La frágil situación del sistema nacional de ciencia en España

Científicos registran 277.000 firmas en el Congreso el pasado 11 de abril para exigir el "cambio de rumbo" de la I+D+i y evitar el "desastre".

La sucesión de diferentes noticias sobre la crisis en distintos organismos de investigación han hecho saltar las alarmas sobre la frágil situación del sistema nacional de ciencia que se concreta en los siguientes aspectos:

1. La situación de abandono de la ciencia española provocada por los recortes en la inversión en ciencia por parte del actual gobierno de España.

2. La no ejecución de varias partidas presupuestarias.

3. Restricción de plazas y apoyo a las infraestructuras científicas y subvenciones a proyectos. Los recortes han supuesto una grave descapitalización humana, logística y de infraestructuras en nuestro sistema de I+D.

4. Descenso del número y cuantía de las subvenciones correspondientes a la convocatoria 2017 de Proyectos de I+D+i del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación.

5. El retraso en un año de la puesta en marcha del nuevo Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020 y la incertidumbre sobre los presupuestos económicos y recursos con que se aplicará.

La Ciencia sí tiene future

El enorme esfuerzo realizado por el personal científico y las instituciones para situar al Estado español al nivel investigador que le corresponde por su nivel socio-económico y cultural, ha sido malogrado por un conjunto de reformas basadas en la premisa de que la ciencia es un lujo que no nos podemos permitir en tiempos de crisis.

Sin embargo, en la década anterior a la crisis, el Estado español había aproximado lentamente su inversión en investigación y desarrollo (I+D) a la media europea. Desde entonces, se abandonó esa trayectoria pasando del 1,39% del PIB alcanzado en 2010 al 1,23% en 2014, frente al 2,03% de media de la UE-28.

Entre 2010 y 2016, el Estado español redujo su inversión en I+D en 2.845 millones de euros (casi 900 millones en transferencias directas) y se perdieron más de 10.000 investigadores e investigadoras. El ingente esfuerzo para formar al personal investigador se ha dilapidado o simplemente regalado a nuestros países vecinos, que sí garantizan la continuidad de sus instituciones y sistemas.

Los bajos salarios, la elevada precariedad laboral, la escasez de la financiación o el escaso interés empresarial privado, no impidieron a nuestra producción científica y tecnológica alcanzar niveles de eficiencia (productividad/euro) iguales o superiores a los de los países del G-8.

Nuestra I+D está herida de gravedad, es verdad, y si no se cambia radicalmente de política, nuestros investigadores seguirán abandonando el país y la investigación estará condenada a la irrelevancia. Sin embargo, esa tendencia es una cuestión de voluntad política, y se puede revertir.

Reivindicar otras políticas científicas para una sociedad con futuro

Esta situación de preocupación se concretó en las movilizaciones del colectivo Carta por la Ciencia en 2013 y en el acuerdo parlamentario que suscribieron la mayoría de grupos parlamentarios de la Cámara; fue registrada por PNL por el grupo parlamentario confederal UNIDOS PODEMOS-EN COMÚ PODEM-EN MAREA (Proposición no de Ley para impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i)), para su debate en la Comisión de Economía y Competitividad.

Otro signo de preocupación el éxito de la movilización de abril de 2017 de la Marcha por la Ciencia como contestación al gobierno a los recortes económicos y de derechos laborales y sociales. Y la situación que no ha hecho sino empeorar, se ha traducido en una iniciativa de un grupo de científicos y científicas que hace unas semanas registraron más de 277.000 firmas en el Congreso para exigir el «cambio de rumbo» de la I+D+i y evitar que el sistema siga al borde del “desastre”. La propuesta, que fue acogida en el Congreso por responsables de Ciencia de los partidos políticos y representantes parlamentarios de la Comisión de Economía , así como innumerables colectivos e instituciones de la ciencia y la universidad, ha sido plasmada en Nature, lo que demuestra que el nivel de alarma por el sistema científico español trasciende ya nuestras fronteras. https://www.nature.com/articles/d41586-018-04523-4

http://www.europapress.es/ciencia/noticia-cientificos-registran-277000-firmas-congreso-exigir-cambio-rumbo-idi-evitar-desastre-20180411182756.html

La propuestas desde Izquierda Unida, organización que se ha sumado a la reivindicación de los colectivos firmantes, se concreta en el acuerdo parlamentario antes citado , y perfila lo que consideramos que serían las líneas rojas de un Pacto por la Ciencia cuya implementación es necesaria y urgente. Estos puntos irrenunciables son los siguientes:

1. Establecer una planificación plurianual que permita la recuperación, en esta legislatura, de los niveles de financiación pública de 2009 en I+D+i civil en los capítulos presupuestarios 1 a 7, garantizando una financiación sostenida que avance en el objetivo de alcanzar un porcentaje de los ingresos del Estado similar a la media europea.

2. Eliminar totalmente los límites a la tasa de reposición de empleo público en el sector de I+D, permitiendo la incorporación de nuevos recursos humanos de acuerdo con las necesidades reales del sistema de I+D+i y a su convergencia con Europa en el número de personal de investigación por habitante.

3.- Establecer un compromiso plurianual que garantice la normalización y el cumplimiento de todas las actuaciones previstas en los correspondientes Planes Estatales de Investigación tanto en lo relativo a los plazos de sus convocatorias como de resolución de las mismas.

Sólo sobre un amplio compromiso y consenso social, y la unidad de todos los ámbitos afectados será posible reclamar que cese el desprecio del gobierno sobre el impulso de la ciencia y la tecnología como motores de un modelo social y económico más justo y sostenible, basado en el conocimiento.

Diferentes organizaciones y colectivos quisieron el pasado 6 de abril desde UniCiencia 2018 hacer un llamamiento a la movilización social, de un problema que trasciende a las investigadoras, técnicos de laboratorio, personal en formación, organismos y entidades científicas, y a las miles de personas jóvenes que no pueden construir sobre el trabajo de la investigación sus proyectos vitales y su futuro. Es un problema del conjunto de la sociedad.

Es urgente revertir este panorama y situar la investigación, el desarrollo y la innovación como una prioridad política y social para este país.

Responsable de la Sección de Ciencia y Tecnología de la FIM. Secretaria de Ciencia y Universidad de Izquierda Unida

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