Pura precariedad. Los salarios llevan veinte años congelados y en muchos casos a duras penas superan el SMI, la retribución de los festivos es de risa, han impuesto la doble escala salarial para dividir a la plantilla, solo hay un día de descanso a la semana si es que el patrón lo permite, las jornadas son interminables y la contratación suele ser fraudulenta. Estas son las normas habituales que los empresarios han impuestos en la hostelería.
Pero en la provincia de Cáceres los trabajadores y las trabajadoras del sector han dicho que así no continúan y han convocado a camareros/as, cocineros/as, recepcionistas, personal de limpieza, gobernantas, maîtres, mozos… a la huelga desde las 18h del 31 de diciembre hasta las 6h del 1 de enero.
Hablamos con Paco Vizcano, uno de los trabajadores que están llamados al paro la próxima nochevieja. Es militante del PCE y de CCOO y miembro del Comité de Empresa en la Hospedería del Valle del Ambroz. Lleva años trabajando en el sector y está harto de ver que las cajas de los establecimientos están a reventar mientras los trabajadores y las trabajadoras a duras penas llegan a final de mes.
¿Qué está pasando en la hostelería para que tengáis que ir a la huelga?
-La hostelería en la provincia de Cáceres está harta. El 31 de diciembre de 2020 finalizó el convenio que teníamos vigente y desde entonces la patronal se ha negado a firmar uno nuevo. Vamos a cumplir un año sin convenio, un tiempo en el que han pasado muchas cosas y aquí lo único que vemos es que el pato lo estamos pagando los trabajadores y las trabajadoras del sector.
En la provincia de Cáceres, aunque somos punta de lanza en el turismo en Extremadura, teníamos uno de los peores convenios provinciales de hostelería. En este año de negociaciones la gota que colmó el vaso fue que la patronal no se presentó en la mesa de negociación y nos vimos obligados a tomar la decisión de convocar la huelga. El día 29 celebraremos el último encuentro. Si los empresarios siguen con su negativa, esta nochevieja pararemos.
Los trabajadores y las trabajadoras de la hostelería somos un sector muy castigado durante la pandemia. Los dueños de los restaurantes, bares y alojamientos turísticos han podido acceder a bastantes ayudas, es decir su poder adquisitivo se ha mantenido, a esto le tienes que sumar la figura del ERTE, por donde hemos pasado la mayoría de las plantillas. Es por ello que no entendemos que pretendan congelarnos el sueldo. Además están anclados en precarizar el sector, obviando que tenemos módulos de FP en los institutos o escuelas de hostelería y la mayoría de la gente que sale de estos sitios de formación se marchan fuera debido a que las condiciones que ofrece el sector en Extremadura son lamentables y te impiden tener una vida digna.
¿Cómo veis que, después de la recuperación de la clientela y los ingresos, la patronal se niegue a pagar salarios dignos?
-Partimos de que tenemos unos sueldos base del siglo pasado. Yo llevo catorce años en hostelería y la subida salarial de estos años ha sido mínima. Donde yo trabajo hemos estado en ERTE hasta mayo, en junio volvimos a abrir para el turismo y el balance ha sido muy bueno a nivel de ocupación y restauración y eso se transforma en voluminosos beneficios. La patronal no puede agarrarse a decir que no hay demanda o ingresos, porque cualquier oficina turística te puede decir que hemos tenido un verano y un otoño como hacía muchos años que no teníamos. Por lo que no pueden inventarse pérdidas para negarse a subir los sueldos.
Ya no es solamente negarse a subir el salario, son las jornadas maratonianas, hay compañeros y compañeras que acaban exhaustos. Es una vergüenza lo que se ve en este sector, los contratos no son precarios, son lo siguiente. Contratan por dos horas y hacen jornadas de doce. Lo están haciendo y es una realidad que te encuentras en muchos establecimientos y hay que acabar con esta situación. Son jornadas muy duras sin conciliación familiar, hemos llegado a un punto en que hemos retrocedido a condiciones laborales que se creían superadas.

¿Es justo que mientras los establecimientos ya se plantean hasta subir el precio de una caña pretenden congelar el sueldo de la plantilla?
