La banca y las familias se enfrentan en Europa a un golpe de realidad cada vez mayor por la pandemia. Como ocurrió en la anterior crisis, el repunte de créditos refinanciados hace presagiar una avalancha futura de impagos.
La encuesta de Caritas en Alemania refleja que los hogares han sido fuertemente impactados. La pandemia afectó al 77% de los hogares, así como a todas las clases sociales. Los ingresos familiares han disminuido un 68%, lo que quiere decir que vivimos con solo un 32% de lo que antes era el presupuesto del mes. La encuesta preguntaba también sobre la procedencia de los ingresos durante la cuarentena. Un 54% echó mano a sus ahorros, incluyendo los »guardaditos» de los padres o abuelos. Una segunda fuente importante de recursos (25% de hogares) provino del trabajo habitual de uno o más miembros del núcleo familiar. Y la tercera, la ayuda familiar. Un 11% de las familias recibió el ingreso a través de los bonos concedidos por el gobierno, un 8% en adelantos de su jubilación.
Según la encuesta de Caritas, un 70% de las familias alemanas han acumulado deudas con el sistema financiero: 59% en préstamos y 11% con tarjetas de crédito. La mitad de la población adeuda servicios básicos, como la luz y el agua, o impuestos municipales. Un 8% adeuda alquileres. Y hay otras deudas de gastos escolares y universitarios, además de préstamos familiares.
La pandemia está dejando a casi todas las familias de Europa empobrecidas, con un presupuesto reducido a su mínima expresión, sin ahorros y muy endeudas con el sistema financiero.
Los gobiernos deben actuar cuando lleguen los embargos contra los pobres de Europa, los que más están sufriendo las consecuencias de la pandemia.
Cerrar las cuentas bancarias es uno de los sistemas que utiliza la Administración Alemana para cobrar los impagos. Este proceso es más frecuente de lo que parece y sitúa al banco como mediador.








