El mapa político que el proceso electoral terminó de dibujar en Bolivia muestra un nuevo balance entre el gobierno del MAS y las distintas fuerzas de la oposición.
El regreso del MAS al gobierno de la nación tuvo un segundo capítulo en las elecciones municipales y regionales y se completó con la segunda vuelta en cuatro departamentos.
El partido de Evo Morales es el único con presencia en todo el país. Ganó la mayoría de las alcaldías (240 sobre 336) pero perdió en las ciudades más grandes como La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y Trinidad. Y en las gobernaciones solo consiguió tres frente a las seis de la oposición. Una oposición que no presenta un frente unido. Tres fueron para la oposición más dura y tradicional y otras tres para candidaturas procedentes de rupturas en el ámbito del MAS.
Los opositores más frontales gobernarán Santa Cruz y Tarija, los dos departamentos más ricos que controla la derecha más beligerante. Al MAS le queda Potosí, con la mayor reserva de litio del mundo.
El resultado regional puede desencadenar una autocrítica interna del partido que ganó la presidencia con el 55%. La oposición más dura y tradicional tampoco tiene mucho que festejar. No solo porque está lejos de ser un bloque mayoritario sino también porque vio surgir a fuerzas muy diferentes con figuras que en algunos casos fueron expulsadas del MAS.







