La Unión Europea: instrumento de dominio de las políticas neoliberales

Asuntos pendientes en la izquierda europea

Una de las enseñanzas del golpe contra Grecia es que no basta con ganar unas elecciones, puedes configurar gobierno pero no tener el poder.

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La izquierda europea, en confrontación con el Neoliberalismo y con el Capitalismo, pertenezca o no al Partido de la Izquierda Europea, no pasa precisamente por un buen momento.

En el último Congreso del Partido de la Izquierda Europea (PIE) celebrado en Madrid, el Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, reflexionando sobre la situación de los gobiernos progresistas y de izquierdas latinoamericanos y caribeños, empeñados en poner fin a las imposiciones neoliberales, confesaba que la izquierda de aquellas latitudes no podía hacer más de lo que hace. Apelaba a la izquierda europea a contribuir en la construcción de una Alternativa al Neoliberalismo Europeo por el bien de los trabajadores y trabajadoras europeas, también para ayudar a las izquierdas de otros continentes a contener las políticas depredadoras del Capitalismo más salvaje.

Era una llamada de auxilio previendo, lo que años más tarde se confirmaba, que el imperialismo intentaría poner fin a los gobiernos de la izquierda latinoamericana al no tener una resistencia fuerte en otros continentes como el europeo.

Y aquí surgen muchas preguntas relativas a las dificultades reales de las izquierdas europeas para avanzar en la Construcción de una Alternativa a lo que es hoy su mejor instrumento de dominio e imposición de las políticas neoliberales: la Unión Europea.

Teóricamente, con los textos del marxismo clásico, la profunda e inhumana crisis que asola a Europa desde 2007 llevándose por delante el empleo, las conquistas sociales, los servicios públicos, parte de las libertades y las Constituciones nacionales, debería facilitar el avance progresivo de las fuerzas políticas confrontadas con las políticas y los autores del falso “consenso de Bruselas “, la derecha y la inmensa mayoría de la socialdemocracia.

Sin embargo, al día de hoy, el mapa de situación de la izquierda alternativa en los 28 Estados de la Unión Europea no apunta a una posibilidad real de iniciar un Proceso Constituyente Europeo para decidir otro proyecto común frente a la Unión Europea.

Y allí donde conseguimos avanzar, como en Grecia, llegando a conformar gobierno, las propias contradicciones entre los compromisos electorales contraídos y la respuesta de la Troika provoca incertidumbre, frustración y división en la izquierda.

Pero, si las condiciones objetivas para avanzar se dan como hacía tiempo que no se daban, ¿por qué no se vislumbra una Alternativa Global a las políticas de austeridad y a sus instrumentos como el Banco Central o el Euro?

Desde mi punto de vista, la izquierda alternativa europea tiene varios asuntos pendientes que resolver si realmente se quiere convertir en una Alternativa al Neoliberalismo y a la Unión Europea:

1.-Analizar bien y en profundidad las fuerzas de los adversarios y el terreno de juego donde se intenta disputar su hegemonía.

Un análisis superficial y por tanto frívolo, puede llevar al equívoco de que la derrota de la Troika se puede realizar desde un solo Estado de los 28 que conforman la Unión Europea.

Los adversarios son fuertes e inteligentes y tienen a su alcance no solo la mayoría de los gobiernos de los Estados de la Unión Europea (y por tanto la maquinaria de todos los Aparatos de Estado), también las instituciones comunitarias y su participación en la mayor estructura de intervención militar, la Alianza Atlántica, además de consentir la presencia militar norteamericana en suelo europeo.

Tienen a su favor la orientación de las principales empresas de comunicación europeas, todas ellas dependientes de la Banca, que juegan un papel fundamental en la configuración del sentido común de la gente hacia el individualismo, la insolidaridad, la inviabilidad de alternativas al Capitalismo o a la democracia participativa.

2.-La Vía Democrática al Socialismo, teorizada con acierto en los setenta del pasado siglo, derivó en una lectura institucionalista en relación a la toma del poder popular, creando la falsa expectativa que solo y exclusivamente en las contiendas electorales se puede disputar la hegemonía a los contrarios.

3.- Como consecuencia de lo anterior, la principal seña de identidad de las fuerzas de la izquierda transformadora, sean comunistas o no, que era su papel en la lucha y organización en el mundo del trabajo, en la producción, en el mundo académico, en la cultura, en los aparatos del estado, fue progresivamente olvidado porfiando su acción principal en las agendas electorales.

Una de las enseñanzas del golpe contra Grecia es que no basta con ganar unas elecciones, puedes configurar gobierno pero no tener el poder.

Aquí es donde el adversario ha ganado su principal partida, el hacer creer al sentido común de la gente que es posible una transformación radical sólo y exclusivamente en las urnas.

4.-Hace falta avanzar en la coordinación de un Plan Alternativo y realizable a la Unión Europea desde el convencimiento que es un proyecto fallido al igual que la zona euro que, frente a las expectativas creadas, derivó en recesión, un desastre económico y en la división dentro de Europa.

Volviendo a las enseñanzas del “caso griego”, es urgente coordinar posibles escenarios que permitan en la práctica superar los chantajes de la Troika y del Eurogrupo.

En este sentido, las iniciativas del Grupo Parlamentario Europeo en relación a la necesaria reglamentación en los Tratados para prever la posibilidad de la salida del euro de parte de algún Estado miembro o la propuesta que han lanzado Oskar Lafontaine, Jean Luc Melanchon y Yanis Varufakis, entre otros, para coordinar un Plan B para combatir el chantaje de las fuerzas más reaccionarias y antidemocráticas de Europa perpetrado en Grecia, avanzan en esa dirección.

5.-Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de la socialdemocracia sigue comprometida con la agenda neoliberal, participando activamente en el cogobierno alemán y en las instituciones europeas (¿será Jeremy Corbyn el recién elegido líder laborista un contrapunto?), las izquierdas transformadoras deberían coincidir en un espacio común de encuentro parecido al Foro de Sao Paolo, que agrupara a todas y cada una de las fuerzas políticas que se declaran anticapitalistas y antiimperialistas para coordinar acciones contra la austeridad y contra los Tratados de la Unión Europea.

Ese tipo de encuentros, como el I Foro del Sur de Europa, celebrado en enero en Barcelona, permitiría la coordinación de las izquierdas confrontadas con el neoliberalismo, independientemente de su adscripción a los diferentes partidos constituidos a nivel europeo.

6.-No habrá alternativa posible si no se construye desde la movilización popular, coordinada a nivel europeo, con todas las organizaciones políticas y sociales interesadas en acabar con la política austericida aprobada en los Tratados.

Los adversarios son inteligentes, tienen todos los medios a su alcance y emplean mucho de su tiempo en investigar-analizar-estudiar la realidad y son capaces de llevar a cabo políticas coordinadas para garantizarse una hegemonía que les permita continuar en una carrera desenfrenada de acumulación de capital a costa del empleo, de la paz, de la igualdad, de los servicios públicos, y la biodiversidad, en definitiva a costa de la felicidad de las personas y la sostenibilidad del Planeta.

La izquierda europea no debería demorarse en hacer sus deberes para ofrecer, de forma coordinada, un plan de iniciativas y movilizaciones, que oriente a los y las trabajadoras hacia un verdadero proceso constituyente europeo.

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