No sé si algún día estas líneas llegarán a su mirada. No sé si estas letras agónicas podrán ser alguna vez leídas por usted. Pero no quiero quedarme con la «siesta intelectual» de no haberlo intentado. Somos una familia española de clase media residente en Alemania que tenemos como «conocimiento de vida» la responsabilidad del trabajo y la afinidad por el cumplimiento y el respeto de las normas. Gracias a usted muy pronto indocumentados, sin papeles, por su política tóxica.
No estamos pidiendo ningún beneficio. Somos descendientes de inmigrantes que vinieron de España a Alemania simplemente a trabajar, a luchar por un futuro digno. No somos grandes empresarios, no tenemos fortuna. Lo poco que tenemos es muy factible que lo perdamos con la crisis del coronavirus. Pero tenemos la mayor de las riquezas: sabemos lo que no queremos, sabemos cómo lograr lo que queremos y sabemos que podemos porque ya lo hemos hecho.
Le escribo esta carta porque soy un migrante español residente en Alemania. Le escribo para comentarle que cuándo decidí venir a Alemania no lo hice por turismo sino porque en España no podemos vivir, el país solo ofrece tres salidas: tierra, mar y aire, desahucio tras desahucio.
Usted no le puede dar lecciones de trabajo a los inmigrantes. Le escribo para contarle también que, aunque le pese a usted, he conseguido muchos sueños en este maravilloso país, Alemania: trabajar y mejorar mi nivel de vida y volver a estudiar después de tantos años trabajando, oportunidad que nunca tuve en España. Pero también le digo que lo conseguí gracias, en parte, a España que me desahució. He vivido durante el camino xenofobia y racismo institucional y personal.
Le escribo para contarle que miles de migrantes españoles en Alemania tendremos aún más dificultades para obtener o renovar nuestros documentos. Los plazos administrativos serán suspendidos y se priorizan las vías telemáticas, cuando la mayoría de los trámites de los españoles en el extranjero son presenciales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores estaba en pleno proceso para automatizar la burocracia de las oficinas de extranjería pero la pandemia lo ha interrumpido indefinidamente. A las restricciones de la atención presencial se suma el decreto de alarma con el que se suspenderán los plazos de todos los procesos administrativos. Las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros afectan sobre todo a los que más dependen de las gestiones de la Administración. En el caso de los españoles residentes en el extranjero, que ya enfrentaban la falta de medios para asumir sus procesos, las dificultades se agravarán. La ralentización de la Administración la sufrirán desde estudiantes extranjeros a migrantes que tras años en la irregularidad tenían por fin la posibilidad de adquirir sus papeles. Sin documentos, el migrante puede ser expulsado de Alemania, no puede optar a un empleo formal o alquilar una vivienda. Y los que ya estaban regularizados y necesitan renovar sus permisos se enfrentan, entre otras cosas, a que sus bancos les cancelen las cuentas por falta de documento en vigor. Sin una tarjeta de residencia o DNI vigente tampoco tienen permitido retornar a España si necesitan viajar.
Los problemas de los españoles en el extranjero para adquirir cita previa y realizar sus trámites venían agravándose en los últimos meses en todos los consulados de Alemania.
Entre las medidas adoptadas esta semana, la Oficina del Consulado General de España en Düsseldorf, una de las más saturadas, redujo a la mitad las citas previas para tramitar pasaportes. Iban a ser apenas 22 a la semana pero mientras esté en vigor el estado de alarma no habrá atención presencial. Esto afectará a los procesos de regularización y renovación de miles de personas que ya llevaban meses intentando concluir sus trámites.
Ante la imposibilidad de la renovación, los residentes españoles en el extrajero solicitamos información detallada sobre el procedimiento a seguir para quienes tengan que regresar a España y cuyo pasaporte o DNI esté caducado







