El poder institucional de la izquierda no se puede separar del poder popular

La unidad fue la clave de la recuperación de la democracia en Bolivia

La oposición de grupos neofascistas que harán todo lo posible para intentar la ingobernabilidad del país. Sólo el pueblo podrá evitarlo

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Camara de diputados de Bolivia

El 8 de noviembre, Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), tomará posesión de la presidencia de Bolivia en un acto al que asistirá, entre otros, el Secretario General del PCE y coportavoz de Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados, Enrique Santiago . En sólo un año el país andino recuperó la democracia y lo ha hecho con más fuerza. El apoyo al MAS en las urnas se elevó del 47% al 55%. Y lo hizo tras un golpe de Estado, acompañado de una dura persecución a los dirigentes y militantes del MAS, y en medio de una crisis humanitaria.

“Vuelta a la democracia” fue el título que Izquierda Unida dio a la teleconferencia que ayer reunió al exministro de la Presidencia con Evo Morales, Alfredo Rada, aún en el exilio, y a Adriana Salvatierra, presidenta del Senado, para explicar qué pasó en Bolivia y cómo el pueblo, apoyado por la solidaridad internacional, recuperó la democracia en tan poco tiempo. También hablaron que es lo que hay que hacer ahora.

“La unidad conquistó la victoria”, contó Salvatierra, porque “con la represión nos dimos cuenta de que la unidad es el único camino para la victoria. Cohesionó a la militancia en defensa de los compañeros. Sabían que separados irán cayendo de uno en uno”.

Pero si la unidad fue el elemento clave, hubo otros igual de importantes que contribuyeron. Por un lado se fue cayendo todo el relato que construyeron para legitimar el golpe, a la par que la oposición se fue fragmentando en el proceso electoral dejando en evidencia que sus intereses no eran los de la mayoría. Por otra parte, durante la campaña electoral el MAS supo responder a las principales necesidades de la población sobre cómo llegar a final de mes y qué soluciones dar a la crisis económica y humanitaria.

La solidaridad internacional, enfatiza Salvatierra, fue fundamental a la hora mostrar lo que estaba sucediendo en Bolivia y de reclamar justicia, el cese de la violencia y un proceso electoral justo. “Fue muy importante”, enfatizó la ex presidenta del Senado, “sentir que desde diferentes países nos acompañaban en la lucha por recuperar la democracia”. Esa solidaridad, añadió, “debe continuar porque los grupos paramilitares se mantienen y van a intentar desestabilizar el país. Son ahora la principal amenaza de la democracia reconquistada y los procesos de cambio”.

No hay revolución sin el pueblo

Esa amenaza, explicó Alfredo Rada, “sólo se puede neutralizar con el apoyo popular”. Si de todo esto se puede sacar una lección, sintetizaba el exministro de la Presidencia, es que “ningún gobierno por sí sólo puede llevar a cabo tareas revolucionarias como son la transformación de la economía, del Estado y del sistema político”. Contó que cuando se pasó de la Asamblea Constituyente a un Congreso Constituyente, que entonces tenía una mayoría de derechas en el Senado, y se pasó de la participación a la representación, se comenzó a debilitar la relación con el pueblo que había participado en el proceso asambleario.

“Para que haya un poder transformador, la izquierda debe ser constantemente apoyada por el poder popular. No nos podemos separar del pueblo. El poder institucional de la izquierda y el poder popular se tienen que acompañar porque son la única forma de llevar a cabo procesos de transformación duraderos y sostenibles”. Rada alertó de que el gobierno se va a enfrentar ahora a una oposición muy dura de grupos neofascistas que harán todo lo posible para intentar la ingobernabilidad del país y el fracaso económico del gobierno de Luis Arce, y el acompañamiento importante del pueblo será lo único que podrá evitarlo.

El de Bolivia no es el único proceso de recuperación de la izquierda transformadora en América Latina. Chile está viviendo un proceso interesante tras el triunfo del plebiscito, apuntó el exministro de la Presidencia . “Construir la unidad de la izquierda cada vez es más importante ante el avance de la ultraderecha… y no sólo en América Latina”.

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