Se ha convocado huelga general del sector siderometalúrgico de la provincia de Barcelona el 27 y 28 de octubre frente al inmovilismo de la Unión Patronal Metalúrgica (UPM), desde los sindicatos con representación en la mesa de negociación CCOO y UGT, que también será secundada por USOC, etc.
La alta inflación se agrava por la situación geopolítica mundial, por la guerra y el efecto bumerang de las sanciones, que están aumentando la escasez de suministros, disparando los costes del transporte, el combustible y la energía, lo que repercute en la producción y finalmente en la cesta de la compra.
A esto se añade la avaricia especuladora del empresariado, que aplica cerca de un 18% al precio final de los productos para incrementar sus beneficios (lo que genera todavía más inflación) y su ceguera y cerrazón por no subir salarios, lo que puede provocar una contracción de la economía y una caída de la demanda.
No es casual ni un hecho aislado el actual bloqueo de la patronal en los convenios por todo el Estado. Es la demostración de que hay una estrategia clara por parte de las patronales, de salir todavía más ricos de la crisis (que ya pronostican que viene) a costa de empobrecer a la clase obrera.
Pero frente al bloqueo empresarial, muchos de los acuerdos que han finalizado con aumentos razonables y cláusulas de revisión salarial han salido de intensas luchas obreras, como el convenio del metal en Cádiz con 18 días de Huelga, el de Cantabria con 20 días o el de Orense con 16 días, y otros que se han podido resolver con menos días; y no son los únicos sectores en lucha.
Este es el actual contexto del conflicto del Metal en Barcelona, aunque los problemas ya vienen de lejos. El Convenio siderometalúrgico de la Provincia de Barcelona (que afecta a 160.000 trabajadores y trabajadoras), caducó en 2021. Ya llevamos un año con la negociación bloqueada por la UPM. Además, los sindicatos tuvimos que ganarle judicialmente su mezquino intento de no aplicar la cláusula de revisión salarial. Teniendo que acabar incrementando los salarios un 4% en tablas.
Tras varias reuniones con pretensiones insultantes, donde incluso plantean hasta recortar permisos, se ha llegado a un punto que solo se pueden mover las propuestas por la vía de la presión. Es por ello que se han convocado dos primeras jornadas de HUELGA los días 27 y 28 de octubre, planteándonos escalar más el conflicto con otra convocatoria para la semana del 7 al 11 de noviembre hasta que la patronal entienda que se deben aplicar nuestras demandas.
Victoria en el metal de Tarragona
La situación de bloqueo de la UPM en el convenio de Barcelona es todavía más sangrante e incomprensible, sobre todo ante la reciente firma del convenio del metal de Tarragona el pasado 20 de octubre. Un buen convenio de 4 años de vigencia, con incrementos salariales del 6,4% para 2022, 3,4% para 2023, 2,8% para 2024 y 2,46% para 2025. Donde se establece una cláusula de revisión salarial y una reducción de 8 horas anuales entre otras mejoras. Aprovechamos para felicitar al sindicalismo de clase de CCOO y UGT por esta victoria demostrando que la lucha tiene sus recompensas.
Los y las comunistas del PSUCviu y el PCE participamos activamente y apoyamos la justa y necesaria huelga convocada por los sindicatos, para defender nuestro poder adquisitivo y las condiciones de vida de la clase obrera del metal de Barcelona. Mientras el Gobierno central ha subido las pensiones y ha llegado a acuerdos con los funcionarios en subidas de salario acordes al IPC, la patronal antepone sus espurios intereses, empobreciendo a los trabajadores e incluso, a riesgo de colapsar el país. Pues deben entender que, si no hay mantenimiento del poder adquisitivo y mejoras en los derechos de la clase trabajadora, habrá conflicto.







