdadero diálogo de igual a igual centrado en la construcción de un verdadero proyecto de cooperación en favor del desarrollo.
No compartimos la orientación que la Unión Europea da a las negociaciones en función de sus propios intereses neocolonialistas de consolidación de la competitividad y en favor de sus multinacionales, planteando unas políticas neoliberales que han demostrado su fracaso en toda Latinoamérica, y que pretende una protección de sus inversiones que a veces puede recordar un neocolonialismo que debería estar superado.
En este momento consideramos necesario sumar nuestra voz en favor de las demandas de más justicia social, mejor equilibrio medioambiental y unas relaciones internacionales basadas en el mutuo respeto.
La crisis sistemática profunda que viven los pueblos del llamado primer mundo ha acabado por afectar al resto del planeta y de forma específica a los pueblos de América Latina y del Caribe.
En Europa ya hemos denunciado esta crisis está siendo aprovechada por quienes dominan para realizar políticas de ajuste estructural que imponen la desregulación del trabajo y de una bajada de los salarios, con políticas fiscales favorables a las grandes empresas y a los sectores financieros, se legisla la precarización del empleo y se eliminan derechos laborales y sociales.
La calidad de vida de la mayoría de la población se degrada para que una mayoría mantengan sus privilegios.
Estas mismas políticas favorecen la emergencia de fuerzas racistas y xenófobas, que significan el retorno de ideologías que llevaron a la humanidad a vivir el horror del nazifacismo y sus secuelas de dictaduras en el sur de Europa.
En América Latina y el Caribe, se está produciendo un proceso de integración que ha roto con los tiempos del consenso de Washington que llevo el dolor y la miseria a millones de personas, por la imposición de las mismas políticas que hoy tratan de desarrollarse en Europa por la troika.
Un número importante de países han electo gobiernos progresistas que están desarrollando con éxito políticas en favor del ser humano creando empleo, mejorando la protección social, ya han puesto en marcha políticas sociales que han sacado de la pobreza a millones de personas.
La justicia social y la redistribución de las riquezas producidas han permitido despertar la ilusión y esperanza en millones de personas
La deuda ha sido de manera substancial o sometida a auditorias, mostrando la posibilidad de soluciones diferentes a las que se imponen a los pueblos de Europa, sin importar el costo humano y con la única preocupación de satisfacer las exigencias de un sector financiero responsable en gran parte por la situación actual.
En este marco vemos con suma preocupación la violencia que se da en diversas zonas del Planeta, denunciamos la utilización de la OTAN como instrumento de guerra haciendo un llamamiento para la resolución de los conflictos en base al dialogo entre las partes que excluya todo recurso a la violencia.
Consideramos que las intervenciones militares y la preponderancia de las políticas de injerencia que se vienen dando con más contundencia en los últimos tiempos han profundizado y exacerbado las divisiones entre los pueblos.
La Unión Europea, al someter su política internacional a la OTAN refuerza la militarización de las relaciones internacionales y se niega la posibilidad de ser una voz autónoma y propositiva en favor de la paz.
Resaltamos el acuerdo que proclama el territorio de América latina y el Caribe, como zona de paz y libre de armas de destrucción masiva, saludando el intento de resolver mediante el dialogo los dos grandes conflictos existentes en la región, el colombiano y la intención de los EEUU de someter a Cuba a sus designios.
Saludamos los pasos que se están dando para que Cuba y los EEUU normalicen sus relaciones diplomáticas, pero consideramos urgente la finalización del bloqueo como instrumento de injerencia y agresión contrario a todo derecho internacional, exigiendo en tal sentido el cumplimiento de las declaraciones de NNUU. en consecuencia consideramos absurdo mantener la llamada posición común que sitúa a la UE en una postura más restrictiva a la de los EEUU
De la misma manera saludamos y valoramos muy positivamente el diálogo entre las FARC y el gobierno Colombiano por una paz justa y democrática que garantice la participación política y la justicia social.
Reclamamos de la Unión Europea una política más activa en ambas cuestiones de manera que pueda ser protagonista de un nuevo modelo de relaciones internacionales solidarias y horizontales
En la misma idea saludamos y hacemos nuestra la postura que respecto a Venezuela ha sido expresada por la CELAC frente al decreto ejecutivo de Barack Obama declarando a este país como una amenaza para su seguridad.
Frente al neocolonialismo y el militarismo en las relaciones internacionales nos manifestamos por unas relaciones entre Europa y Latinoamericana desde un multilateralismo que permita una mayor relación y acercamiento entre los pueblos con una política de cooperación que se plantee como objetivo central el desarrollo humano, la justicia social y la acción en favor de la paz y del desarme.
Las relaciones de todo tipo y los acuerdos que se planteen deben ser respetuosos con el derecho de cada pueblo a decidir las vías que considere oportuno para avanzar en el desarrollo y la conservación del medio ambiente.
Rechazamos las negociaciones de acuerdos y tratados de libre comercio que de una forma oscura se están negociando con los EEUU y que perjudicarían de forma absoluta la posibilidad de una mejora de las relaciones entre Europa y Latinoamérica supeditar a la UE a los intereses de un gran mercado en función de los intereses USA
Por el contrario consideramos que La Unión Europea y la CELAC deben converger en el apoyo a las iniciativas en favor de la creación de instrumentos de regulación y de reestructuración de las deudas soberanas y la implementación de un instrumento internacional legalmente vinculante en derechos humanos para las corporaciones transnacionales y otras empresas.
El comercio entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea debe ser un vector de desarrollo y no una manera más de imponer una relación desigual destructora de las industrias nacionales.
Una acción verdaderamente eficaz en favor de la lucha contra el cambio climático exige una redefinición de la función del comercio en las políticas de desarrollo. Las reglas del comercio internacionales han sido definidas en beneficio de los grandes conglomerados que producen y exportan haciendo caso omiso del derecho de cada ser humano a vivir en el respeto de la naturaleza.
Rechazamos las lógicas de dominación que son subyacentes a las proposiciones avanzadas en los marcos del Tratado Transatlántico y del Tratado Transpacífico.
Reclamamos la necesidad de llegar a una convergencia entre los países europeos y latinoamericanos en la reunión de la COP-21, que se llevara a cabo en París en diciembre próximo, convergencia que permita un acuerdo sobre la estrategia frente al cambio climático, Ya que se trata de una urgencia dadas las consecuencias que se dejan sentir en diferentes puntos del planeta.
Defendemos la necesidad de un verdadero diálogo político entre deberá la Unión Europea y la CELAC que permita impulsar acciones en favor del tratado de no proliferación en un proceso de desarme negociado, para contribuir al desarrollo de procesos de integración territorial justos y solidarios para lo que saludamos las iniciativas que los movimientos sociales coordinen estos días en tal sentido y manifestamos nuestra voluntad de seguir desarrollando iniciativas para consolidar un lugar de encuentro para quienes nos reclamamos fuerzas sociales y políticas de progreso.







