No es casual que de manera unánime y unitaria todos los sindicatos vascos en Osakidetza lleven años de lucha contra las medidas y políticas del gobierno vasco en materia sanitaria. Según Hernández, “esta convocatoria de movilizaciones es el resultado de la cerrazón mantenida durante años por parte del gobierno vasco a negociar y a reconocer que Osakidetza y sobre todo los profesionales de la sanidad pública vasca están cada vez en peores condiciones, algo tremendamente preocupante en estos momentos de pandemia”.
Las centrales sindicales han convocado movilizaciones en las tres capitales de la CAPV bajo el lema yo sí creo en la sanidad pública para denunciar el desmantelamiento de la sanidad pública en Euskadi y reclamar condiciones de trabajo dignas ante la sobrecarga de trabajo que soportan las trabajadoras y los trabajadores de Osakidetza.
El PCE-EPK respalda estas movilizaciones y recuerda que las políticas desarrolladas por el gobierno vasco se han caracterizado por el aumento de las externalizaciones y subcontrataciones, así como por una inaceptable tasa de temporalidad superior al 40%. El PCE-EPK pide a otros sectores que participen en las movilizaciones como usuarios de la sanidad pública porque no podemos permitir que se vaya degradando poco a poco un bien tan necesario.
El grupo parlamentario de la coalición Elkarrekin Podemos-IU en el Parlamento Vasco lleva años exigiendo al departamento de salud que se siente a negociar con los sindicatos para adoptar medidas que reduzcan drásticamente la elevadísima temporalidad y la sobrecarga de trabajo a la que está sometida una plantilla mermada en la actual situación de crisis sanitaria. Junto a los problemas que ya arrastra Osakidetza en cuanto a temporalidad, en estos momentos es necesario reforzar la sanidad pública con más personal y revertir un modelo de externalizaciones y concertaciones de servicios con el sector privado que cada vez está mermando más a la sanidad pública.
Hernández recuerda que “el esfuerzo de la plantilla de Osakidetza ha sido meritorio y digno del reconocimiento y agradecimiento por parte del conjunto de la sociedad pero supone un enorme desgaste físico y psicológico”. Y añade que “es necesario dar pasos urgentes para la consolidación del empleo mediante la bajada de la tasa de temporalidad y la carga de trabajo en un proceso llevado a cabo con negociación y acuerdo con la representación sindical”.
La consejera de salud, Gotzone Sagardui, no está por la labor de dar respuestas a la plantilla de Osakidetza. Una vez más el gobierno vasco, con el PNV a la cabeza, da la espalda a las trabajadoras y los trabajadores del sector público, en este caso precisamente a quienes más necesitamos en estos momentos. Seguir sin escuchar los problemas de la sanidad pública denunciados por sus profesionales es una tremenda irresponsabilidad del gobierno vasco que está teniendo graves consecuencias para la salud en Euskadi.






