En Cuba los dibujos animados son los muñequitos y con esta técnica Juan Padrón fue el único capaz de combinar el buen humor y la defensa de la soberanía nacional. Acaba de morir pero quedará para siempre en la sonrisa y en la memoria de la dignidad de los cubanos su entrañable personaje Elpidio Valdés, un héroe independentista que Padrón imaginó en 1970 y que combate a los colonialistas españoles con tanta determinación como ternura. Sus muñequitos apasionaron a la infancia cubana que se aburría tropicalmente con los rancios dibujos animados de la Unión Soviética. Los niños se divierten con unos muñequitos antiimperialistas nutritivos que con sus aventuras les dan acceso al conocimiento de la historia de la autodeterminación de Cuba.
Cineasta, dibujante y humorista, Juan Padrón alimentaba la cubanía con la versión más pedagógica del choteo que cuida a la infancia al mismo tiempo que es capaz de reírse hasta de lo que defiende.
Ahora que estamos confinados podemos buscar en alguna pantalla la película de dibujos animados Vampiros en La Habana, delicioso audiovisual de Padrón que se disfruta tanto entre los niños como con los adultos. Es una de las mejores producciones en la historia internacional del cine de muñequitos.







