Nunca se podrá agradecer bastante a la actual dirección de CC.OO. que lanzara la operación “repensar el sindicato”. Verdaderamente ya había muchos pensativos por libre y por indignados a fuerza de sentirse disconformes con la deriva del sindicalismo en España, pero ante la posibilidad de que los mismos que derivaban se propusieran la tarea de corregir la derrota (hablo aquí en términos náuticos pero podemos pasar al mundo militar en un pis pas), los pensativos han incrementado sus reflexiones.
Por si son ustedes de los que, condicionados por la limitación de 140 caracteres y varios emoticones para explicitar cualquier pensamiento, les resulta difícil abordar la lectura de unas cuantas páginas, les hago un resumen y entrada en materia:
La publicación comunista Granada Roja aborda el tema del sindicalismo del siglo XXI con referencias tan absolutamente clásicas que parecen novedosas, por el tiempo que llevan ausentes de los discursos y las prácticas sindicales.
De manera que volvemos a situar en el lugar que le corresponde a la contradicción Capital-Trabajo y reclamamos una actuación sindical socio-política porque la transformación socio-política es imprescindible para el cambio de las relaciones laborales. Volvemos a hablar de lucha de clases y de lucha en el territorio y no en los pasillos de la patronal o del ministerio. Recordamos lo de la plusvalía, que hace años que no sale en un telediario, y llegamos a decir que “los comunistas apoyamos de manera resuelta el sindicalismo de clase y lo hacemos combatiendo al sindicalismo que promueve la burguesía”. Ahora mismo me llevo el texto a la Agrupación y empezamos a diseñar la descontaminación sindical de parásitos burgueses.
Más crueles, porque han ido desgranando, punto por punto, el documento de la dirección de CC.OO., han sido los de la UJC.
Señalan la ausencia del binomio movilización-negociación, denuncian la carencia de objetivos menos mercadotécnicos que corregir la pérdida de afiliación, reclaman la apertura sindical contra la burocratización, evocan lo sociopolítico contra lo identitario, proponen el rejuvenecimiento y la feminización, denuncian el machismo y proponen relación y diálogo con movimientos sociales y sectores precarizados.
Perdonen la insistencia comunicacional pero es que la lucha ideológica es “clave para volver a poner la lucha de clases en la centralidad del discurso y de la acción sindical”. Estamos en lo del sindicato de clase, unitario y de masas, independiente de la burguesía e internacionalista, y esto último, para un país tan encerrado en su vía carpetovetónica, por mucho turismo que reciba y mucho emigrante que se nos vaya, sí que replantea algo que se nos olvida con frecuencia y que los malvados burgueses quieren borrar de nuestras cabezas: que la unidad de la clase obrera mundial es la que favorece “la lucha por la paz y contra los planes belicistas del imperialismo que hoy ensombrecen el futuro de la Humanidad”.
Y los que hayan leído hasta aquí y quieran seguir reflexionando, que pasen a los documentos originales y no dejen pasar la ocasión de “repensar el sindicato”. A lo mejor podemos después seguir con la familia y el municipio que, antaño y francamente, eran los otros pilares de la vida del españolito de la autarquía. ¿Se acuerdan? Cuando éramos, supuestamente, “unidad de destino en lo universal”. Ahora somos más “comunidad de sentido en lo global”.