Es verdad que las materias primas han subido pero es que esa subida de los precios de los proveedores al final no ha sido tan alta y la han cargado en los precios al público. El cliente lo nota cuando va a tomarse una caña y ha subido veinte céntimos. Pero a los trabajadores y las trabajadoras del sector no nos llega ese beneficio. Es decir, si una caja se cierra un día con muchos beneficios, siempre vamos a cobrar lo mismo y en este caso concreto hablamos de salarios base que están desfasados e incluso por debajo del salario mínimo.
¿Cómo se pagan los días festivos?
Nosotros y nosotras los festivos no los cobramos. La normal es que festivo trabajado se cambia por un día libre. En el convenio que caducó teníamos treinta días de vacaciones y catorce festivos. De estos días no se distingue, yo puedo trabajar un 1 de enero o un 25 de diciembre y no hay una retribución económica. Estamos denunciando que esto no es justo, pues hay festivos y festivos, y como trabajadores y trabajadoras pedimos que nos repercuta también ese beneficio en nuestras nóminas.
¿Qué crees que lleva a la patronal a no querer regularlos?
El convenio antiguo no tenía bien atado este asunto y eso se ha traducido en que las grandes empresas obligan a las plantillas a cogerse las vacaciones en los momentos de menos afluencia. Todos los trabajadores y las trabajadoras tenemos derecho a vacaciones pero también a poder disfrutarlas. Si tienes pareja o hijos e hijas lo normal es que quieras pasar con ellos esos días pero se hace imposible porque los días que podemos estar de vacaciones no coinciden con los de nuestras familias.
Estamos pidiendo lo más normal del mundo pero en frente tenemos a una patronal que solo tiene el no por respuesta. Luego estos señores nos acusan de que queremos hundir el sector de la hostelería porque estos empresarios de la provincia de Cáceres están acostumbrado a ese tipo de trabajo de los años sesenta en donde los trabajadores y las trabajadoras estábamos a total disposición del jefe.
¿Por qué se permite la doble escala salarial?
Se produce doble escala salarial cuando en una empresa se contrata a nuevos trabajadores y trabajadoras con salarios inferiores a los que percibimos los que ya estamos en la plantilla, con el mismo grupo o categoría profesional y que realizan el mismo trabajo, esto es algo que les conviene a los empresarios para dividirnos. Esta discriminación que crean a conciencia es inmoral pues a igual trabajo siempre se tiene que cobrar igual salario.
Por otro lado si a esta doble escala le sumas los bajos salarios y comparas con lo que se paga en este sector en otros lugares, parece que nos están invitando a emigrar. Yo por ejemplo con mi misma categoría profesional si me voy a Salamanca tengo un sueldo mucho mayor que en la provincia de Cáceres desempeñando el mismo puesto de trabajo que en mi caso es el de recepcionista. Esta doble escala salarial nos lleva a una precariedad laboral bárbara y fomenta la no profesionalización del sector.
¿Creéis que vuestra justa reivindicación tendrá la repercusión que se merece?
Si el día 29 no se llega a un acuerdo, el 31 de diciembre nos van a tener que oír. La huelga es una medida de presión pero también inicia un camino de lucha y reivindicación hasta que se firme un convenio digno y con derechos. Hemos elegido el día de nochevieja y como medida de presión creo que ha sido muy acertado elegir esa noche como punto clave para llevar ese paro desde las 18 horas del día 31 a las 6 de la mañana del 1 de enero de 2022.
Los trabajadores y las trabajadoras de la hostería de la provincia de Cáceres estamos muy hartos, estamos cansados y sobre todo estamos indignados, pues solo pedimos una mejora salarial, que tampoco es tanto, y estamos pidiendo medidas concretas para acabar con la precariedad en el sector. Basta ya de tener que ser siempre los que pagamos el pato. Los empresarios han tenido ayudas durante la pandemia, los ERTES que han ayudado al sector, el año ha sido muy bueno en hostelería y ahora no nos pueden negar que nuestras condiciones laborales mejoren.







