El PCE denuncia que “Estados Unidos desarrolla desde hace meses una deliberada e irresponsable campaña destinada a aumentar la tensión internacional y abrir nuevas disputas”.
Considera el PCE que “Trump agrava la difícil relación entre Pekín y Washington con su reciente declaración sobre las aguas del Mar de China Meridional, atribuyéndose tutelas jurídicas y funciones que no le corresponden”. Y añade que “la abusiva e inadmisible intromisión de Estados Unidos azuza las disputas, con el evidente objetivo de crear problemas a Pekín y fomentar la hostilidad de los países de la zona”.
Concluye su declaración el PCE argumentando que “las diferencias entre los países ribereños deben resolverse en conversaciones diplomáticas, a lo que deberían contribuir España y la Unión Europea fomentando esa negociación”.







