“Si capturan a Evo, lo linchan”. Lo dijo Álvaro García Linera, en la sede central de la UGT, explicando que el golpe de Estado “es la revancha del odio contra los indígenas que con Evo Morales llegaron para gobernar al palacio presidencial, donde antes sólo entraban a limpiar o servir”. “El vicepresidente legítimo de Bolivia”, como lo presentó Enrique Santiago, Secretario General del PCE, añadió que “con el cambio del Estado Plurinacional, Bolivia recuperó la dignidad demostrando que es posible una alternativa al neoliberalismo mediante la democracia y la justicia social”. Unai Sordo, Secretario General de CCOO, resumió el sentido del acto al destacar que “le estamos dando voz a quien se la quitan o se la distorsionan”. Meri Pita, diputada de Unidas Podemos, señaló que “no hemos visto en las primeras planas de la prensa española la información sobre las investigaciones del estadounidense Massachusetts Institute of Technology que demuestran que no hubo fraude electoral en Bolivia”. Según Santiago, “el imperialismo no soporta un buen ejemplo de gobierno popular y la Organización de Estados Americanos (OEA) tuvo una actuación indigna justificando el golpe de Estado”.
Con Evo, el salario mínimo aumentó de 50 a 300 dólares. Se garantizó la escuela, la sanidad, el agua y la vivienda. La propiedad de la tierra para las mujeres pasó del 15 al 50%
Álvaro García Linera recordó algunos datos sobre el cambio en Bolivia con crecimiento, reparto e inclusión contra las desigualdades del neoliberalismo: “El salario mínimo aumentó de 50 a 300 dólares. Se garantizó la escuela, la sanidad, el agua y la vivienda. El crecimiento económico fue el mayor de América Latina. La deuda bajó del 50 al 22% del PIB. El Estado recibió la mitad de los beneficios del sistema financiero para el gasto público y las políticas sociales. Se combinó el aumento de las exportaciones y el desarrollo del mercado interno con una inflación muy baja y fuerte cotización de la moneda nacional frente al dólar. Las multinacionales tuvieron que pagar cuatro veces más por sus negocios con los hidrocarburos y los minerales nacionalizados. La propiedad de la tierra para las mujeres pasó del 15 al 50%”.
Las multinacionales tuvieron que pagar cuatro veces más por sus negocios con los hidrocarburos y los minerales nacionalizados
Más pronto que tarde volveremos
Según el vicepresidente, “el golpe lo organizó una coalición de dentro y fuera, de los agraviados por la igualdad y de los grandes poderes internacionales que no soportaban un modelo alternativo que funcionaba muy bien”. Ahora, las encuestas le dan un 32% al MAS para las elecciones de mayo y un 15% a los golpistas. “Lo que me preocupa -advirtió Álvaro García Linera- es si nos van a dejar ganar. La presidenta golpista ya ha dicho que tienen que impedir que regresen los salvajes. Pero estoy convencido de que más pronto que tarde volveremos”. Enrique Santiago, Secretario General del PCE, anunció que “los que apoyamos al primer presidente de Bolivia que gobernaba con las mayorías estaremos vigilando el proceso electoral con observadores internacionales”. Pepe Álvarez, Secretario General de la UGT, dijo que “el gobierno de España no pude mirar para otro lado y no debe reconocer lo que venga de este gobierno ilegítimo”. Meri Pita añadió que “desde el gobierno de coalición vamos a presionar para que Bolivia recupere la democracia”. Estaba prevista la participación en el acto del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero que se disculpó por un inconveniente de última hora. Envió una nota en la que manifestaba su “apoyo y afecto” para Evo Morales y Álvaro García Linera. Fue el único que no habló de un golpe de Estado.
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NO HUBO FRAUDE ELECTORAL EN BOLIVIA
Evo Morales superó el 40% de los votos con una ventaja del 10% sobre el siguiente candidato en las elecciones de octubre del año pasado en Bolivia, consiguiendo así la reelección presidencial en la primera vuelta. Es la conclusión de las investigaciones del estadounidense Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicada por el Washington Post. “No hay ninguna evidencia de fraude”, aseguran los analistas del MIT que consideran “profundamente defectuosas” las acusaciones del informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que, al denunciar “manipulaciones e irregularidades”, justificaron el golpe de Estado organizado por la derecha aliada de Estados Unidos e impuesto por las Fuerzas Armadas.







