Crónica Fiesta PCE 2015

“No hay empleo pero sí hay trabajo”

La propuesta de ‘trabajo garantizado’ rompe con las actuales condiciones del mercado laboral.

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Eduardo Garzón, Adoración Guamán y Francisco Trillo en la mesa durante el coloquio sobre ‘trabajo garantizado’ | Foto: Pedro J. Ortega

En pocos días estará publicado un libro que recoge la propuesta teórica y práctica de ‘trabajo garantizado’ de la mano de cinco autores que quieren, en el actual estado de las cosas, plantear “soluciones reales que doten de dignidad a los trabajadores”.

Tres de los cinco autores se han dado cita este sábado en la Fiesta del PCE, que se celebra este fin de semana en San Fernando de Henares, para dar algunas pinceladas de lo que significa una propuesta “en clave de ruptura, de rescate ciudadano y en la línea del proceso constituyente”.

Adoración Guamán, Eduardo Garzón y Francisco Trillo han coincidido en situar las sucesivas reformas laborales como la herramienta fundamental que ha ido avanzando hacia un “empleo de miseria” en nuestro país y que hoy deja unas cifras de desempleo insostenible en torno a los cinco millones de parados. Guamán, en su intervención inicial, iba más allá y detallaba las estrategias que, en nombre de la creación de empleo, están aún por venir para seguir profundizando en el modelo: contrato cero horas, minijobs o el contrato único son algunas de las propuestas a las que la economista ha hecho referencia.

“Frente a esto, hay que dar una solución y no pasa por volver al antiguo fordismo que probablemente ya no sea una solución”, ha asegurado Guamán para incidir en una idea inicial del que parte el concepto de ‘trabajo garantizado’: reconociendo la utilidad social como trabajo podremos conseguir trabajar dignamente.

La propuesta de ‘trabajo garantizado’ pretende situar al Estado en el centro de la creación del empleo digno. Eduardo Garzón ha trazado como objetivo fundamental del plan el “garantizar empleo a toda persona que quiera y esté en condiciones de trabajar” y para que así sea, “al otro lado estará el Estado para garantizarlo”.

Garzón ha sido realista reconociendo que la propuesta “tiene sus ventajas y sus desventajas” y la ha situado dentro de un pack más ambicioso que pasa necesariamente por la puesta en marcha de un nuevo modelo productivo, un nuevo reparto del trabajo y otras políticas que acompasen la consecución del pleno empleo.

“Hay que cambiar el concepto de trabajo”

Garzón ha planteado para ello una revisión del propio concepto de trabajo y ha advertido que en el actual mercado laboral “si el trabajo no le es rentable al empresario ya no se puede hablar de trabajo”. Garzón sitúa, desde un punto de vista marxista, el concepto de trabajo también en cualquier esfuerzo físico o intelectual que redunde en un beneficio económico, social, cultural, para la sociedad.

Desde ese prima se puede desarrollar la propuesta de ‘trabajo garantizado’ y para ello Garzón se ha preguntado que “si hoy en España hay cinco millones de personas que pueden y quieren trabajar y además hay muchísimo trabajo por hacer, ¿por qué no se unen las dos demandas?”.

Entre las ventajas desarrolladas por Garzón en la aplicación progresiva de la propuesta de ‘trabajo garantizado’ está la de forzar al sector privado a mejorar las condiciones laborales de los empleados en tanto si el Estado garantiza un trabajo en mejores condiciones laborales, en tanto el economista pronostica que el ámbito de lo privado deberá adaptar sus condiciones laborales.

Por su parte el profesor de derecho laboral Francisco Trillo ha situado la propuesta como un mecanismo de corrección del propio Estado que parte de tres premisas iniciales: la desaparición del concepto de trabajo para pasar al de empleo y que supone la negación del derecho al trabajo; las reformas laborales, escondidas bajo la creación de empleo, como una herramienta de chantaje que arrincona el derecho a ser ciudadanos si no se tiene un contrato de trabajo; y la necesidad de ruptura y de un proceso constituyente en tanto una nueva crisis está por llegar fruto de la especulación y las políticas de austeridad.

Acabar con el chantaje que provoca el desempleo; impedir que se sigan transfiriendo las rentas del trabajo al capital; el fomento de un verdadero cambio de modelo productivo con una mirada menos economicista y más social; y reforzar el principio de estabilidad en el empleo lo que permite poner en marcha otros derechos son algunos de los objetivos que ha detallado Trillo en su ponenciasobre la propuesta de ‘trabajo garantizado’ que en palabras del autor, “es una propuesta necesaria y realizable que puede parecer una utopía pero que seguro que no es una quimera”.

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