Agresiones procedentes de distintas y coordinadas esferas

Blitzkrieg imperial contra Venezuela

Es indudable que el gobierno de Nicolás Maduro mantiene un alto grado de apoyo popular movilizado. De otra forma ya hubiese caído.
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“Del imperialismo no puedo uno fiarse ni un tantito así, nada!!!”
Ernesto Che Guevara

El concepto de Blitzkrieg es un término alemán que implica dos nociones diversas aunque complementarias. Por una parte el de “guerra relámpago”, y por otra el de “guerra total, con el empleo de todo el arsenal disponible”.

El Imperialismo no permite ninguna fisura alguna en ninguna parte, necesita que el Pensamiento Único sea incontestable. Cuando esa fisura ocurre, es a pesar de los esfuerzos de los representantes de las multinacionales, a pesar de los esfuerzos del Departamento de Estado de los EEUU, del Pentágono y sus adláteres y lacayos locales. Y están dispuestos a aplastar cualquier atisbo de autodeterminación popular. Aunque el país sea pequeño y casi sin recursos. Sólo en América Latina, y en la primera mitad del siglo XX, EEUU invadió Nicaragua, México, Cuba, organizó la separación de Panamá de Colombia. Ya en la segunda mitad volvió a invadir Cuba, aunque la bisoña Revolución supo responder adecuadamente y representó la primer derrota de los mandos USA. Posteriormente intervino militarmente en Panamá o Haití ante el amago de presidentes que pretendían hacer política propia y no la dictada por EEUU. Invadió la caribeña isla de Granada para derrocar un gobierno de izquierdas. Organizó, financió y apoyó golpes de estado fascistas en toda América Latina (aunque no solamente allí).

Con estos antecedentes es impensable que el país más poderoso del mundo permita que la República Bolivariana de Venezuela, que cuenta con recursos económicos propios pueda transitar tranquilamente su camino.

Así, el gobierno de Nicolás Maduro debe hacer frente a las agresiones provenientes de distintas y, aparentemente, coordinadas esferas. Según los pasos para derrocar gobiernos populares propuestos por el politólogo norteamericano Gene Sharp, el próximo sería el desarrollo de operaciones de guerra sicológica y acciones armadas, y llamando a la fractura institucional a través del ejército u otras fuerzas armadas (policía por ejemplo) para forzar la renuncia del presidente.[1]

Los ataques que sufre el pueblo venezolano provienen de diversos sectores sociopolíticos y económicos.

Política interna, la Asamblea Nacional dominada por la derecha reaccionaria y neoliberal proclama sin tapujos que su objetivo es el derrocamiento del presidente. La última intentona es promover juicio político a Nicolás Maduro “basado en el falso argumento de abandono del cargo” por haber estado fuera de Venezuela durante tres días en el marco de la gira que realizó el mandatario para avanzar sobre el consenso petrolero.[2]

Mientras tanto, se producen ataques de grupos mercenarios como el ocurrido el pasado 29 de octubre en el estado de Monagas contra la sede del Partido Comunista de Venezuela, hecho que la dirección del PCV atribuye a “comandos que actúan en el marco del plan fascista de la derecha que busca generar violencia en el país”. [3]

Política internacional. Se produce una agresión sin precedentes por parte de cancilleres latinoamericanos pertenecientes a las derechas que se han hecho con el gobierno en algunos países, tales como Brasil, Paraguay y Argentina, que cuentan con el apoyo del canciller chileno que representa el ala más neoliberal de la socialdemocracia (quizá la visita de Felipe González al país andino hace unas semanas no sea una simple rutina o casualidad). El intento es aislar al gobierno bolivariano, quitándolo del Mercosur por violar cláusulas democráticas.

Por su parte el gobierno norteamericano aparece ahora como impulsor del diálogo entre oposición y gobierno. ¿Porqué el Departamento de Estado yanqui apuesta ahora por el diálogo, cuando hace un tiempito atrás lo hacía por la insurrección? Probablemente porque Obama no quiera aparecer claramente como un impulsor de violencia en América Latina, pero quizá sea más probable que no tenga seguridad de lograr un triunfo en toda la línea. Es decir, si continúa el estado de semi-insurrección, y logra hacer que las fuerzas armadas salgan de los cuarteles, aún no tiene seguridad del rumbo que seguirían.

Economía interna. El desabastecimiento organizado así como el alza de precios de elementos fundamentales tales como alimentos o medicinas, busca quebrar la capacidad de resistencia de los sectores más pobres de la población.

Economía externa. El desplome del precio del petróleo es forzado por la mayor oferta de crudo de Iraq y Libia, y no es casualidad. Es una forma de golpear la principal fuente de ingresos de estados no fiables para el imperialismo como Venezuela, Ecuador o Irán.

Finanzas internacionales. Pese a que el gobierno venezolano es buen pagador, las empresas Calificadoras de Riesgo, fundamentalmente norteamericanas, indican que Venezuela representa un riesgo máximo, con lo cual se dificulta el acceso del país a créditos internacionales, o dicho de otra forma se encarecen sus intercambios internacionales. Esto sumado al hecho de que el Citibank ha anunciado tras una revisión de riesgos que cerrará las cuentas del Banco Central de Venezuela (BCV) y del Banco de Venezuela en un mes. Según el presidente Nicolás Maduro, la medida supone un “bloqueo financiero” del Estado venezolano, que utiliza el banco estadounidense como intermediario para sus transacciones en moneda extranjera.[4]

Ante esta situación, es indudable que el gobierno de Nicolás Maduro mantiene un alto grado de apoyo popular movilizado. De otra forma ya hubiese caído como castillo de naipes.

Es probable que muchos votantes de la oposición, hayan visto que la misma no venía a resolver los problemas del pueblo sino a eliminar logros bolivarianos.
Sin olvidar que hasta ahora resulta fundamental el posicionamiento de las fuerzas armadas y de la policía de respeto a la Constitución Bolivariana.

El Imperialismo norteamericano ha desatado la “guerra total”, la Blitzkrieg contra el gobierno chavista de Venezuela. Cuenta con la complicidad del silencio y las mentiras de los grandes medios de comunicación.

Profundizar derechos y organizar al pueblo son objetivos revolucionarios, y necesitan de toda nuestra solidaridad, comenzando por ser parte activa en la Batalla de Ideas haciendo saber la realidad del proceso bolivariano.

Notas:
1. (Ver http://goo.gl/OVJu0a)
2. http://goo.gl/rE40WT
3. http://goo.gl/wEvqji
4. http://goo.gl/OUPJyQ

Analista Latinoamericano

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