La pandemia ha dejado huella en las niñas y niños de la Comunidad de Madrid. El 11 de marzo de 2020, de la noche a la mañana, perdieron sus clases presenciales, su vida social y su comedor escolar. A pesar de los esfuerzos del profesorado que se volcó en las clases digitales, le enseñanza online no pudo suplir la clase presencial. En una situación difícil para todas y todos, fue el alumnado en desventaja social el que más se resintió; para familias sin ordenador ni conexión WIFI, o con falta de conocimientos para apoyar el aprendizaje de sus hijas e hijos, la enseñanza online no es factible. Durante 4 meses esas alumnas y alumnos no recibieron clase y sufrieron el estrés del confinamiento, la enfermedad y muertes en muchas familias, y dificultades para alimentarse. La respuesta del gobierno de la Comunidad de Madrid agudizó una situación ya que por sí difícil. La famosa contratación de Telepizza ejemplifica la actitud de la presidenta de la CAM hacía la comunidad educativa – poco respeto para los derechos de la infancia, trabajadoras de los comedores escolares en ERTE y la desviación de dinero a sus “amigos” en la empresa de comida rápida.
Pero los problemas en el sistema educativo de la Comunidad de Madrid no empezaron con la pandemia, sino tienen su origen en los 26 años que lleva gobernando el PP en la región. Madrid es la Comunidad que menos gasta en educación [1], aunque es la comunidad con mayor PIB per cápita [2]. Tiene mayor ratio de alumnos/as por profesor/a de todas las CCAA [3], y menor número de alumnos/as en plazas públicas, sólo detrás del País Vasco. La segregación escolar por origen socioeconómico en secundaria de la Comunidad Autónoma de Madrid es la más alta de España y la segunda entre los países de la OCDE, por culpa de la concertada y el sistema bilingüe que va en aumento cada curso [4] [5]. En el estado español, un 67,1% de media de los alumnos cursan sus estudios en centros públicos, mientras que en la Comunidad de Madrid la cifra baja a un 53,8% (3). Las plazas en centros concertados han aumentado un 26,5% en la CAM en los últimos 10 años [6] [7]. Si sumamos la cesión de suelo público para la construcción de colegios concertados al margen de la ley [8], completamos el historial nefasto de los gobiernos del PP.
Ante la preocupación de docentes, familias y alumnado por una vuelta segura a las aulas (presencial sí, pero segura también), el verano del 2020 fue marcado por una movilización sin precedentes de la marea verde en redes y en prensa. Asambleas multitudinarias online, tanto de sindicatos como MMSS como Marea Verde Madrid, y el anuncio de la convocatoria de huelga para el inicio de curso por parte de los sindicatos presionaron al gobierno regional. El gobierno central había hecho “recomendaciones” sobre la bajada de ratios y anunció el traspaso de fondos europeos con tal fin. Finalmente, el 25 de agosto, escasas semanas antes del comienzo de las clases, la Comunidad de Madrid anunció su plan para la vuelta a las aulas; la contratación de casi 11.000 docentes y la bajada de ratios para una vuelta de forma presencial en muchas etapas.
Aunque hubo un aumento de profesorado que consiguió reducir ratios, la dotación de recursos fue insuficiente. Había menos alumnas y alumnos por clase, pero no aumentó el profesorado de atención a la diversidad que tuvo que adaptarse a las limitaciones de los “grupos burbuja”. Además, en muchos centros hubo vacantes sin cubrir durante el primer trimestre, y en diciembre la Comunidad de Madrid fue la única comunidad autónoma en despedir el profesorado “Refuerzo COVID”, destinado a apoyar al alumnado afectado por el confinamiento. La sobrecarga de trabajo, junto con el frío debido a la ventilación adecuada y las condiciones sanitarias supusieron enormes dificultades para los docentes en el desempeño de su trabajo.
