Según un reciente estudio, el 30% de los gitanos encuestados en 2019 habían padecido en Europa amenazas, gestos insultantes, correos electrónicos y mensajes de texto amenazantes o comentarios ofensivos en redes sociales. Más del 50% en Alemania.
En Alemania no hay razas pero sí racismo. El nuevo racista alemán dice creer con vigor en la igualdad pero no acepta las políticas de atención a la diversidad. No se ve a sí mismo como racista pero no admitiría que un hijo compartiera pupitre con un gitano ni convivir en el mismo edificio. Niega que exista racismo pero dice que los gitanos reciben todas las prestaciones públicas sin aportar a la comunidad. Sostiene que si existe desigualdad es por culpa de los gitanos que no se integran. El neorracismo es un racismo argumentativo y elegante.
La familia Mateos Hernández sobrevive en Alemania. Una familia que se busca la vidilla con toda clase de “hurtos, timos y triquiñuelas” según los alemanes. La hija tiene buena mano para «llevarse prestados» toda clase de objetos enormes, desde animales hasta edificios enteros. José, el padre, tiene ideas tan peculiares como la máquina de fabricar euros, sin olvidar su afición a guindar burros. Y la madre, siempre con el bebé a cuestas, que ya apunta maneras en eso de afanar lo ajeno…
Desde que hace más de mil años los gitanos comenzaran a trasladarse de la India hacia Oriente Medio y el continente europeo en busca de prosperidad, su situación parece no haber mejorado demasiado. Racismo, miedo, rechazo, odio…
La noche de los gitanos
El pueblo romaní sufre un estigma que no se ha borrado y que durante el Holocausto condujo a la muerte a alrededor de medio millón.
En la Alemania en la que la raza aria era la que debía perdurar y liderar al mundo, los gitanos fuimos del grupo de los otros, los que no merecíamos vivir.
Alegaban que era una característica genética, que los romaníes o gitanos (esta palabra es considerada peyorativa por algunos grupos) tenían la criminalidad en el ADN y se transmitía de padres a hijos. En los años 20 empezaron a aprobar leyes por las que les prohibían entrar en sitios públicos como parques, ferias o baños. Se les fichó (con foto y huellas) y quienes no tenían empleo u hogar fijos fueron confinados en campos. En 1933, cuando Hitler llegó, el camino ya había comenzado y la persecución empeoró. En 1934 hubo campañas de esterilización por inyección o castración. En 1935 se les impedía el matrimonio con arios. Poco tiempo después les arrebataron los derechos civiles. En junio de 1938 se instauró la ‘Semana de Limpieza Gitana’. Dos años después tuvo lugar el primer genocidio a mano de los nazis: 250 niños romaníes fueron ejecutados en el campo de Buchenwald para comprobar la eficacia de los cristales de zyklon-B que serían utilizados más tarde en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau. A finales de 1940, Hitler mandó matar a todos los romaníes. El 1 de agosto de 1944, en Auschwitz, 4.000 gitanos pasaron por la cámara de gas y fueron incinerados en una sola operación.
Se llamó Zigeunermacht, la noche de los gitanos. Las tres cuartas partes de los gitanos que residían en Alemania en 1933 habían sido asesinados en1945.
En Auschwitz les tatuaban con una Z de zigeuner, gitano en alemán.
Hoy lo que llevas tatuado en la frente es tener el pelo negro y la piel morena.
La persecución y asesinato de gitanos en el Holocausto queda muchas veces en segundo plano pero no fue algo accidental. Es un ejemplo más de la difícil posición que ha tenido este pueblo y que todavía persiste.







