La policía y el ejército de Colombia, utilizando también a grupos paramilitares, reprimieron la movilización popular del Paro Nacional con una criminal estrategia militar en la que se acumularon las detenciones y judicializaciones arbitrarias, las desapariciones, las torturas y los asesinatos selectivos.
La misión internacional de investigadores SOS COLOMBIA, formada por cuarenta delegadas y delegados de doce países, han recogido doscientas denuncias de setenta organizaciones sociales sobre gravísimas violaciones de los derechos humanos contra los que protestaban por las políticas del gobierno de la extrema derecha. Y advierten que en muchos casos no pudieron reunir más testimonios por el temor de las víctimas a posibles represalias.
Félix Ovejero, representante de CCOO y portavoz de SOS COLOMBIA, ha explicado que la policía y el ejército utilizaron contra las movilizaciones populares de mayo y junio la misma estrategia militar que aplican contra los grupos armados: “Se usaron técnicas de combate con el objetivo de someter y aniquilar a la población civil considerada como el enemigo interno”. En la brutal represión desaparecieron decenas de manifestantes cuyos cadáveres se encontraron después con las marcas de la tortura.







