El negocio que comienza con una matanza de venados y jabalíes

Indignación en Portugal por una salvaje montería con cazadores españoles

El PCP exige una investigación y la identificación de los responsables

La imagen es dantesca. 550 animales sin vida -venados y jabalíes en su mayoría- yacen expuestos como trofeo. Es el cruel resultado de una montería organizada por el club Monteros de la Cabra de Badajoz, en la que participaron 16 cazadores españoles. Los hechos ocurrieron el 17 y 18 de diciembre en la finca Herdade da Torrebela, en el municipio luso de Azambuja, a unos 40 kilómetros de Lisboa y ha indignado a todo el país.

«Masacre», » crimen ambiental», «montería asesina”, han sido los calificativos más usados en Portugal para describir la acción de estos cazadores españoles que habrían pagado hasta 10.000€ cada uno para poder participar en esta polémica montería cuyos terrenos estaban acotados y, como consecuencia de ello, los animales no tenían donde huir. Las imágenes fueron difundidas por los propios organizadores de la cacería, que al ver la reacción generalizada en contra de la barbaridad que acaban de cometer las retiraron de las redes sociales.

El ministro portugués de Medio Ambiente, João Pedro Matos Fernandes, declaró que la cacería fue “un acto vil y de odio” y ha señalado que prácticamente todos los animales fueron trasladados posteriormente a España.

LA FINCA

La finca donde se ha llevado a cabo la cacería ha sido por décadas la mayor propiedad rústica vallada de Portugal. Durante la Revolución de los Claveles fue uno de los símbolos del fervor revolucionario y de la lucha por la Reforma Agraria y fue ocupada por jornaleros de la región que exigían la tierra para poder trabajarla. Devuelta a manos privadas en 1978, volvió a ser coto de caza y lugar de celebraciones privadas de la oligarquía y la burguesía lusa.

En la actualidad, según medios portugueses, los propietarios de los terrenos donde se desarrolló la cacería tienen previsto instalar una planta solar fotovoltaica de 50 megavatios y la intención de la empresa propietaria de la finca sería despoblarla y recalificar el suelo para poder edificar en el lugar, argumento esgrimido para terminar así con la vida de todos los animales cinegéticos de la finca.

DENUNCIA DEL PARTICO COMUNISTA PORTUGUÉS

El PCP se ha sumado a las críticas solicitando la investigación de las circunstancias en las que ocurrió, su cobertura legal y la identificación de los responsables. Además denuncian que este suceso ilustra la falta de recursos humanos y técnicos en el Instituto para la Conservación de la Naturaleza y los Bosques (ICNF). El PCP valora el esfuerzo diario de su personal y empleados pero denuncia que lo ocurrido pone de manifiesto que los medios de los que disponen son insuficientes.

Los y las comunistas de Portugal subrayan que la caza no significa matanza y que la situación que se ha dado en Herdade da Torrebela nada tiene que ver con la tradición secular de la caza en su país (que involucra los componentes de la actividad al aire libre, la contribución al control de especies y la dinamización del mundo rural) sino más bien con la promoción de un negocio, con precios por participante que, según la información pública de la empresa organizadora, pueden superar los 10.000 euros.

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