Presidenta Ejecutiva del Foro de Sao Paulo y responsable de relaciones internacionales del PT Brasileño

Mónica Valente: “Nos costó mucho construir los valores democráticos y vamos a luchar para defenderlos”

“La oposición brasileña organiza este golpe para implementar el programa neoliberal que ha sido derrotado en las urnas”

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Mundo Obrero: ¿En qué situación está Brasil tras el golpe de estado?
Mónica Valente:
La oposición neoliberal articulada con el imperialismo ha recrudecido los ataques a nuestros gobiernos. Desde 2002 con la tentativa de golpe en Venezuela contra Chavez sigue intentando desplazar a los gobiernos de izquierdas y progresistas. Se está recrudeciendo y es parte de la lucha de clases que también ocurre en Latinoamérica y Caribe.

La lucha de nuestros partidos que apoyan a Dilma, más otros progresistas que no la apoyan pero están contra el golpe, junto a los movimientos sociales y populares, hemos logrado mantener un nivel de movilización y de manifestación contra el golpe y en defensa de la democracia muy fuerte, tanto dentro de Brasil como fuera, con los amigos brasileños que viven en el exterior.

Se ha probado que Dilma no ha cometido ningún crimen y no tiene ninguna acusación de corrupción. Es una mujer honesta y eso es reconocido por todos.
La oposición, no habiendo conseguido ganar las elecciones por cuatro ocasiones desde 2002, organiza este golpe para implementar el programa neoliberal que ha sido derrotado en las urnas y quitar los derechos de los trabajadores, reformar el régimen de pensiones o cambiar la política externa para someterla a los intereses del capitalismo. Nos costó mucho construir los valores democráticos, porque tuvimos dictadura hasta la década de los 80, y vamos a luchar para defenderlos.

M.O.: No es el primer golpe de Estado en América Latina. Ya lo hicieron en Paraguay en 2008, cuatro años después en Honduras y ahora en Brasil. ¿Por qué se está intensificando tanto el ataque contra los gobiernos de izquierdas?
M.V.:
Al de Paraguay y Honduras se suman los intentos de golpe en Venezuela en 2002, en Bolivia en 2006 y en Ecuador en 2007, para sacar a los gobernantes elegidos en las urnas. Este recrudecimiento tiene tres pilares que son la derrota del kirchnerismo en Argentina, con la elección de Macri, la victoria de la oposición en las parlamentarias venezolanas y el golpe en Brasil. Son tres países que tienen las economías más desarrolladas de nuestro continente y que son pilares que pueden ayudar a toda la región a no someterse a los intereses neoliberales de los tratados y del imperialismo.

Este recrudecimiento reciente de las acciones antidemocráticas se realiza tanto a través de un golpe parlamentario como a través de toda la manipulación hecha en las elecciones argentinas o venezolanas. Todo el sabotaje que se está realizando en la economía venezolana forma parte de un mismo movimiento neoliberal e imperialista para acabar con estos gobiernos.

Quiero resaltar que desde que empezamos este periodo democrático y popular en América Latina han intentado golpes, pero los pueblos continúan luchando contra esos golpes y contra las políticas neoliberales que conllevan. América Latina no va a entregar sus logros tan fácilmente. Van a tener que derrotarnos en las calles, en las urnas y también en el debate en la sociedad, en nuestra región.

M.O.: Tras estos cambios en el mapa político en América Latina y la actual contra ofensiva, ¿cuáles son las principales conclusiones del último encuentro anual del Foro de Sao Paulo celebrado a finales de junio?
M.V.:
Hicimos un profundo análisis y tomamos decisiones importantes para enfrentar esta contraofensiva imperialista en nuestra región, como por ejemplo fortalecer la democracia en nuestros países, garantizar más solidaridad entre nuestros pueblos y nuestras luchas, así como profundizar en el acercamiento con el Partido de la Izquierda Europea, no sólo para hacer frente a la contraofensiva sino para intercambiar ideas y luchas que están ocurriendo también en Europa.

Otras cosas importantes que decidimos fue el apoyo al proceso de paz en Colombia. Para todos nosotros es muy importante que el proceso de paz concluya, que se respete la democracia y las luchas del pueblo colombiano contra los gobiernos del neoliberalismo en Colombia. Así como la lucha por el fin del bloqueo de Estados Unidos a Cuba porque aunque se han retomado las relaciones diplomáticas aún falta mucho trabajo para que se respete al pueblo cubano. También profundizar nuestras acciones hacia la integración regional, como por ejemplo fortalecer la UNASUR, la CELAC, el Mercosur, ya que estas instituciones fueron creadas a partir de nuestra experiencia progresista y de izquierdas en nuestro continente.

Por ejemplo, la UNASUR tiene un papel importantísimo en el proceso de paz en Colombia, en la resolución de la crisis en Venezuela, en el acompañamiento de la crisis en Brasil con el proceso de juicio político contra la presidente electa Dilma Rousseff.

Igualmente, decidimos reforzar la lucha contra los tratados, hacer una lucha cultural y de comunicación más intensa y seguir constituyendo alianzas, ya sea en nuestros países, con los movimientos sociales y populares, como con los partidos que son nuestros amigos fuera de Latinoamérica, como el Partido de la Izquierda Europea, como ya dije, porque vivimos amenazas parecidas y porque es posible construir luchas conjuntas entre el FSP y el PIE, acciones de solidaridad y reflexiones públicas mundiales entre nuestros movimientos sindicales de Latinoamérica y Europa.

En definitiva, queremos profundizar en las directrices que en los últimos diez años nos han hecho lograr muchas conquistas para nuestros pueblos.
Seguimos luchando y yo tengo mucha esperanza de que a pesar de los neoliberales del imperio que tienen armas muy poderosas y poder militar y económico muy fuerte, venza el convencimiento de la gente y los valores más altos de la humanidad. Seguimos luchando igual que lo hicimos contra las dictaduras que tuvimos en nuestra región para conseguir vencerlas e implementar gobiernos democráticos de izquierdas. Fue esa esperanza la que nos guió durante ese tiempo y la que nos seguirá orientando.

M.O.: Brasil no es sólo el país más grande de América Latina, con 200 millones de habitantes, es uno de los cinco países BRICS que abren la posibilidad de un mundo multipolar. ¿Por qué se está atacando al grupo de los BRICS?
M.V.:
Por supuesto que uno de los intereses del imperialismo es disminuir la posibilidad de existencia del BRICS. Si el BRICS se configura como un grupo geopolítico importante en el mundo a partir de la constitución de su Banco de Fomento al Desarrollo y del Acuerdo Contingente de reservas, dos decisiones tomadas en julio del 2014 en Brasil, significará una profunda derrota a los organismos internacionales que el neoliberalismo ha construido a lo largo de los años, como el FMI y el Banco Mundial y puede crear una alternativa que, por ejemplo, Grecia no ha tenido cuando se ha enfrentado a la Troika en Europa.
Entonces, con el golpe contra Dilma Rousseff y los problemas con Rusia, el objetivo del imperialismo es debilitar los BRICS, que es una apuesta de futuro que desmonta la teoría de los neoliberales que argumentan que no hay alternativa al neoliberalismo.

Los BRICS pueden demostrar a la humanidad que sí hay alternativa al neoliberalismo y a sus instituciones que imponen ajustes estructurales a nuestros pueblos, y a su concepción neoliberal no sólo de la economía sino de la sociedad. Con la salida de la presidencia de la República de Dilma hay más riesgo pero seguiremos luchando con todas nuestras fuerzas para que la política externa brasileña, y sobre todo la latinoamericana, no sufra un gran retroceso en el tema de los BRICS.

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