A pesar de ser el vencedor en las elecciones municipales del domingo pasado, el Partido Socialista de Portugal ha recibido un duro golpe al perder su dominio en Lisboa, feudo socialista desde 2007, superado por el candidato del centroderecha Carlos Moedas. La derrota ha supuesto una gran sorpresa ya que ninguno de los sondeos dudaba de la ventaja del candidato socialista Fernando Medina.
A esta derrota hay que sumar el continuo fracaso de los socialistas en Oporto, en una jornada marcada por la abstención del 46%, cifra superior a la de los comicios presidenciales de enero.
Los buenos resultados de Lisboa y Coimbra suponen un respiro para la derecha del PSD que arrastraba una crisis electoral desde hace varios años.
Dejando de lado el varapalo de Lisboa, el PS ha obtenido el 35% de apoyo en las urnas, seguido por el Partido Social Demócrata (PSD) con el 13% y la coalición PSD-Centro Democrático y Social-Partido Popular (PPD/PSD.CDS-PP) con el 11%. El Partido Comunista de Portugal-Partido Ecologista Los Verdes (PCP-PEV) ha conseguido el 8% mientras que la ultraderecha se ha quedado en el 4%.
Con estos resultados las fuerzas y coaliciones de izquierda junto a candidaturas independientes sumarían más de la mitad de los votos, lo que podría suponer un refuerzo de la alianza en el gobierno del PS con el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda.







