Mientras

Y de repente, este país, Europa, el mundo entero, me recuerda a mi pierna, mal curada, con la vena infectada y la piel que explota en úlceras intentando quitarse de encima la mierda.

·

·

Ya estaba mediado el verano cuando un maldito mosquito, araña o vaya usted a saber, se encariñó con mi pierna y se dio un auténtico banquete. La cosa no hubiera ido a más si yo, haciendo caso omiso de la insana coloración de la picadura, hubiera acudido al centro de salud, pero ya se sabe cómo somos los de pueblo. Esto con el agua del mar se me quita, pensé. Pero no. A la semana y ya con la pierna bastante hinchada, accedí a los ruegos de mi hija y me presenté al médico, un afable hombre, dicharachero y con aire de saberlo todo, que sin casi mirar la herida, me aseguró que había sido un pez que me había mordido y me recetó una pomada. Viendo que la cosa no mejoraba, volví a verle y esta vez cambió la pomada por aceite de oliva y un antibiótico suave. Para no alargarme, conclusión, que tras un mes de tratamientos ineficaces, la pierna está peor, la pequeña herida se ha convertido en una serie de úlceras y además se me ha creado una flebitis. El médico, acabada la suplencia del verano, ha vuelto a su consulta privada –la cual me recomendó encarecidamente mientras echaba pestes de la sanidad pública– en la que me imagino seguirá destrozando las piernas de otros pacientes, eso sí cobrando seguramente en negro. Yo aguanto los calores del último estío, pierna en alto y cabreado, sobre todo por tener la misma enfermedad que se llevó de nuestra vera a aquel gran asesino llamado Franco. Eso sí que no me lo esperaba yo del destino.

Las horas pasan lentamente, casi interminables, mientras se suceden las noticias en la televisión sobre si habrá o no gobierno, augurando un futuro de desastres y calamidades si éste no llega. Todos, tertulianos y viandantes entrevistados, periodistas y políticos, andan en la misma, elucubrando posibilidades y culpando a los otros de lo que hacen los unos. En medio de la cansina repetición, la cadena que en ese momento sintonizo decide, en un alarde de buena conciencia, emitir un programa sobre los refugiados. En la pantalla un niño de corta edad es contundente con su análisis: “Ustedes paren las guerras y nosotros nos vamos de Europa”.

Y de repente, este país, Europa, el mundo entero, me recuerda a mi pierna, mal curada, con la vena infectada y la piel que explota en úlceras intentando quitarse de encima la mierda.

Como el médico con sus mejunjes, se van aplicando remedios ineficaces que no hacen sino complicar aún más la insegura vida de las más de las terceras partes de la humanidad que habita el planeta. Y no me refiero solo a los que han nacido más al sur del sur del mundo. Aquí a nuestro lado, junto a nuestra deseada opulencia, la miseria avanza con tenacidad de parásito.

Parece que lo que menos preocupa es la curación, sino dilatarla para el beneficio particular. Así como el médico me dio la tarjeta de su clínica asegurándome el sanamiento, los representantes de las grandes multinacionales y la banca, a través de sus mamporreros medios de comunicación, nos inducen, con la complicidad de los diferentes gobiernos, a creer en un mundo, acorde a sus redes y parámetros, como único posible.

Y está bien que se quiera acceder al control de las leyes y presupuestos, sería un paso más y por supuesto, bienvenido. Pero se me antoja que falta contundencia a la hora de denunciar que eso no basta. No se trata de paliar la infección, sino de eliminarla.

Y como que me da la impresión que para eso, gobernar un país, dentro de las normas que causan el mal, no es suficiente.

No debemos agotar nuestras fuerzas explorando solo un camino, una terapia. Hay más y, tal vez, más eficaces. Aunque para ello haya que romper las reglas.

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.