El Partido Laborista, socialdemócrata, parece dispuesto a gobernar en coalición con sus anteriores socios, el Partido del Centro y el Partido Socialista de Izquierda. Pero su gobierno se verá complicado por el ascenso del Partido Rojo (Rødt).
El Rødt apareció en la escena política noruega hace casi quince años. Amalgama de grupos de extrema izquierda, Rødt tiene un programa explícitamente socialista y su líder, Bjørnar Moxnes, fue elegido para el Storting (Parlamento) en 2017. Ahora el carismático Moxnes duplicó el porcentaje de votos de Rødt.
Jacobin América Latina habló con dos de las nuevas diputadas de Rødt: la vicepresidenta y economista Marie Sneve Martinussen y la activista feminista Seher Aydar.
El voto de Rødt subió en casi todos los distritos de Noruega. ¿Cómo se explica este aumento abrumador del apoyo en todo el país?
MARTINUSSEN / Hemos tenido un gobierno conservador de derechas durante ocho años. Antes tuvimos ocho años de un gobierno socialdemócrata que mantuvo el statu quo de la creciente desigualdad. Hemos trabajado para estar presentes en todas las regiones y municipios de Noruega y para establecer alianzas con sindicatos y organizaciones ecologistas, feministas y de agricultores.
¿Qué importancia han tenido los vínculos comunitarios locales en torno a las campañas sociales?
AYDAR / No somos solo un partido que participa en las elecciones, somos un movimiento que trabaja por el cambio. Hemos podido crecer tanto gracias a nuestros lazos con las comunidades, los sindicatos y los movimientos. La emisora nacional hizo un estudio sobre quiénes son los votantes de Rødt. Descubrió que son madres solteras, personas que trabajan en bares, estudiantes, trabajadores industriales, empleados con bajos ingresos: personas que necesitan y quieren un cambio en la política. Han visto que somos el partido que más trabaja en cuestiones de clase que afectan a su vida cotidiana de forma muy real.
Miles de personas se han unido a Rødt después de las elecciones…
AYDAR / En los últimos años no hemos dejado de crecer. Creo que algunos de los nuevos miembros son personas que nos han apoyado durante años y quieren involucrarse más y otros son gente nueva que ahora sí creen que Rødt puede aportar algo diferente.
El nuevo Primer Ministro ha dicho que su partido no necesita a Rødt para gobernar.
MARTINUSSEN / Estuvimos muy cerca de ocupar una posición realmente influyente pero finalmente el Partido Laborista puede tener una mayoría sin nosotros. Aunque no somos matemáticamente necesarios, el Partido Laborista tiene bastante miedo de nuestra posición. Esta es una situación históricamente nueva en Noruega. En el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial hubo una gran oposición del Partido Comunista pero es la primera vez desde entonces que hay una fuerte oposición de izquierdas a un gobierno socialdemócrata. Están asustados. Sabemos que el poder viene de algo más que de los votos en el Parlamento. Hemos conseguido sistemáticamente un gran apoyo en la sociedad para asegurar las victorias, una oleada de apoyo sindical y público para lograr cambios concretos.
¿Cuáles serán los puntos clave de la lucha de Rødt bajo este nuevo gobierno?
MARTINUSSEN / Usamos nuestra táctica del quitanieves [snowplow] para expulsar a la política racista de extrema derecha Sylvi Listhaug de su puesto de ministra y estamos muy dispuestos a usarla en el nuevo Parlamento. Ahora será mucho más fácil. Durante la campaña electoral, la retórica del Partido Laborista ha dado un enorme salto a la izquierda. Los sindicatos y el movimiento ecologista tienen grandes expectativas. El mayor apoyo para nuestra presencia en el Parlamento hará mucho más difícil que el gobierno se incline hacia la derecha. Si lo hace, será castigado. Estamos preparados para recibir a miles de votantes decepcionados si el Partido Laborista y los socios de la coalición no cumplen sus promesas. Ese es su mayor temor.
AYDAR / Nuestra reputación es que hacemos lo que decimos. Después de ocho años de un gobierno de derechas, hay que actuar contra la desigualdad, la precariedad laboral y el cambio climático. Hemos salido reforzados de las elecciones. Lo más importante es que escuchemos y trabajemos con los movimientos fuera del Parlamento.
