El presidente Iván Duque, el alcalde de Cali Jorge Ospina y el ex-presidente Álvaro Uribe, instigaron este domingo a la población contra los bloqueos y señalaron a los indígenas. Se venían difundiendo mensajes en redes sociales que presentaban a los indígenas llegados desde el Cauca para resguardar las protestas pacíficas mediante la guardia indígena – una organización civil desarmada que acompaña las protestas sociales y protege la vida-, como si fueran una horda que había llegado a Cali a destrozar la ciudad.
Por redes sociales circularon audios alertando sobre el peligro que suponían los indígenas, y a la una de la tarde se produjo un ataque con armas de fuego contra vehículos que transportaban indígenas en el Puente de la Viga, junto a una urbanización de lujo, Ciudad Jardín. Las personas que disparaban vestían de civil, todos con camisa blanca, y estaban escoltados por miembros de la Policía Nacional. Los indígenas reaccionaron poniéndose a cubierto, pese a lo cual varios resultaron heridos, y corrieron tratando de alcanzar a sus atacantes. Retiraron a los heridos y se fueron.
Al poco tiempo, comenzó a circular por redes sociales y por los medios de comunicación una versión que hablaba de «enfrentamientos» de «graves problemas de orden público» y de «ataques vandálicos» de los indígenas, que habrían entrado a la urbanización a atacar a sus habitantes.
Es, curiosamente, la misma versión que ha contado TVE en su Telediario este 10 de mayo:
Sin embargo, la realidad fue muy distinta. El Consejo Regional Indígena del Cauca había desmentido desde el primer momento ningún ataque contra los habitantes o las propiedades de este sector de Cali.
CONGRESISTA DESMIENTE QUE LOS INDÍGENAS ATACARAN A LOS RESIDENTES Y DENUNCIA INTOXICACIÓN
Un testigo inesperado ha respaldado esta versión. Se trata del congresista John Jairo Hoyos, del Partido de la U, quien relata a Holman Morris, del Tercer Canal, lo sucedido:
«Era la una de la tarde. Yo estaba en el puente de La Viga, sobre la avenida Cañas Gordas, que conduce a Jamundí. Allí estaban unas 20 personas vestidas de blanco y con camionetas de alta gama. Nos invitaron a que entre todos atajáramos a los indígenas.En uno de los vehículos que pasó por aquel punto venían tres indígenas. Ese carro quedó rodeado por otros carros. Estancado. Al que tuviera pinta de indígena, no lo dejaban pasar. Luego llegó una chiva (autobús pequeño) llena de indígenas. Los de blanco se atravesaron en el camino, los detuvieron y les decían que “Cali se respeta”. Así que finalmente la chiva se devolvió.
Algunos de los vehículos de alta gama se movieron como 500 metros, a un punto cercano a la iglesia de La María. Y en ese momento empiezo a escuchar que los indígenas de la minga vienen hacia acá, nos dicen que vienen con palos y que se van a tomar la zona. Llegué allá, al semáforo de la 127, donde estaban los indígenas y empecé a grabar. En ese momento, comienzan los disparos que vienen de la parte de arriba; los indígenas que venían en chivas se bajan: unos se tiran al piso y otros van corriendo hacia el sitio de donde venían los disparos.
Veo que llega una ambulancia y sacan a una persona herida. Veo a lo lejos, a donde los indígenas fueron, las camionetas de alta gama atravesadas. Cuando los indígenas se acercan, cesan los disparos. Recuerdo que una de las camionetas fue incendiada, cerca estaban siete u ocho policías.
Me acerco a los indígenas y uno de ellos me dice: “mire, señor, nosotros venidos desde la Universidad del Valle porque un consejero indígena se encuentra atrapado en el puente de La Viga y nos llamó pidiendo auxilio. Desde que salimos hemos tenido obstáculos; primero, nos levantaron a bala en Ciudad Jardín. Logramos pasar y al llegar de nuevo a este punto, volvieron a atacarnos con balas. Tenemos personas heridas, pero nosotros no queremos inconvenientes. Ya el consejero pudo salir y nosotros vamos a retirarnos”.
Los indígenas se subieron a sus vehículos y en eso llegó un representante de la alcaldía. Cuando yo iba de regreso hacia el puente de La Viga iban subiendo dos camionetas con las placas cubiertas y una moto de la policía al lado; todos iban dialogando. En el camino encontré tres chivas. Me pongo a hablar con ellos y me explican también que su objetivo era auxiliar al consejero y que habían también recibido disparos en ese punto.
Uno de ellos reconoce que tiraron unas piedras contra un conjunto residencial donde se refugió uno de los vehículos donde se trasladaban los atacantes. Uno de los indígenas me vio grabar y dijo molesto: “Vaya, grabe a los que nos disparan”. Finalmente, se subieron a sus chivas y se retiraron hacia la Universidad del Valle.
Cuando llego a mi casa, empiezo a encontrar en las redes sociales una serie de videos en los que pretenden mostrar a los indígenas como los agresores, que fueron a tomarse los carros, causar daños y a agredir a las personas. Eso es totalmente falso, es una mentira, es una invención.
Esta situación me hace pensar que las personas que hicieron todo esto a la una de la tarde, en Cali, tomaron esas imágenes sesgadas y generaron esa percepción en los medios de comunicación, para desprestigiar toda la labor humanitaria de los indígenas y su protección a los jóvenes en el marco de la represión durante el paro nacional. Ellos tratan de que no se pierdan vidas. Eso es lo que han venido haciendo una cantidad de indígenas en diferentes puntos, tratando de garantizar que no haya personas armadas. Yo soy testigo ocular de todo lo que ocurrió.
Aquí en Cali están haciendo esos ataques con carros con placas cubiertas y se escudan diciendo que son vecinos de la zona que nos están protegiendo de los indígenas. Con esa historia, están poniendo en peligro a toda la comunidad de Pance. Tratan de convencernos de que son vecinos armados defendiéndonos de los indígenas, pero lo que quieren es desatar un enfrentamiento y generan terror.»
VISITA RELÁMPAGO DE DUQUE A CALI
El presidente Duque, que horas antes había descartado hacer presencia en Cali, como demandaban las autoridades locales y los manifestantes, se presentó por sorpresa en la ciudad, vistiendo una chaqueta de la Fuerza Aérea, y se reunió con el alcalde y la gobernadora del Valle: «Nuestro mensaje y mi presencia hoy acá es para que, como comandante supremo de las Fuerzas militares y de Policía, estemos acompañando todas las medidas para proteger a la ciudad de Cali», manifestó en una declaración tras la breve visita, en la que no se reunió con ningún representante de la protesta.
Reporte de Mar Romero para la cadena France24.
¿QUIÉN PROMUEVE EL TERROR Y LA PARAMILITARIZACIÓN DE CALI?
La operación de intoxicación denunciada por el congresista Hoyos, según él señala, «tiene la finalidad de convencer a la población de estratos altos de que hay una gran amenaza indígena a su vida, a su integridad, a su propiedad, y hacen un llamamiento a unirse, se hacen llamar defensores que salen a hacer lo que no dejan hacer a la fuerza pública. Lo que sucedió ayer en Cali estaba planeado para generar terror y odio hacia la guardia indígena».
Éste es uno de los «trinos» del ex-presidente Uribe:

En este vídeo captado por un ciudadano de la zona, se aprecia la retirada de los pistoleros que atacaron a los indígenas, escoltados por la propia Policía de Colombia:
Saquen sus propias conclusiones.
(*) Información elaborada por Mundo Obrero a partir de datos de Tercer Canal, France24, CRIC, TVE, TeleSUR, El Tiempo y EFE.






