La III Conferencia del Mediterráneo reunió a la izquierda de 20 países en Benalmádena

Centella: “El Mediterráneo tiene que ser un mar de paz que permita el desarrollo de los países, no de guerras y conflictos”

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Foto: Gema Delgado

Del 31 de marzo al 2 de abril se celebró en Benalmádena (Málaga) la III Conferencia del Mediterráneo en la que el Partido de la Izquierda Europea (PIE) reunió a más de 30 fuerzas políticas de una veintena de países del Norte y del Sur de este mar para dar una respuesta común a las políticas de agresión neoliberal que ahondan los problemas de desempleo, explotación, hambre y pobreza a ambas orillas que se extienden desde la Franja de Gaza ocupada, al Estrecho de Gibraltar.

Durante tres días se debatió sobre conflictos geopolíticos, luchas sociales, terrorismo, guerras imperialistas y ocupación, migración, refugiados, paz, democracia y poder popular, entre otros temas. Y salieron con el objetivo cumplido de refrendar una declaración común con la que poder seguir trabajando juntos y que la izquierda del Norte y Sur del Mediterráneo puedan hablar de temas clave con una sola voz. Para ello se insistió en la importancia de reforzar el internacionalismo y la solidaridad como elementos fundamentales de la acción política. Se recordó una vez más que si el capitalismo global trabaja unido con el objetivo común del beneficio ilimitado, basado en la explotación de los recursos humanos y naturales, la izquierda también se tiene que unir para dar una respuesta común.

Esta es la tercera edición de esta gran reunión de partidos de la izquierda de Europa, del Norte de África y de Oriente Próximo. La primera fue en Palermo en 2012, seguida de la Conferencia de Estambul de 2015. Con cada conferencia se da un paso adelante, en unos encuentros que más allá del análisis necesario y la puesta en común de problemas nacionales -que se repiten con mayores o menores variantes en todos los países-, buscan respuestas comunes a temas como al rearme del Mediterráneo, a las guerras de rapiña imperialistas que esquilman los recursos con el visto bueno de la Unión Europea y el apoyo militar de la OTAN, como es el caso de los recursos de pesca del Sahara Occidental. A pesar de eso, la Unión Europea tiene firmados acuerdos comerciales con Marruecos e Israel, que violan los más elementales derechos humanos, empezando por el de la vida, de los pueblos saharaui y palestino. Y acuerdos de gendarmería de fronteras con Turquía para impedir la llegada a Europa de los refugiados que huyen de las guerras imperialistas y del empobrecimiento causado por los efectos del cambio climático contra el que no se toman medidas. Frente a esta Unión Europea que se salta el derecho internacional y los derechos humanos con sus políticas migratorias y de asilo, el manifiesto de la Conferencia responde con una sola voz: “exigimos un cambio inmediato en las políticas exteriores y comerciales que pongan los derechos humanos por delante del beneficio económico y que se establezcan vías legales y seguras para llegar a la UE”.

Una de esas vías de llegada a la Unión Europea es precisamente este Mar Mediterráneo común, convertido desde hace años en una gran fosa de migrantes muertos en el intento de alcanzar la ribera septentrional. De ello, en la rueda de prensa y en la apertura de la III Conferencia del Mediterráneo, José Luis Centella, Secretario General del PCE, -que junto a Izquierda Unida e EUIA forma parte del PIE- explicó que hay que lanzar un mensaje a la Unión Europea reclamando que el Mediterráneo sea un mar de paz que permita el desarrollo de los países, y no de guerra y conflicto. “Hay que parar el desastre y reivindicar el derecho de los pueblos a vivir en paz”, añadiendo que esos males que asolan al Norte de África y al Sur de Europa, a Palestina y al Sahara “no están provocados por desastres naturales sino por decisiones políticas”, señalando a la OTAN como el brazo armado del imperialismo. “La forma de acabar con ello es a través de una Conferencia de Paz y Solidaridad”.

En este sentido la declaración final sostiene que “la izquierda debe estar inequívocamente del lado de la paz y apoyar todos los esfuerzos para alcanzarla”. Se recordó la guerra de Yemen que en estos dos años ha llevado a una situación de hambruna a la mayoría de la población. Y la guerra de Siria, que en estos seis años ha matado a medio millón de personas y desplazado a más de once millones. Guerras de explotación capitalista y agresión imperialista “alimentadas por la industria global de las armas, que tiene más beneficios que nunca” según denunciaron.

Centella también habló del terrorismo, insistiendo en que éste no se combate con más terrorismo sino yendo a la raíz y eliminando sus causas, además de con paz y solidaridad, idea repetida durante el fin de semana.

Durante estos tres días se desarrollarán seis grandes debates centrados en los siguientes ejes: conflictos geoestratégicos en el Mediterráneo, como el petróleo, el gas y otros recursos; las luchas sociales contra la agenda neoliberal; migraciones y refugiados; guerras, ocupación imperialista, paz y rearme nuclear; religión y política; y democracia y poder popular. Y sobre estos ejes se cruzaron cuestiones trasversales como la globalización, de imposición de la privatización de la economía, de la perdida de la soberanía de los parlamentos nacionales, el papel de la educación y la religión en la formación de los valores de la sociedad.

Los ponentes de Egipto hablaron de las movilizaciones que han tenido lugar en los últimos años y el de Iraq explicó las grandes movilizaciones que se hacen todos los viernes, desde hace 87 semanas, en las plazas de las principales ciudades iraquíes contra la privatización de las eléctricas, contra la corrupción y por la reforma del régimen político.

Se habló de las negociaciones de paz en Chipre, de petróleo, gaseoductos, intereses económicos para controlar los canales de distribución y de cómo afectan a la paz y la democracia en los países donde se descubren nuevos yacimientos de recursos fósiles.

La solidaridad de la izquierda se centró una vez más en Palestina, pidiendo que se acabe con la ocupación de los territorios palestinos y se garantice el derecho al retorno, se libere a los 6.500 presos políticos, y finalice la colonización israelí de Cisjordania y Jerusalén, entre otras cosas. Pero también en la izquierda kurda y turca exigiendo la liberación del colíder del HDP que inició una huelga de hambre el 31 de marzo. Se reiteró el derecho de autodeterminación del Sahara Occidental y la celebración de un referéndum en los términos establecidos por la ONU y la exigencia del final de la ocupación del norte de Chipre para un futuro de convivencia en las dos comunidades de la isla en un solo estado democrático.

La declaración final concluyó con una declaración de principios: “Debemos construir un nuevo tipo de cooperación Euro-Mediterránea basada en la igualdad, el laicismo, los derechos humanos, y la propiedad pública de los recursos. Nuestras conferencias y acuerdos seguirán desarrollando y promocionando la cooperación entre partidos de izquierda, movimientos sociales, sindicatos, activistas y más personas que quieran unirse en nuestra lucha por un Mediterráneo de paz y justicia social”.

En ese sentido, la vicepresidenta del PIE, Maite Mola, clausuró el encuentro explicando que el trabajo de esta Conferencia se unirá a otro Foro político muy importante para la izquierda Europea en el que se está trabajando y que se celebrará el mes de noviembre en Marsella.

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