Estos días se debate en la Asamblea de Extremadura el proyecto de Ley de Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma para 2021. Con un presupuesto que asciende hasta los 6.424 millones de euros, la Junta de Extremadura, en manos del PSOE, ha vuelto a regar de millones a los centros educativos concertados de la región. Año tras año se repite la misma operación que consiste en financiar con dinero público la educación elitista que una minoría demanda.
Pese a que la educación pública es la única que garantiza la equidad y la cohesión social, sin ningún tipo de discriminación, en condiciones de igualdad y convivencia democrática, la Junta no duda año tras año en mantener, e incluso aumentar, la partida presupuestaria destinada a los centros concertados que se caracterizan por segregar y fomentar la desigualdad, empleando distintos mecanismos para lograrlo. En la selección del alumnado segregan a todos aquellos que no encajen en su modelo. Así, los alumnos hijos de inmigrantes, los que requieren un apoyo instrumental específico o una atención pedagógica adaptada o que pertenecen a etnias como la gitana, rara vez logran pasar el primer filtro, el de lograr la matrícula para acceder al centro. En cuanto a las familias más humildes, ven imposibilitado el acceso mediante las cuotas voluntarias que deben entregarse al centro o los carísimos complementos que se exigen, especialmente el uniforme escolar. Ni pobres ni desarraigados.
LA ENSEÑANZA ES MEJOR EN LA PÚBLICA
En cuanto a la enseñanza, las pruebas externas realizadas a nuestro sistema educativo y, en particular, las pruebas de selectividad, vienen demostrando año tras año que la escuela pública es muy superior en la calidad de la enseñanza y del aprendizaje: los alumnos procedentes de la escuela pública obtienen, sistemáticamente, los mejores resultados. A ello contribuye que el profesorado de la pública haya tenido que superar un proceso de selección especialmente duro, lo que garantiza un acceso en función del mérito y la capacidad.
Otra anormalidad del sistema concertado español es la presencia de una escuela confesional y doctrinaria. Nada hay más alejado del conocimiento que el dogma y la doctrina. La escuela no puede ser ni católica, ni judía, ni atea. Debe ser una escuela laica donde el conocimiento, y no el prejuicio, sean la norma de validación. La masiva preeminencia de escuelas vinculadas a la iglesia católica en el mundo de la concertada ha hecho de España una clara excepción en el panorama educativo europeo, donde predomina el sector público y laico. En los países del norte, donde atesoran los mayores éxitos educativos, la escuela es estrictamente pública.
En España la escuela concertada nació como una medida provisional ante la insuficiencia de centros públicos a principios de los años 80, cuando el derecho a la educación se hizo universal. Sin embargo en la actualidad la situación es bien distinta. La notable mejora cuantitativa y cualitativa de la red pública de centros permite la absorción en el sistema público de la totalidad de las personas en edad escolar y por lo tanto es injustificable el mantenimiento de unidades educativas en centros concertados y que continúen solo puede atender a razones ideológicas.
LAS CIFRAS
En Extremadura, según los presupuestos que están encima de la mesa, serán destinados 86.692.355€ de dinero público de los extremeños y las extremeñas a mantener los conciertos educativos durante el próximo año. Es decir, el 1.3% del presupuesto que tiene toda la Comunidad Autónoma de Extremadura para su funcionamiento se dedica a financiar la educación concertada.
Por partidas, el mayor gasto en concertada se encuentra en la educación secundaria obligatoria que con 434 unidades y 10.141 alumnos y alumnas se lleva 34 millones de euros. Le siguen los centros de educación primaria que en la región tienen concertadas 610 unidades educativas que atienden a 13.580 niños y niñas y por el que cobran 33 millones de euros. Continúa la educación infantil, cuyas 264 aulas en la concertada cuestan 13 millones de euros para 6.452 plazas. Por último, en la formación profesional y el bachillerato los concertados cobran 3 y casi 2 millones respectivamente.
Unas cifras llamativas si tenemos en cuenta los años de duros recortes en la educación pública y que el dinero que se dedica a la concertada en realidad se está malgastando puesto que la propia administración ya ofrece esos servicios educativos.







