Amnistía Internacional pide a los gobiernos que prohíban el uso de sistemas de reconocimiento facial, una forma de vigilancia masiva que viola los derechos humanos. Atenta contra los derechos a la privacidad, a la libertad de expresión y de asociación y a no sufrir discriminaciones. La campaña internacional Ban the Scan (Veto al escaneo) pide leyes que prohíban la utilización de esa tecnología.
El uso de reconocimiento facial para la vigilancia masiva es una tecnología desproporcionada que recolecta datos sensibles y vulnera la presunción de inocencia de las personas consideradas ‘sospechosas’. Se ha demostrado que producen errores que pueden llevar a la criminalización de personas incorrectamente identificadas. El uso de estas tecnologías puede generar un efecto inhibidor y desincentivar gravemente formas de protesta, dificultando la libertad de expresión y el ejercicio de los derechos de reunión y asociación.
“Esta tecnología -advierte Amnistía Internacional- es invasiva y viola los derechos humanos: pone a personas inocentes en una rueda policial de reconocimiento permanente”.
AI pide a los gobiernos que impongan una prohibición total del uso, el desarrollo, la producción, la comercialización y la exportación de tecnología de reconocimiento facial con fines de identificación y vigilancia masiva.
Derechos humanos afectados
Libertad de expresión. Estar bajo constante vigilancia puede generar un efecto inhibitorio y desincentivar la protesta pacífica y las críticas a las autoridades que tienen el control de esas tecnologías.
Libertad de reunión y asociación. Al eliminar el anonimato, puede impedir el libre ejercicio de estos derechos por el miedo a represalias.
Derecho a la igualdad y a la no discriminación. Se ha comprobado que esta tecnología tiene dificultades para distinguir a personas de tez oscura y afecta a grupos que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Presunción de inocencia y debido proceso. Todos somos sospechosos hasta que se demuestre lo contrario.







