Cura de la parroquia de San Carlos Borromeo, en Vallecas, Madrid

Javier Baeza: «Habría que desclericalizar mucho la institución de la Iglesia»

Javier Baeza | Foto: Tony Saavedra
Javier Baeza | Foto: Tony Saavedra

Difícil no pensar que en este “contradiós” de mundo, personas como Javier Baeza, el cura de San Carlos Borromeo (Madrid), tienen fuste de salmón por su corajudo nadar contracorriente. Y sin embargo ellos y ellas sí que debieran ser tendencia, a fin de cuentas los pobres y expulsados del paraíso capitalista cada vez son más, y cada vez son menos tenidos en cuenta. Ayer eran los recordados “curas rojos” y hoy son una especie en extinción incapaces de olvidar la palabra “solidaridad”, quizás su espíritu sea el auténtico Santo Grial.

MARIANO ASENJO: En mayo de 2025 fue elegido el actual papa León XIV, ¿has detectado diferencias con respecto a Francisco?

JAVIER BAEZA: Varias, una en el ámbito de los signos. Este papa ha vuelto a rescatar elementos como el capisayo de los obispos y cosas así, que Francisco había quitado. Este papa es más conservador, hay una afirmación nueva del pontífice que marca diferencias con Francisco, que buscaba la igualdad, la horizontalidad, etc,. Ayer justo (la entrevista se realizó el 11 de febrero), en una reunión de dos días con todos los curas de Madrid, la lectura que hacíamos entre algunos compañeros no conservadores es que se está buscando enfatizar la nueva jerarquía…

M.A.: Una vuelta al pasado…

J.B.: Antes de Francisco veníamos de una época muy oscura, el pontificado de Juan Palo II fue muy largo, pero también tuvo lo suyo el papado de un personaje muy conservador como Benedicto XVI. Cuando llegó Francisco fue como encender una cerilla en una cueva. Este es un hombre, León XIV, que sus discursos pueden ser aceptables sobre el papel, y sin embargo se frena: es necesaria una condena más firme del genocidio en Palestina, que no digo que no haya dicho nada, ¡pero solo faltaría…! En las actuales circunstancias me gustaría que el papa fuese más aguerrido, porque en lo que llevamos de papado yo no me siento muy estimulado. En el trazo más grueso es lo que echo de menos. Luego, el momento es muy complicado, en esa reunión de Madrid donde éramos unos 1.400, llamaba la atención la cantidad de jóvenes con sotana, eso dice cosas…

“La película ‘Los Domingos‘ y el disco de Rosalía, presentan una propuesta de una religiosidad muy individualista; no contienen ninguna referencia a lo comunitario, no es el mensaje de Jesús”

M.A.: Una película de una chica que quiere ser monja (Los Domingos), el disco de Rosalía en el que sugiere una espiritualidad cool… ¿estas corrientes son “oblea de plastiquito”, según expresión tuya?

J.B.: Son manifestaciones que señalan un resurgir de lo espiritual, y dar cabida al pensamiento y la reflexión es bueno. Pero no todo lo espiritual tiene por qué ser cristiano, es decir, yo no creo que sean expresiones que abracen la propuesta de Jesús. La película Los Domingos, en el que una niña muy mona que parece es llamada personalmente por dios, no es el mensaje de Jesús. Es además una propuesta de una religiosidad muy individualista, pues tanto la película como esa neoconversión de la cantante Rosalía, no contienen ninguna referencia a lo comunitario, a lo colectivo, y en mi forma de ver las cosas no hay posibilidad de seguimiento del dios de Jesús, sin una apuesta por lo colectivo. Ahí están igualmente esos movimientos como Hakuna, más a nivel de la Iglesia, llenan templos y el Madrid Arena, eso gusta a la jerarquía, pero…

M.A.: Aumentan las partidas en los presupuestos para armamento…

J.B.: De entrada me duele que no se diga nada desde la jerarquía de la Iglesia, es que me parece que no es un camino que vaya a traer la paz. Me duele entonces que no haya una voz ética dentro de los obispos españoles que denuncie eso, que desde la jerarquía española se explicite una condena firme ante ese gasto absurdo y contrario al evangelio y a la doctrina de la Iglesia. Y me duele también que un Gobierno progresista siga por esa línea.

