Plantar cara a una Europa que estalla

Hace algo más de tres años, asumí el reto de la defensa de la clase trabajadora desde la multiplicación de trincheras y el hilo de estas con la representación popular en el marco de las Cortes Generales en el Senado. Ahora, en un marco político polarizado entre la extrema derecha y la esperanza que ofrece la izquierda, me sumo al reto de mirar cara a cara a las clases populares, recuperar la democracia y construir una Europa con las vidas en el centro frente a la Europa de los mercados que hoy les cierra.

La protección de los derechos fundamentales que las mujeres luchamos cada día, el blindaje del derecho básico a la vivienda, la educación y la sanidad son una losa en nuestras instituciones internas que sólo responden al interés y las estructuras de la Europa de los mercados. La voluntad de las entidades locales de responder a las necesidades de cada ciudadano y ciudadana, la posibilidad de elaborar políticas sociales y enfrentar el marco de recortes e imposiciones económicas y fiscales, pasa indefectiblemente por derribar el muro de la Europa del capital y las oligarquías.

La Europa capitalista de la globalización y los acuerdos de libre comercio ha mermado los derechos de trabajadores y trabajadoras en España y cuestiona incluso su derecho al trabajo con el Gobierno de España entregando sus obligaciones constitucionales en torno a la riqueza del país subordinada al interés general y la desactivación de la iniciativa pública en la actividad económica empresarial e industrial. Decenas de empresas han emprendido procesos de deslocalización tras décadas nutriéndose de las ayudas públicas de la SEPI para ahora anunciar su cierre y posterior traslado a países donde continuar sus procesos de acumulación y expolio, Vestas, Alcoa, Cemex y la Naval de Sestao son algunos de los casos más significativos. Frente al libre mercado y la limitación de derechos perseguimos la necesaria redistribución de la riqueza que garantice la racionalización del mercado laboral y las pensiones, la lucha contra la despoblación y el derecho al retorno de quienes han sido obligados y obligadas al exilio, el desarrollo de unas infraestructuras vertebradoras y la transformación de nuestro modelo productivo hacia unas vidas dignas de ser vividas y basadas en la sostenibilidad de recursos de nuestro planeta.

Las vidas en el centro también para romper la Europa Fortaleza, construida sobre el neocolonialismo y la geoestrategia de sus políticas de guerra que atacan el derecho a la vida criminalizando las migraciones que han provocado para huir del hambre, la guerra y el cambio climático convirtiendo en una herramienta política el racismo y la xenofobia con la que Europa asesina.

La oportunidad está en la coincidencia temporal de escenarios electorales y se convierte en política hilando la construcción local, autonómica, estatal y europea en un proceso constituyente para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas y los derechos fundamentales de la clase trabajadora con un modelo económico, empresarial e industrial basado en la soberanía y la sostenibilidad de los recursos públicos que comienzan por cambiar las reglas de juego en las trincheras de Europa.

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