La exploración de yacimientos petrolíferos aumentó después de que el anterior gobierno de derechas (con el apoyo del Partido Laborista) entregara grandes concesiones fiscales a la industria. ¿Cómo piensa Rødt detener esto?
MARTINUSSEN / Las normas fiscales introducidas por el anterior gobierno de derechas seguirán vigentes hasta el año que viene. La gran pregunta es qué pasará una vez que se deroguen. Han provocado un debate muy serio. Las nuevas prospecciones petrolíferas tienen que obtener el permiso del Parlamento. Los dos gobiernos anteriores concedieron un número récord de autorizaciones. Ahora podemos crear un gran impulso para detener los yacimientos y nuestro objetivo es que no haya nuevas licencias. Tenemos que crear un verdadero movimiento para lograrlo a pesar de la mayoría parlamentaria.
¿Cómo va a atajar Rødt el viejo argumento de que «los trabajadores apoyan el petróleo»?
MARTINUSSEN / En Noruega el debate sobre el clima es único debido al protagonismo de la industria petrolera. Decimos que la transición del petróleo no debe ser una transición al desempleo. Tenemos que invertir en una nueva industria. La elección no es entre trabajo o naturaleza, hay que utilizar parte del fondo del petróleo para invertir en nuevas energías verdes. Rødt ha sido un líder en este debate gracias a nuestros vínculos con los sindicatos y el movimiento ecologista.
¿Han tenido que suavizar su programa para conseguir el éxito que alcanzaron?
AYDAR / Se puede hablar de la redistribución de la riqueza de una manera más teórica o se puede hablar en términos de la vida cotidiana de la gente. Nuestra política aborda esos problemas cotidianos. Somos gente normal y discutimos la política como lo hace la gente que conocemos, relacionando eslóganes como más impuestos para los ricos con cuestiones cotidianas como la sanidad. La cuestión no es si ser más o menos radical nos lleva al éxito. La cuestión es más bien lo que la gente siente que es posible. Creo que hemos conseguido mostrar que lo que propone Rødt no es un sueño sino un cambio del que pueden formar parte.
MARTINUSSEN / Seremos en el Parlamento el símbolo radical que la gente quiere. Después de las elecciones estábamos celebrando una reunión en un hotel y uno de los trabajadores del servicio se acercó y nos dijo: «Les he votado. No tengo ni idea de qué podrán conseguir pero necesitamos un puño fuerte en el parlamento».
¿Un fuerte puño comunista?
MARTINUSSEN / En nuestro programa se dice que el objetivo es una sociedad sin clases, lo que Karl Marx llamó comunismo. Siempre nos preguntan qué queremos decir con eso. Nuestra respuesta ha sido muy clara: si no tienes una visión de una sociedad sin clases, entonces tu plan es para una sociedad dividida en clases.
En su camino tienen poderosos enemigos. ¿Están preparados para enfrentarlos?
MARTINUSSEN / La derecha intenta recuperar muchas de las viejas tácticas del miedo. Cuatro días antes de las elecciones, cinco periódicos publicaron artículos sobre lo peligrosos que somos, que queremos una revolución violenta y que estamos planeando quitarle las casas a la gente y cosas así. Hace diez años eso podría haber funcionado. Pero ahora cuando la gente corriente oye el nombre de Rødt piensa en alguien que conoce del partido y que está haciendo un gran trabajo. Así que no se dejan engañar por las campañas del miedo. Una de nuestras estrategias ha sido provocar a los multimillonarios. Durante un debate de la campaña electoral sobre el cambio climático dije que los jets privados eran un lujo innecesario y que debían prohibirse. Uno de los hombres más ricos de Noruega atacó públicamente a Rødt en respuesta y dijo que debían enviar a todos nuestros votantes a Corea del Norte. Esos ataques enloquecidos no hacen más que impulsarnos. Los multimillonarios hablan con mucha más libertad que los políticos del Partido Conservador. Son nuestros mejores enemigos.







