El Comando Sur de Estados Unidos está duplicando su presencia militar en el Caribe, junto a las costas de Venezuela. El presidente Donald Trump lo ha anunciado como una operación “para impedir que los narcotraficantes aprovechen la crisis del coronavirus para aumentar la penetración de las drogas en Estados Unidos”. Pero el Secretario de Defensa, Mark Esper, apunta hacia el objetivo habitual: “El régimen ilegítimo de Maduro confía en los beneficios del narcotráfico para mantenerse en el poder”. Lo ha confirmado el líder opositor Juan Guaidó al aplaudir la operación militar como “una acción positiva para frenar las redes narcoterroristas que ha impulsado el régimen de Nicolás Maduro”.
Este nuevo despliegue militar de Estados Unidos se produce inmediatamente después de la reciente acusación de Washington contra el gobierno de Venezuela por su supuesta responsabilidad en lo que Trump denomina narcoterrorismo. Una acusación (“inundar Estados Unidos de cocaína”) que se desmonta con los datos de su propia agencia contra el narcotráfico, la DEA, que reconoce que por Venezuela sólo pasa el 7% de la cocaína colombiana que se trafica hacia Estados Unidos.
El hostigamiento y las sanciones bloquean la ayuda humanitaria internacional que Venezuela necesita para enfrentarse con la pandemia del coronavirus. Según la BBC, “es posible que Trump tenga mucho interés en que otro conflicto haga olvidar durante la campaña electoral su cuestionada gestión de la emergencia sanitaria”. En la misma comparecencia con la que anunció “la duplicación de nuestra presencia militar en el Caribe”, Trump dijo que “las próximas semanas serán terroríficas en Estados Unidos”.








