Estamos en un momento político alarmante en el que el ataque de la oligarquía y las multinacionales se centra en América Latina y el Caribe, y sobre todo en Venezuela, para tratar de acabar con los procesos de transformación social que empezaron a desarrollar a final del siglo pasado. Se trata de recuperar esta zona como el “patio trasero” de EE.UU. y evitar una alianza geoestratégica con otras zonas del planeta que rompa el esquema trazado por el neoliberalismo más brutal y sin careta, que utiliza el fascismo sin ningún pudor.
El aumento del militarismo, la vuelta de los EE.UU. a las bases de Filipinas, el desarrollo militar de Japón, la vuelta en África al neocolonialismo, las guerras en Oriente Medio, en especial la provocada en Siria, las gravísimas situaciones de Palestina y del Sahara Occidental, de Chipre que sigue ocupada por Turquía, y el papel de la dictadura turca (amparada por la UE) o la llamada crisis de los refugiados, nos dan una idea de la compleja situación internacional en la que el capitalismo está jugando más fuerte que nunca con su brazo armado representado sobre todo por la OTAN.
En Europa nos encontramos con un incremento exponencial de la extrema derecha. Y dentro de Europa mención aparte merece la UE que, en todos estos años de la aplicación de sus políticas de austericidio, ha situado especialmente a los países de la periferia, tanto del Sur como del Este, en un estado catastrófico y estructural a nivel social, económico y como de desgaste democrático.
La UE es en la actualidad el instrumento que utiliza el capitalismo para impedir la posibilidad de que los pueblos europeos determinen un modelo económico y social propio, diferente del que dictan las multinacionales en el intento de configurar una gran zona entre la UE, los EE.UU. y Canadá que sea el centro de dominio económico, político y cultural del planeta. Respecto al Brexit, queda claro que el capital británico prefiere su relación directa sobre todo con EE.UU., y parece que de momento no le va mal.
Es cierto que el CETA ha sufrido un parón, pero sigue de nuevo su curso, y si bien Trump paró el TTIP al comienzo de su mandato, ya se está renegociando de nuevo con la UE, esa UE uniforme donde en la mayoría de los países se han desmantelado los mercados nacionales convirtiéndonos en periferia, institucionalizando las reformas y los recortes de derechos y libertades en un proyecto antisocial, autoritario, patriarcal y, centralista y también supeditado a la OTAN.
La deuda sigue aumentando en Grecia y en España. Las amenazas del FMI y del BCE, así como de Schauble, parece que nos llevan a la reconversión de la actual Eurozona en la denominada Europa de las dos velocidades: por un lado los Nueve (Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Dinamarca, Suecia, Luxemburgo y Austria) quedando el resto (Portugal, España, Irlanda, Grecia, Eslovenia, Malta y Chipre) abocados aún más a la asfixia económica, embargo de viviendas, aumento de las listas del paro, de la precariedad y de la vuelta de las mujeres al hogar.
Es más importante y necesario que nunca plantear una alternativa que demuestre que otra Europa es posible, una Europa de los pueblos que busque alianzas con otros procesos de integración antiimperialistas, en defensa de la paz, el desarme y la cooperación solidaria, situando a la OTAN como la maquinaria de dominio más potente, cruel e inhumana que ha conocido la historia.
Para ello no es suficiente ni el PIE, ni el Plan B, ni el DIEM25, hay que ir mucho más allá, ya que como hemos analizado vivimos una crisis democrática y política en el seno del ultracapitalismo europeo por lo que necesitamos una amplia unidad de fuerzas políticas, sociales y sindicales que sea capaz de encontrar un nuevo camino hacia el socialismo. Hay demasiado silencio y complicidad y discursos muy inquietantes por parte de responsables políticos para defender los intereses financieros, un buen ejemplo es Macron.
Creo importante recordar que si la lucha internacionalista ha sido tradicionalmente antiimperialista, hoy tiene que ser también una lucha contra el capitalismo, ya que éste se ha globalizado y han forjado su propia internacional capitalista.







