Aguantamos más de veinte años de hambre y miseria

Por primera vez tenemos en el gobierno gente en la que podemos confiar

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Construcción del Canal del Bajo Guadalquivir, utilizando presos republicanos como mano de obra.

Tengo noventa y dos años y nací en Nerva, en plena cuenca minera de Río Tinto. Durante mi larga y penosa vida sufrí una época peor que la que estamos pasando. Soportamos un criminal golpe de Estado en el que asesinaron a miles de inocentes. Entre ellos, a mi padre de tan sólo 36 años y a mi tío, su hermano, de 34. Aguantamos más de veinte años de hambre y miseria que hicieron estragos en las clases populares. Estuvimos confinados en cárceles y campos de concentración y trabajamos en condiciones infrahumanas, en las que perdieron la vida miles de personas. Entre esos campos de trabajo estaban el del Valle de los Caídos o el del canal del bajo Guadalquivir, en el que trabajé durante casi dos años, de 1946 a 1948.

Padecimos también una epidemia de tifus y tuberculosis, de la que muy pocas familias se libraron. A pesar de todo esto, sobrevivimos porque los andaluces somos personas solidarias, familias obreras, hechas de una pasta especial. Hoy en día no quedamos muchos que podamos contar estas penas pero, igual que algunos superamos lo que he relatado, también venceremos a este maldito bicho, antes o después.

Cuando veo en televisión que las familias de los fallecidos no pueden despedirse de sus seres queridos, siento una pena que me ahoga. Eso mismo nos pasó a nosotros con nuestros padres, hermanos, tíos… Con la diferencia de que ellos sí saben dónde los van a enterrar y nosotros no sabemos dónde los tiraron hace ochenta y tres años y aún seguimos sin saber algo de ellos.

Fuerza y querer, hagamos caso a lo que nos dicen nuestros dirigentes que se están dejando la piel para que salgamos de esta. Además, por primera vez tenemos en el gobierno gente en la que podemos confiar.

Lo que relato en esta carta es parte de lo que pasó. Alguna persona debería contar el mal que nos hicieron para que quedara plasmado en la Historia y todo el mundo sepa de lo que son capaces los que quieren dominar el mundo. Quemaban las iglesias y decían que habían sido los comunistas o los anarquistas. Son capaces de todo lo malo para seguir en el poder y que los más incautos se lo crean. Sin embargo, sigo pensando que algún día los trabajadores, o una gran parte, dejarán de creerles.

Cuando creía que para mí habían terminado todas las penalidades, todavía, me quedaba la más dura de mi vida: la pérdida de mi amada compañera, con la que estuve casado sesenta y dos años y más de seis de novios.

Esto ya no me da tiempo a superarlo. Es demasiado. Lo que me mantiene en pie es pensar que lo único bueno que me pasó en esta vida fue conocerla a ella y a su familia. Tuvimos tres hijos de los mejores, como no podía ser de otra forma. Era una mujer inigualable. ¡Salud y República!

Militante del Partido Comunista de Andalucía

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