Repensar la izquierda desde los valores de la Ilustración

Maite Mola, Centella y Garzón cierran el Ejecutivo del PIE con un acto de solidaridad con el pueblo francés

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Foto: Gema Delgado

El ejecutivo del Partido de la Izquierda Europea (PIE) celebrado en Madrid el pasado 14 y 15 de noviembre, se cerró con un acto público en el Colegio de Arquitectos de la capital, que protagonizado por Maite Mola, Alberto Garzón y José Luis Centella, iba a estar dedicado a debatir sobre el futuro de Europa. Pero los atentados terroristas en París perpetrados 36 horas antes sacudieron los frágiles cimientos de arena de toda Europa y convirtieron la cita en un acto de solidaridad con el pueblo francés y en una reflexión sobre los valores y principios de la Ilustración que están siendo amenazados, “y no sólo por el terrorismo”, según indicaron los ponentes.
Maite Mola, sobre un atril ataviado por la bandera francesa, abrió el acto como anfitriona y vicepresidenta del PIE recordando que “esta masacre no ha sido producto de unos locos sino de una situación muy compleja a nivel mundial”. Habló de “una guerra con escuadra y cartón” hecha por Estados Unidos y otros que le acompañan en esta fase superior del capitalismo que es el imperialismo.

El Secretario General del PCE, José Luis Centella, abogó por la necesidad de un nuevo orden internacional visto que hasta la ONU es cada vez más incompentente para resolver los conflictos y la OTAN lleva la muerte y la desolación al planeta. “Quienes más terroristas fabrican son las bombas de la OTAN”, sentenció.

También habló de alzar la voz de la solidaridad, explicando que sólo la izquierda tiene legitimidad para hablar de la defensa de la paz, “como ya lo hizo en el siglo XX defendiendo la paz y confrontando la guerra que siempre la sufrimos la clase trabajadora” pero para que haya paz, añadió, tienen que resolverse los problemas de los seres humanos que sufren hambre y expoliaciones.

Centella compartió su preocupación sobre el avance del fascismo, “que tiene muchas caras pero un sólo objetivo que es poner los recursos humanos al servicio del capital”. Y argumentó que “quienes queremos repensar la izquierda tenemos que ser conscientes de que los valores de la izquierda no pueden perderse ni difuminarse”.

A los representantes de los diferentes partidos de la Izquierda Europea les pidió asumir el reto de contruir una Europa de los Pueblos que rompa los lazos con el imperialismo y que garantice la paz. Una Europa de los pueblos que no esté al servicio de la OTAN y que rompa con esta deriva al fascismo de la Unión Europa y con las fuerzas que declarándose demócratas ponen alfombras al fascismo.

Por último, encargado de presentar al último orador, a Alberto Garzón, contó que no lo hacía como candidato de Izquierda Unida sino como candidato de la Unidad Popular “porque sabemos que en la unión está el futuro de la izquierda en España y en Europa”, y para eso hay que romper lo que nos separa y buscar lo que nos une con las fuerzas sindicales, políticas y sociales.

Alberto Garzón explicó que sin valores ni principios “no podemos tejer una nueva sociedad” y que los valores de la Ilustración son “puntos de guía para repensar nuestra izquierda” ya que la sociedad que queremos construir tiene mucho que ver con esos principios de libertad, igualdad y fraternidad, “que llevados a sus consecuencias más coherentes representan una sociedad socialista”. Y pasó a desglosarlos de uno en uno.

Frente a la noción de libertad empleada por el neoliberalismo que dice que un mendigo es libre porque puede ir a un supermercado, Garzón reivindicó la libertad desde la óptica del republicanismo, argumentando que la libertad positiva sólo se puede dar cuando los ciudadanos tienen satisfechas las necesidades más básicas para poder construir una vida digno, “algo que la mayoría no tenemos”. Recordó que en su ciudad, Málaga, el paro juvenil es del 62% y que en este país desde el 2008 se han duplicado los contratos de 1 día “y así es imposible hacer un proyecto de vida”. La libertad, concluyó, sólo es posible cuando se reclaman garantías constituciones, como educación y sanidad entre otras.

El concepto de igualdad se aleja cada día más en una sociedad en la que el capitalismo incrementa la desigualdad a escala mundial como nunca lo había hecho antes. En el mismo país en el que hay cinco millones de parados y el salario mínimo interprofesional no alcanza los 650 euros, el número dos del BBVA, se ha jubilado a los 55 años con una pensión vitalicia de 4.900 euros al día. Un país, España, en el que los responsables ejecutivos de la banca se han beneficiado de la crisis.

El candidato a la presidencia del gobierno por UP IU incorporó el tema de la seguridad, utilizada como excusa para recortar libertades, y lo hizo desde otra óptica, desde el concepto civil de seguridad, no el militar, ilustrando que una sociedad más igualitaria, donde no haya privaciones, es una sociedad más segura con menos delitos. Para ello, en lugar de responder con desahucios, ley mordaza, autoritarismo y ley de enjuiciamiento criminal, el Estado debería dar una respuesta radical, en el sentido de ir a la raíz de los problemas para solucionarlos desde allí.

Sobre el tercer y último principio de la Ilustración, el de la Fraternidad, Garzón dijo que es el que menos se usa porque esconde toda la potencialidad como concepto de socialismo al permitir incorporar a todos los sectores a la sociedad, no sólo a los ricos, a los derechos civiles. La Fraternidad nos da independencia, continuó, y sólo seremos ciudadanos en la medida en que no dependamos de otros.

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