Semipresencialidad y aumento de la brecha digital y social
En unos cursos claves para la titulación del alumnado, 3º y 4º de la ESO y Bachillerato, la CAM optó por la semipresencialidad. Esta modalidad supone clases presenciales durante la mitad del horario, y clases online durante la otra mitad, así reduciendo el número de alumnos/as presentes en el aula. La realidad para el alumnado es menos horas lectivas para impartir el mismo temario, la perdida de hábitos de estudio, y un aumento en la desigualdad debido a la brecha social y digital. Los resultados académicos han reflejado esta realidad. Supone, además, una carga más de trabajo para los docentes, con el mismo número de alumnos en dos modalidades distintas en un mismo horario. Una dificultad añadida es la plataforma pública Educamadrid. Tiene un funcionamiento pésimo, a pesar de las mejoras introducidas y desgraciadamente esto impulsa al profesorado a utilizar plataformas privadas con los consecuentes beneficios para las empresas privadas y la comercialización de los datos de los menores.
Mientras la falta de inversión en la sanidad pública empeoró la situación de la pandemia en general, la dejadez en la gestión por parte de la Consejería de Educación redujo la seguridad en las aulas. La CAM delegó responsabilidad para la implementación de los protocolos sanitarios a los coordinadores COVID de cada centro, mayoritariamente miembros de los equipos directivos sin conocimientos sanitarios. Los protocolos cambiaron varias veces, debilitando su eficacia, y se pusieron en práctica de una manera desigual según el criterio de cada centro. No ha habido un control centralizado de los casos detectados en centros educativos, ni un criterio común para el confinamiento de las clases.
Otro efecto negativo de las restricciones sanitarias ha sido el alejamiento de las familias de la vida escolar, con el objetivo de limitar contactos y contagios. Las extraescolares no han funcionado en la gran mayoría de los centros educativos, y esto ha supuesto un gran problema para las Asociaciones de Madres y Padres de alumno/s (AMPAs) y Asociaciones de Familias de alumno/as (AFAs). Se ha coartado la participación de las familias y las AMPAs se han resentido, con problemas de funcionamiento e incluso alguna desaparición.
La previsión para el curso 2021-22 no es alentadora
En mayo el PP volvió a ganar las elecciones a la Comunidad de Madrid, y la agenda neoliberal sigue su curso. La “libertad” que proclama Ayuso se traslada en educación en la libertad de elección de centro educativo, una medida introducida en 2013 que ha tenido el efecto deseado de aumentar aún más la segregación. Además el principio no se cumple, porque la libertad de elegir un centro público no se puede ejercer si el gobierno regional no construye centros públicos en barrios nuevos, y cierra aulas en centros ya construidos.
La puesta en marcha de la LOMLOE (“La Ley Celaá”) no augura grandes cambios, con un contenido decepcionante para muchos miembros de la comunidad educativa. Aun así, Ayuso pretende evitar los tímidos avances que supone con su Ley Maestra, blindando la concertada, la educación especial, la segregación por sexos y la libertad de elección.
Con alumnado que todavía arrastra retrasos académicos por el confinamiento y la semipresencialidad, dificultades psicológicas (se ha duplicado el número de demandas de ayuda psicológica entre los jóvenes [9]) y perspectivas para el final de la pandemia sin confirmarse, el gobierno central ha negociado una subida de ratios con las CCAA que la Consejería de Educación de la CAM confirmó en el mes de junio.
Como indica Marea Verde Madrid en su reciente comunicado [10] “la Consejería de Educación madrileña ha decidido incrementar las ratios al nivel de pre-pandemia: una medida irresponsable porque la pandemia no ha terminado. La bajada de las ratios este año ha permitido, en los niveles educativos en los que se ha reducido, una atención más individualizada y una mayor inclusión de todos los alumnos y alumnas.” La subida de ratios además supondrá el despido de miles de profesoras y profesores en la CAM.
Para la comunidad educativa el mantenimiento de las ratios actuales es la principal reivindicación en las movilizaciones del final de este curso y previstas para septiembre. Con el panorama actual, la defensa del derecho a la educación para todas y todos es más relevante que nunca. Sólo una comunidad educativa unida; familias, docentes y estudiantes puede conseguir ese objetivo, la esencia de la marea verde.
NOTAS:
[1] https://bit.ly/2SYa1Dy
[2] https://bit.ly/3woNy03
[3] https://bit.ly/3dQz7eS
[4] https://bit.ly/3hYYBrJ
[5] https://bit.ly/3qSGk37
[6] https://bit.ly/3hjtmIu
[7] https://bit.ly/3ysZ7Vi
[8] https://bit.ly/3dSVX5j
[9] https://bit.ly/3hK89X7
[10] https://bit.ly/3wlv2Wf







