“Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos“
Mario Benedetti
Puede parecer un burdo panfleto o una simple enumeración de cuestiones de índole programática o quizás, un alegato desesperado ante los malos resultados que las encuestas “cocinadas” por no pocas empresas, pronostican para el proyecto de Unidad Popular-IU. Pero, más allá de lo que pueda opinar cada uno, se trata de poner en valor los porqués y las razones que nos llevan a muchos a pedir el voto para este proyecto:
Porque es la única candidatura que no quiere que nadie pase frío en este país, proponiendo nacionalizar sectores estratégicos de la economía como el de la electricidad; que plantea garantizar el trabajo para luchar contra el paro y la precariedad; que no quiere seguir en la OTAN y perpetuar la guerra como solución a los conflictos internacionales generados por el imperialismo; que no quiere reformar la constitución del 78 sino cambiarla a través de un proceso constituyente abierto a las clases trabajadoras y populares; que defiende un jefe del Estado elegido democráticamente por todas y todos bajo una República.
Porque quiere una sociedad feminista, sin violencia machista e igualitaria, donde mujeres y hombres tengan los mismos derechos y oportunidades. La única fuerza política que quiere derogar los conciertos educativos y construir una educación verdaderamente pública, gratuita, laica y de calidad y que aboga por un país solidario sin concertinas, abierto a todos aquellos y aquellas que se ven obligados, por diferentes motivos a abandonar sus países de origen.
Porque es la única fuerza política coherente, que no cambia su discurso en función de sus propios intereses para conseguir un puñado de votos, y que no ha reformado su programa para contentar al IBEX-35; que quiere rescatar la memoria democrática de nuestros abuelos, abuelas, padres y madres para que no triunfe la amnesia, y garantizar así, que los derechos sociales conquistados por todos ellos ,y que hoy nos están robando, permanezca en nuestro imaginario colectivo.
Porque dice lo que es sin tapujos: un proyecto político de izquierdas, que aboga por la Unidad Popular, como estrategia de largo aliento para frenar unas políticas neoliberales, que han socializado las pérdidas y gravado los costes de la crisis sobre los hombros de los más desfavorecidos; que defiende una cultura accesible para todos y todas y los derechos de sus trabajadores y que tiene la militancia más consciente, insurgente e irreverente que se puede tener.
Porque para UP-IU, la patria no es una cuestión de banderas sino de clase social, de la clase a la que uno pertenece, respetando los derechos lingüísticos y la pluralidad cultural de cada pueblo.
Porque es la expresión de las luchas populares habidas durante todos estos años, que quiere una sanidad cuya prioridad sean las personas y no los intereses privados de un puñado de empresas.
Porque considera la política como un instrumento al servicio del interés común, y no el cortijo de una minoría que vive de ella y la pervierte para su beneficio personal y además, porque todas sus listas están integradas por mucha gente que a sus espaldas cargan mochilas repletas de rebeldía contra las injusticias y, sobre todo, rebosantes de dignidad.
Porque es la única candidatura elegida mediante primarias abiertas y transparentes y por si todo esto fuera poco, está encabezada por Alberto Garzón, el mejor candidato a la presidencia del gobierno, que lejos de haber sucumbido a las mezquinas formas de hacer política guiadas por el espectáculo, y a las numerosas ofertas para ser fichado por otras organizaciones políticas, es quien mejor representa los principios y valores que conectan los anhelos del pueblo con las instituciones.
Pues bien, como dicen Mario y Tony el sucio de “Los Chikos del Maíz”, defendamos la alegría de saber que hacemos lo correcto, de sentir que votando a Unidad Popular-IU estaremos aportando un granito de arena más para cambiar nuestras vidas y construir, de forma colectiva, ese nuevo país que soñamos.







