El Covid-19 y la digitalización, han agravado unas crisis y contradicciones ya existentes: el declive del capitalismo estadounidense y occidental y el ascenso de nuevas potencias fuera de su control, particularmente China. Para perdurar, el imperialismo trata de fragmentar y controlar los mercados mundiales en sus tradicionales áreas de influencia. En este contexto, occidente ha vuelto a «descubrir» la importancia de la soberanía industrial, iniciando un proceso de «desglobalización» y renacionalización de producciones, lanzándose a una temeraria y peligrosa confrontación económica, cerco militar y desestabilización, para desencadenar una «nueva guerra fría» (o caliente), ante la fracasada estrategia de someter a China y desbaratar sus poderosas alianzas en Asia, el Pacífico y su creciente influencia internacional.
El capital estadounidense y europeo quieren revertir su dependencia de los países asiáticos y recuperar la capacidad de producción industrial, inyectando cantidades ingentes de dinero y recursos públicos a sus grandes empresas e industrias privadas, en una carrera a marchas forzadas para recuperar terreno perdido hacia la construcción nuevas plantas y la recuperación de producciones de microchips y semiconductores, así como de otros sectores industriales estratégicos. No será fácil y tardará, al tratarse de industrias punteras, de calidad y alta tecnología que necesitan de una fuerte inversión, infraestructura y una clase obrera especializada, para satisfacer una creciente demanda que se verá aumentada con la evolución tecnológica.
Los Estados Unidos pretenden relocalizar parte de la producción en su territorio, sobre todo de alta tecnología y sectores estratégicos, tanto para recuperar capacidad industrial para competir, como para relegitimarse entre amplios sectores descontentos de la clase obrera industrial, víctimas de las deslocalizaciones del pasado. Así lo especifica el plan de rescate de Joe Biden (que profundiza en el proteccionismo de Trump). El Senado ya ha aprobado subsidios por más de 50.000 millones de dólares, ampliables a 200.000 millones [1], para reforzar la industria norteamericana, cuando ya se planea construir plantas de fabricación de Intel o TSMC en Arizona.
La deriva proteccionista impuesta por Washington para mantener su estatus de única superpotencia mundial tras la caída de la URSS, está trastocando todas las alianzas mundiales, cambiando las dinámicas económicas, la división internacional del trabajo, las cadenas de producción de valor, la estructura de las empresas y la localización de las fábricas, y no solo refuerza la tendencia a que China, e incluso otros países asiáticos (Corea del Sur ha anunciado plan de 450.000 millones de dólares para su industria de semiconductores, Samsung es el mayor distribuidor y fabricante de chips del mundo), caminen hacia una producción más independiente partiendo de sus fuerzas productivas y sus propios mercados, sino que también está lastrando a la Unión Europea (sobre todo a Alemania y Francia) hacia el precipicio.
¿En qué lugar queda la UE?
La Unión Europea planea invertir 145.000 millones de euros en proyectos de digitalización, que representan una quinta parte de los fondos europeos de recuperación económica tras la pandemia. Proyectos de carácter estratégico para esta industria, que pretenden reducir la dependencia de Asia y de EEUU, con el objeto fundamental de proteger el futuro de la industria alemana, su peso mundial y su supremacía en la UE, además de la francesa y de otros países centroeuropeos, con el objetivo de duplicar su peso en la fabricación mundial en 2030.
Uno de los proyectos ha sido la apertura en Dresde (Alemania) de la segunda fábrica de semiconductores de Bosch (con una inversión de cerca de 1.000 millones de euros), para suministrar la demanda de los sectores más robustos de la industria europea (automovilística, transporte, maquinaria industrial, internet de las cosas, energía limpia, etc.). Una fábrica presentada como la primera con “Inteligencia Artificial de las Cosas: desde el principio está totalmente conectada, basada en datos y auto optimizada» [2].
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