Algunas de las nociones centrales de su pensamiento son la de democracia participativa y la descentralización política

Un año sin Marta Harnecker

Gran especialista en la obra de Lenin, Harnecker combatió el sectarismo y apostó por la autocrítica y la reinterpretación del concepto de “vanguardia”.
Foto: José Camó

Se cumple un año del fallecimiento de Marta Harnecker (Santiago de Chile, 1937 – Vancouver 2019) autora fundamental para comprender el marxismo y el comunismo en el siglo XX, especialmente en la ámbito hispanohablante. Desde sus clásicos Cuadernos de Educación Popular o Los conceptos elementales del materialismo histórico hasta sus estudios pioneros sobre la democracia participativa, Harnecker fue una autora esencial para la formación de varias generaciones marxistas.

Marta Harnecker comenzó su andadura política en la Juventud Estudiantil Católica (JEC) chilena, y más adelante en la Acción Universitaria Católica (AUC), etapa durante la cual trabajó en la fábrica de pasta Luchetti como parte de dicha militancia. Tras su visita a Cuba en 1960 se produjo su acercamiento hacia el marxismo, corriente de pensamiento en la que se especializó durante su estancia en Francia, entre 1963 y 1968.

En 1964 y a raíz de un sacerdote comunista francés contacta con Louis Althusser, bajo cuya tutela desarrolló un completo estudio del marxism, participó en su seminario Para leer El Capital, lee directamente El Capital de Marx (comenzando por el capítulo de la plusvalía para evitar la dialéctica hegeliana) y traduce al castellano el Pour Marx, como La revolución teórica de Marx, así como Para leer El Capital. Durante esta etapa Marta escribe su clásico Los conceptos elementales del materialismo histórico.

A su vuelta a Chile en 1968 militó en la organización Ranquil y en el Partido Socialista de Chile (PS), fue profesora en la Universidad de Chile y comenzó a investigar en el Centro de Estudios Socio-Económicos (CESO). Más tarde abandonó la Universidad para dirigir la revista Chile hoy. A esta época pertenecen sus Cuadernos de Educación Popular, publicados durante el gobierno de la Unidad Popular en Chile y El capital: conceptos fundamentales.

Tras el golpe de estado de Pinochet, se exilia en Cuba, donde escribe Cuba, ¿dictadura o democracia? Y comienza a estudiar diferentes movimientos políticos, sociales y guerrilleros. En 1991 se funda en Cuba el Centro Memoria Popular Latinoamericana (MEPLA) basado en la metodología de la memoria oral. Dicha labora fue continuada en el Centro Internacional Miranda (Venezuela). Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, El Salvador, Uruguay, Venezuela o incluso el estado indio de Kerala han sido objeto de estudio de Harnecker. En dichos estudios prestó enorme atención a nuevos sujetos sociales como la organización de las mujeres, los movimientos indigenistas, el papel del movimiento estudiantil, etc.

Una de las nociones centrales en el pensamiento de Harnecker es la de democracia participativa, ya atisbada en su obra de 1979 Cuba: Los protagonistas de un nuevo poder y especialmente determinante en sus trabajos de a partir de finales de los años 90 como La izquierda después de Seattle (2001), Delegando poder en la gente (1999), Democracia y socialismo. El futuro enraizado en el presente (2010) o La izquierda en el umbral del siglo XXI (1999).

También la noción de descentralización política ocupa un papel importante en su pensamiento, como puede observarse en La descentralización ¿fortalece o debilita el estado nacional? (2009) obra que profundiza en la preocupación del último Lenin acerca de la naturaleza burocratizada del Estado heredado y las trabas que suponían en la edificación del socialismo, proponiendo Harnecker la descentralización y la participación como elementos nucleares de la transición al socialismo. Esta posición teórica tuvo también su expresión práctica, dado que la propia Harnecker asesoró al Ministerio de Participación Popular venezolano. Su descripción del proceso venezolano está recogida en su obra Un hombre, un pueblo.

Gran especialista en la obra de Lenin, Harnecker combatió el sectarismo y apostó por la autocrítica y la reinterpretación del concepto de “vanguardia”, ideas que desarrolló en obras como La revolución social: Lenin y América Latina (1985), Estrategia y táctica (1985), Reflexiones acerca del problema de la transición al socialismo (1985), Enemigos, aliados, frente político (1987) o su imprescindible Vanguardia y crisis actual (1990).

Tal vez beneficiada al principio de su carrera por la moda althusseriana, fue luego víctima de la moda antialthusseriana y antimarxista. En ciertos ambientes, Harnecker fue asociada a una lectura dogmática y mecanicista del marxismo que difícilmente puede leerse en la mayor parte de su obra. Su atención a lo concreto, su preocupación por la lectura directa de los clásicos, su esfuerzo por expresar la voz directa de los movimientos sociales que estudiaba, su obsesión con la pedagogía y su atención a los nuevos sujetos sociales y a nociones novedosas como la democracia participativa y la descentralización ofrecen unas líneas de pensamiento y método muy diferentes de las caricaturas que en ocasiones pueden leerse acerca de ella.

Como siempre, la mejor recomendación posible es la lectura directa de sus obras, que por cierto siempre publicó gratuitamente en la web rebelion.org

Profesor de Filosofía Contemporánea de la Universidad de Salamanca (USAL)

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