Nuestros gobernantes han vendido desde hace siglos nuestro suelo, nuestro subsuelo y lo público

¡No pasarán y pasaron! ¡Y vaya si pasaron!

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Recuerdo los gloriosos días en que éramos de CCOO los que nos manifestábamos masivamente en la calle Núñez de Balboa de Madrid, centro hoy del mapa negacionista rebelde y reaccionario, frente a los locales del Sindicato Vertical. Tratábamos de inocular en el sector la vacuna para inmunizar a los trabajadores de un sindicato armonicista, en los últimos años 60 todavía vivo, procedente del franquismo y del falangismo de los Girón y los Solís.

Solís nos empezó a infiltrar topos de la CNT y catalanistas que convirtió de chaufeur de directores en procuradores en Cortes. Ganó CCOO.

Hace un año traté de analizar los orígenes históricos que nos permitieran dar una luz blanca, no amarillo cálida, sobre la situación política que atraviesa nuestro país desde hace años. Lo plasmé en un artículo corto que necesita relleno más extenso y riguroso. Pero la tesis central pienso que se mantiene: Las profundas raíces de la ultraderecha en España.

Me remontaba al siglo XIX porque es en ese siglo en el que los españoles no hicimos la revolución burguesa como la hicieron nuestros vecinos. Sin embargo y a pesar de nuestros ilustrados del XVIII y de los Torrijos, Mariana Pineda y constitucionalistas del XIX, siguió triunfando a sangre y fuego el Dios, Patria y Rey. Todo ello con el respaldo ideológico de la Iglesia más papista, los reyes y reinas más ineptos/as y golfos/as y los militares más intervencionistas. La edad de plata de la cultura y la ciencia española no logró desembarazarse del lastre de siglos del tridente. El franquismo cerró el ciclo y hoy pide prórroga.

En economía hemos dado un salto mortal desde la agricultura latifundista y caciquil de los 50 al turismo depredador de mercadillo y la construcción especulativa. Pasamos sin hacer ruido por una etapa corta de inversiones extranjeras en la industria, desde el ferrocarril al automóvil, la alimentación y la electrónica. Nuestros gobernantes han vendido desde hace siglos nuestro suelo, nuestro subsuelo y lo público. Hemos creado una gran empresa de exportación/importación de trabajadores. España en venta.

Nuestro santo Juan Pablo II, beneficiario de la beatificación más rápida de la historia de la Iglesia Católica, implacable humillador de Ernesto Cardenal, embajador de los USA, protector de los trabajadores polacos a través de Solidarnosc y anticomunista ferviente, se ofrecerá como patrón del españolizado Solidaridad de Santi Abascal. Todo queda entre santos.

¡Volvemos a empezar!

Analista sindical

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