Mientras seguía por televisión los programas que van informando sobre los resultados de las elecciones en Estados Unidos, comencé a experimentar niveles elevados de ansiedad. Especialmente cuando Trump, sin fundamento alguno, se proclamó ganador y pidió que no se continuara el conteo de los votos. El momento no era para menos porque, aunque en definitiva esas elecciones constituyen un problema interno de los estadounidenses, es evidente que tienen un impacto importante en todo el mundo y en especial en Cuba.
Trump no se ha ocultado para decir que si ganaba atacaría aún más intensamente al gobierno de Cuba que para nosotros es lo mismo que el pueblo cubano. Aquí gobierno y pueblo somos los mismos.
Bueno, les cuento que me llegó un momento máximo de ansiedad y, para neutralizarlo, me puse a revisar mentalmente de nuevo mis razones. Porque he pasado casi todos los 82 años de mi vida siempre amenazado. En mi juventud por la dictadura de Batista y eso fue un factor importante para mi decisión personal de lucha. Posteriormente, cuando la Revolución Triunfante, sucedió también de nuevo durante la invasión de Playa Girón y contra los bandidos alzados en el Escambray. Y el bloqueo criminal. Sin olvidar la Crisis de Octubre, amenaza máxima de holocausto nuclear. Así hemos pasado estos sesenta y tantos años de Revolución, siempre bajo constantes amenazas de las que hemos sabido salir airosos.
Nuestro futuro no se decide en Washington. Lo decidimos los cubanos con nuestra voluntad de luchar para vencer.
(*) Fundador del Partido Comunista de Cuba. Licenciado en Ciencia Sociales y en Estudios Bíblicos y Teológicos. Fue director del periódico Juventud Rebelde y de la revista cultural El caimán barbudo. La editorial Catarata ha publicado su libro Socialismo y reconciliación en Cuba.