M.A.: El fantasma de Donald Trump recorre el mundo: garrulo, indecente, violento, amoral…

J.B.: Es que habíamos pensado que el capitalismo era la encarnación de lo moral y ahora nos encontramos con esto… Pero es una moralidad que está vendiendo, cuando esta mañana en la tribuna del Congreso Abascal va y dice que hará duras las políticas de Trump, eso nos debe llevar a reflexionar si no estamos siendo timoratos a la hora de transmitir el discurso alternativo, porque hay ciertas cosas por las que ya hemos pasado a lo largo de la historia.

M.A.: Recientemente te oí esa expresión de “la Iglesia casta y puta”, que es de San Agustín…

J.B.: Sí, la Iglesia es una institución muy grande que cobija muchísima podredumbre, antes lo hablábamos, el que Benedicto XVI un papa nada sospechoso de “perroflautismo”, que había sido Prefecto del “Santo Oficio”, un hombre al que le habían salido los dientes en la institución y que al final diga más o menos, “renuncio porque no puedo con eso”, hace que nos preguntemos qué será eso por dentro… ¡Pero ojo!, lo innombrable convive con dos curitas que siguen ahí en la iglesia de la Sagrada Familia de Palestina, acompañando a quienes padecen el terror. Es decir, la iglesia que alienta mucho compromiso con los pobres, es a su vez una institución poderosa que guarda muchos elementos podridos, por eso “casta y puta”.

“En mi época vivíamos en pisos y la perspectiva de vivir “como los demás”, no la tienes en el seminario. Nos permitía construir una forma de ser cura diferente”

M.A.: En los años noventa llegó la noche oscura y ahí seguimos, con los seminarios llenos de neocatecumenales y el Opus, ¿qué debería pasar para que esa tendencia cambiase?

J.B.: Lo primero cerrar el seminario, en mi época vivíamos en pisos y la perspectiva de vivir “como los demás”, no la tienes viviendo en el seminario. A mi me tocó en una casa de Moratalaz, junto a una parroquia, y estás al albur de la vida de barrio, lo que nos permitía construir una forma de ser cura diferente. Habría que desclericalizar mucho la institución. En el evento referido de los “machos alfa” de la diócesis de Madrid, lo que se enfatizó fue una visión muy centripeta en el que los curas son la “cabeza de Cristo” en la tierra, cuando la cabeza de Cristo es la comunidad… Ayer mismo tuvimos aquí en la parroquia una escuela feminista de teología popular y vino una teóloga que es transexual, claro, el lenguaje con el que esta mujer nos hablaba del amor, un asunto del que nos había hablado el señor obispo —¡y es de los majos, José Cobo, eh!—, pues marca una visión tan diferente que a veces parece que te va a estallar la cabeza. Aquí había hombres y mujeres con diferentes colores de piel y vestimenta ¡y yo no dejaba de pensar en los curas de negro!, es evidente que la vida cristiana sólo puede ser entendida desde la diversidad. Julio Lois, el teológo, me decía, “Javi ten cuidado con los que andan por el mundo sobre verdades absolutas, todo axiomas y certezas…”, ¡qué razón tenía! Todo eso queda enfrentado a la Iglesia que se abre a quien pide eutanasia, a quien quiere ser discípula de Jesús desde el descubrimiento de su sexualidad o a los chavales de ahí afuera que están viviendo en la calle… Cómo dice Jon Sobrino: “solo hay dos verdades absolutas, dios y el hambre”.

“El reino de dios resulta cada vez más un ‘contradiós’, qué decía mi abuela, en nada parecido al reino que Jesús nos invitó a construir”

M.A.: Una provocación. Abrimos el periódico y la noticia es que Javier Baeza ha sido nombrado obispo…

J.B.: Un error grande por parte de la Iglesia, precisamente porque si algo ha de cambiar es también la forma que tenemos de elegir a los curas importantes, a los obispos, me parece que el ministerio de los curas tendría que ser fruto de una elección comunitaria… Mi maestro Enrique de Castro (hoy sería su cumpleaños) siempre decía: “¡hasta que no caiga Roma…!”, porque el reino de dios resulta cada vez más un “contradiós”, qué decía mi abuela, en nada parecido al reino que Jesús nos invitó a construir.

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