Tengo noventa y dos años y nací en Nerva, en plena cuenca minera de Río Tinto. Durante mi larga y penosa vida sufrí una época peor que la que estamos pasando. Soportamos un criminal golpe de Estado en el que asesinaron a miles de inocentes. Entre ellos, a mi padre de tan sólo 36 años y a mi tío, su hermano, de 34. Aguantamos más de veinte años de hambre…